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29 abr 2026

Rebiacana: homenaje a esta fruta silvestre

Por John Acosta

La mochila de fique llegaba amarrada en los cachos traseros de la  angarilla, colgando al lado de la anca del burro. Los colores de la cabuya se veían opaco por la humedad que brotaba del contenido: mi niñez, alborotada por el evento distinto de ese día, esperaba ansioso a que mi primo Beto bajara del animal y desenvolviera esa mochila enmudecida para que mamá (la vieja Aba) nos repartiera a cada uno la porción de frutas silvestres que la primavera traía para todos. ‘nariz’, guayabita de perro, peregüétano, en fin; sin embargo, la más apetecida para mí era la rebiacana: es una bolita de pulpa jugosa color morado brillante que tiñe de ese color la boca y los dedos de quien la come. Esta frutica recibe indistintamente el nombre de rebiacana y también el de queriquita. En algunas regiones se conoce con el nombre de luangarrote”, la define Consuelo Araújonoguera, La Cacica, en su libro Lexicón del Valle de Upar.


Más de medio siglo después de esa mañana sublime, se me volvió la boca agua al abrir el grupo de WhatsApp de mi familia paterna y me encuentro de entrada con la foto de más de 15 rebiacanas, rebosantes de madurez, sobre una mano abierta. “No me pidan porque no son mías”, remató Beto (sí, el que llegaba en burro con la mochila de frutas) y remataba la frase con un emoticón de tristeza. “¿Eso es candunga, Beto?”, le preguntó, desde Medellín, tía Tey. “Rebiacana”, corrigió Beto en formas de respuesta. Y aclaró: “Eso lo mandó un hijo de Goyo Gutiérrez en otro grupo juntero”. Y, entonces, tía Tey, compungida por la nostalgia que la abruma a cada rato en la lejanía de esa ciudad enclavada en una de las montañas de los Andes, dejó salir sus recuerdos: “Ay, vee: años sin ver rebiacana. Lo mismo con la candunga”.

10 abr 2026

Un reversazo, una cuneta y una decisión: la historia de la pierna que lograron salvar

El 1 de noviembre de 2025, Luis Ángel Muñoz de Aguas salió como cualquier otro día, sin saber que en cuestión de minutos su destino iba a cambiar. Un accidente lo dejó al borde de todo: del dolor, del miedo, de la incertidumbre… y de una decisión médica que suele marcar un antes y un después en cualquier vida: amputar o no amputar. Cuando llegó al Hospital Rosario Pumarejo de López, en Valledupar, la situación era crítica. Su pierna izquierda estaba La pierna que no se fue: crónica de un accidente, una decisión médica y una fe que no se quebró. A veces la vida no avisa. A veces solo cambia de rumbo. Luis Ángel Muñoz de Aguas venía de manejar desde Bogotá. Horas de carretera, cansancio acumulado, la rutina del oficio. Cuando llegó a El Difícil, Magdalena, lo que seguía era descansar. Pero hubo otra llamada, otro encargo, una decisión que parece menor hasta que deja de serlo: su jefe le pidió que hiciera un viaje más, esta vez hacia Pueblo Bello, Cesar.

26 ene 2026

Los honorables desconocidos en las listas para Cámara por el Cesar

 Por John Acosta

A esa hora del día, el sol de enero es más intenso que nunca, por lo que regresar del restaurante al periódico a pie es un suplicio, así sea que apenas esté a dos cuadras de distancia; afortunadamente, ese comienzo de tarde hubo una excelente excusa para tomar un sombra a mitad del camino. Mi paisano, pariente y colega David Sierra Daza me llamó desde la terraza sombreada de una tradicional heladería de Valledupar, donde compartía una mesa con cuatro personas más. Crucé la calle y David Sierra me esperó de pie al lado de sus otros invitados: al único que conocí de los cuatro sentados en la mesa fue a otro colega periodista que departía con ellos. Lo saludé con el cariño de compartir los afanes del mismo oficio y, entonces, me presentaron a los otros tres.

26 dic 2025

El único viernes sin el estrés del cierre del periódico

Por John Acosta

No sé sobre qué escribir, pero tengo ganas de hacerlo. Es viernes 26 de diciembre y llegamos al periódico a hacer el cierre. No es un cierre normal, por supuesto. Alexis, la diagramadora, está haciendo su trabajo frente a su computador. Álix, la reportera gráfica, le da soporte con las fotos necesarias. Las chicas de redes sociales mantienen informados a nuestros seguidores con las notas actualizadas que ellas suben cada 15 minutos: pudieron hacerlo desde sus casas; en realidad, todos podríamos trabajar hoy desde nuestros hogares, pero decidimos venir, después de Navidad, para reencontrarnos. Y, la verdad, se siente uno bien, relajado, sin el estrés cotidiano de todos los viernes normales a estas horas, cuando las fuentes, abordadas desde el lunes y después de insistencia diaria de parte nuestra, empiezan a responder justo el viernes en la mañana, como si quisieran atrasarnos en al entrega de nuestro artículos documentados; no obstante, este último día hábil de la semana es diferente porque nuestro semanario impreso, que circula los lunes, no lleva los temas fuertes que esperan ansiosos nuestros lectores; como es la última edición del año, se dedicará a los personajes que se destacaron en estos 365 días del 2025.

