Por John Acosta
Anoche, el presidente Abelardo de la Espriella pronunció una frase que trasciende el problema de la violencia en las universidades y que, inevitablemente, me llevó a pensar en la Universidad Autónoma del Caribe:
“La autonomía universitaria no está por encima del orden público, ni significa autonomía en materia de orden público ni convierte a los campus en territorios sustraídos de la Constitución, de la ley o de la autoridad legítima del Estado”.
El mandatario hizo esta afirmación al anunciar un protocolo para permitir la intervención de las autoridades cuando dentro de las universidades se presenten hechos de violencia, flagrancia, vandalismo, terrorismo o alteraciones extraordinarias del orden público. Ese anuncio ya lo abordamos en otra publicación; por eso, no quiero volver sobre la discusión acerca del ingreso de la Policía a los campus universitarios. Aquí me interesa la premisa que Abelardo colocó antes de anunciar esa medida: la autonomía universitaria no convierte a ninguna institución en un territorio separado de la Constitución, de la ley ni de la autoridad legítima del Estado.













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