15 dic 2025

Diomedes Díaz: a 12 años de su partida, el legado del Cacique de La Junta sigue intacto

Por John Acosta

Mi abuela no podía dormir esa noche. Se revolcaba de un lado a otro en su hamaca, se sentaba con sus pies colgando, se volvía a acostar con la cabeza ahora para otro lado. Me hacía el dormido para ahorrarle a ella la angustia que le causaba el hacerme preocupar por su insomnio.  A veces, le sentía su chancleteo  cuando iba hasta la sala a servirse un vaso de agua de la jarra que ella ponía en la mesa para no tener que salir a media noche hasta la cocina, que quedaba en la mitad del patio. La música entraba nítida por las soleras de la casa. Venía desde la Caseta Comunal, como llamábamos en La Junta, el pueblo del alma, el sitio amurallado donde se hacían las verbenas. Yo estaba seguro de que no era el concierto en vivo, que llegaba a todo timbal hasta el aposento, lo que la trasnochaba. Sabía, además, que hasta que no botara lo que la atragantaba, mi abuela no podría conciliar el sueño. Entonces, lo soltó, sin ningún pudor, en voz alta, pero para sí misma, pues los únicos que estábamos en casa éramos los dos y ella me hacía fundido. “No sé qué tanto le verán a un hombre que lo único que hace es gritar”, pudo decir, al fin, con rabia. Esa noche cantaba Diomedes Díaz (que, a propósito, el 22 de este mes cumple  12 años de su muerte) y mi abuela se refería a él. Con que era eso. Yo tenía diez años de edad. Diomedes tenía 18 y acababa de grabar su primer álbum musical.

De espantapájaros a cantante

Diomedes Díaz Maestre pasó de espantar pájaros en los maizales de su paisano, el juntero Teodoro Vega, allá en Potrerito, vereda cercana a La Junta, junto con su amigo de adolescencia José Ángel Hinojosa, mi primo, a ser mensajero en Radio Guatapurí, de Manuel Pineda Bastidas, en Valledupar: nuestro paisano Gustavo Eugenio “Geño” López era el mensajero en esa estación radial y, como el cobrador había renunciado, “fui hasta donde el señor Manuel Pineda Bastidas a pedirle que me ascendiera a cobrador. Y él me dijo que sí, pero que yo tenía que llevarle mi reemplazo como mensajero. Recomendé enseguida a Diomedes”, me contó Geño  para La Calle. Al joven Diomdees, no le resultó difícil trabajar recogiendo cables y ajustando el sonido de los micrófonos de la afamada agrupación de Los Hermanos López. Hasta que grabó su primera Larga Duración con Náfer Durán en 1975. En 1976 grabó con ‘El Debe’ el LP Tres canciones, que está entre los éxitos de su carrera artística.

9 dic 2025

Kiko Barrios: del balón de trapo en La Paz a la grandeza del fútbol colombiano

Aquí, con selección Colombia
Copa América 1983, estadio
El Campin, de Bogotá
Por John Acosta

Los asistentes esa tarde de finales de 1979 al estadio Romelio Martínez, ubicado en la mítica calle 72, de Barranquilla, no eran los mismos aficionados que iban a ver a jugar el Júnior sagradamente todos los domingos en esa misma cancha. No, los espectadores de ese día eran, más bien, familiares y amigos de barrio de los jugadores de la Selección Atlántico Juvenil que fueron en esa ocasión a ver convertirse al seleccionado de su departamento en los campeones del Torneo de ese año. Se enfrentaban a los muchachos de un lejano ente territorial, también del Caribe colombiano, que no sonaba en el mundo deportivo: la Selección Cesar Juvenil; sin embargo, les salió el tiro por la culata. Los jóvenes de la tierra del vallenato le ganaron 3 goles a uno, en su propio terruño, a sus pares atlanticenses. Y uno de esos goles lo metió un adolescente soñador de la tierra de la almojábana y del cantante Jorge Oñate, La Paz: Jesús Alberto ‘Kiko’ Barrios Álvarez.

1 dic 2025

José Luis Urón, el constructor de paz en el Cesar

Por John Acosta

Ninguno de los asistentes ese día de mediados de junio de 2025 albergaba la más remota duda de que el homenajeado esa mañana merecía con creces el reconocimiento que le tributaban. Era el segundo Encuentro Pazllenato: Aprendizajes de la Construcción de Paz y el Presidente Ejecutivo de la Cámara de Comercio de Valledupar, José Luis Urón Márquez, recibió ese galardón de la Comisión de la Mesa del Honorable Senado de la República en el grado de Caballero por su destacada labor en el departamento del Cesar, sus capacidades humanas y profesionales, junto con su excelencia, que le han permitido formar parte de diversas entidades y organismos. La condecoración fue solicitada por el Vicepresidente del Senado de la República, el senador Didier Lobo Chinchilla y entregada por el mismo, en compañía de la senadora Clara Eugenia López Obregón.

24 nov 2025

El lazo de amor eterno de Nandito Molina y La Cacica

Por John Acosta

La tarde del 25 de septiembre de 2001, Hernando César Molina Araújo iba con el carrito de compras en el supermercado, allá en Guatemala, donde había sido nombrado cónsul unos años antes. Al pasar frente a uno de los televisores de ese pasillo, le llamó la atención un boletín noticioso que pasaban sobre su querido país, Colombia. Se detuvo a escuchar y ver bien el insuceso. Y, entonces, se enteró. El Frente 59 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) acababan de secuestrar a la ex ministra de Cultura Consuelo Araújo Noguera, conocida como La Cacica, en un retén ilegal que ese grupo armado había institucionalizado en la nación como ‘pesca milagrosa’, que era la perversa forma de hacerse pasar por militares en puntos claves de las carreteras y, de esa forma, ‘pescar secuestrables’; es decir, personas con capacidad económica para pagar por su liberación o personajes famosos que le sirvieran de golpe propagandístico: esa tarde, en el corregimiento de Patillal, cercano a Valledupar, la capital del departamento del Cesar, los guerrilleros habían ‘pescado’ a La Cacica con las dos características: ‘pudiente’ financieramente y muy reconocida y querida en Colombia. Al escuchar la noticia del secuestro de su madre esa tarde en el autoservicio de Guatemala, ‘Nandito’, como era conocido el diplomático colombiano, sintió una terrible desazón en su alma.

18 nov 2025

Jorge Pérez Bernier, su trasegar político en La Guajira

Jorge Pérez Bernier
Por John Acosta

La reunión estaba programada en El Molino para las 3:00 de la tarde. Y el baldado de agua fría no cayó tanto cuando llamaron los organizadores del acto político en este municipio del sur de La Guajira para decir que el encuentro estaba cancelado, sino que todo se mojó en el ambiente con la llamada desde Riohacha en donde se anunciaba que el gobernador Jorge Eliécer Ballesteros Bernier decidió apoyar a Miguel Murgas Núñez en la consulta interna que realizaría el Partido Liberal para escoger el candidato de esa colectividad a la gobernación del departamento. Ya el precandidato Jorge Eduardo Pérez Bernier, que había apoyado a Ballesteros Bernier cuando este resultó electo,  iba en camino para El Molino con su equipo de campaña. Entró otra llamada de El Molino para decir que algunos se quedaban para que se llevara a cabo el evento; entonces, Pérez Bernier se llenó de fortaleza y le dijo al equipo que lo acompañaba en el viaje: «Vamos para adelante, porque este trabajo no se va a venir a tierra. Vamos a ganar la Consulta y la Candidatura Única. Vamos a ganar la Gobernación de La Guajira. En El Molino nos están esperando para la reunión programada y estaremos allí».

10 nov 2025

Kiko Gómez, el hombre detrás del político

Kiko Gómez
Por John Acosta

No había nada qué hacer: por más empeño en que el exitoso e influyente ganadero de Barrancas, La Guajira, Alfonso Gómez Barros pusiera para que su hijo menor, Juan Francisco ‘Kiko’ Gómez Cerchar, fuera un profesional no lo iba a lograr porque el espíritu espontáneo, sencillo, dicharachero de su hijo lo llevaba siempre hacia el campo, hacia lo rural, hacia el barrio marginal, en donde el muchacho era feliz con la gente sencilla, humilde de esos sectores. Eso, por supuesto, contrastaba con el régimen de disciplina que el viejo Alfonso le imponía a sus actividades cotidianas. Yolanda Cerchar, hija del ex alcalde de Barrancas Loreto Cerchar, apoyaba en silencio (como lo debían hacer las mujeres de la época) la decisión de su hijo; al fin y al cabo, el hijo mayor, Alfonsito, es médico.

Convivió más con sus abuelos maternos

Esa rigidez militar del viejo Alfonso riñó siempre con el espíritu de libertad del niño, primero, y joven, después, Kiko Gómez, que, de todas maneras, no chocó tanto con su tío Fernando Gómez Barros (general del Ejército), como con su padre, Alfonso; incluso, Mario Catalino Gómez Mengual, el papá de Alfonso y, por tanto, abuelo de Kiko, fue Coronel de la guerra de los mil días en La Guajira y miembro del Partido Liberal. “Kiko era un muchacho inquieto, muy carismático y apreciado por la gente de Barrancas, por la comunidad de su pueblo”, le dijo a La Calle Fabio Esteban Barrera Martínez, quien fue analista de Relaciones con comunidad, de Intercor, la entonces operadora de Cerrejón. “Kiko era un muchacho que se crió con los abuelos maternos y le gustaba andar como un pelado libre. Paraba siempre en la casa de los abuelos maternos, que eran Loreto y la vieja Rosa Celedón y ahí vivía la mamá de él, Yolanda”, le explicó a La Calle un líder del corregimiento de Oreganal, que hoy reside en Barrancas.

4 nov 2025

Alfredo Cuello Dávila, el hombre del millón de amigos

Por John Acosta

La joven Marta Dolores Baute Uhía sintió un enorme alivio cuando ninguna de sus compañeras de curso delató el nombre de la destinataria de la parranda de dos días en que se convirtió la sentida serenata que le llevó su intrépido enamorado el inolvidable sábado aquél. Menos mal que ninguna habló porque en el colegio Lourdes, de Barranquilla, estaban dispuestos a expulsar a la estudiante a quien su atrevido pretendiente homenajeó con una serenata nocturna que se fue de amanecida. Hasta los vecinos disfrutaron de las canciones vallenatas en vivo que interpretaba ese conjunto local; afortunadamente, todas las estudiantes del internado se solidarizaron y la institución educativa no pudo establecer quién era la que despertaba tanto amor en un hombre que fuera capaz de desafiar la autoridad moral de uno de los colegios más estrictos de la costa Caribe colombiana. Sólo las amigas más cercanas de Marta Baute supieron que el joven Alfredo Cuello Dávila había llegado la tarde de ese sábado de Medellín, donde estudiaba su bachillerato, acompañado de unos amigos barranquilleros que también estudiaban con él en la Ciudad de la Eterna Primavera, contrató una agrupación musical y armó el festín en la puerta del Lourdes: gracias a Dios, la investigación fallida salvó de la máxima sanción a Baute Uhía.

El tratamiento interrumpido por el amor de madre

El férreo carácter de Rosita Dávila quedó demostrado el día en que no soportó más la impotencia de ver a su pequeño hijo de ocho años no poder jugar normal con los demás niños de su edad porque el bendito yeso en su pierna derecha apenas llevaba la mitad del tiempo en que debía permanecer atando la inquietud de ese muchacho travieso. Resulta que, a los siete años, al infante Alfredo Cuello Dávila le dio Legg-Calvé-Perthes, un trastorno infantil que ocurre cuando se interrumpe temporalmente la irrigación sanguínea a la parte esférica (cabeza femoral) de la articulación de la cadera y el hueso comienza a morir. Cuando sus padres lo llevaron a Bogotá, el especialista lo enyesó por un año; de regreso a Valledupar, Rosita Dávila, su madre, consiguió a un joven en el barrio La Guajira para que jugara con el pequeño Alfredo y lo sacaba en carretilla hasta la plaza Alfonso López a jugar con los otros pelaos de su edad. Alfredo no se aguantaba y se tiraba de la carretilla para tratar hacer las mismas pilatunas de sus amiguitos: se arrastraba por el parque. Hasta que la señora Rosita no aguantó el golpe en su alma de madre. Cogió una tijera y le cortó el yeso a su hijo, seis meses después de habérselo puesto el médico.

27 oct 2025

Pastor Ángel Flórez, el ejemplo de Jesús hecho verbo

Pastor Ángel Flórez
Por John Acosta

Al final de la mañana de ese domingo, el pequeño Jairo Alonso Daza no fue a la escuela dominical después del servicio, como lo hacía siempre, pero se quedó en la enseñanza: menos mal porque el crujir de sus tripas vacías delataban el hambre que sentía. Lo cierto es que la crisis financiera de su madre se había agudizado tanto en los últimos días que ya ese día no hubo para el desayuno, ni tampoco había para el almuerzo y mucho menos para la cena. El pastor Ángel Flórez no conocía por el nombre a la madre del niño de siete años que iban sagradamente al servicio dominical con una devoción admirable. Mucho menos sabía cómo se llamaba el pequeño, que se sorprendió con la seña que el líder espiritual le hizo a su madre para que no se fueran tan pronto terminara la enseñanza, sino que lo esperaran un momento. Así lo hizo la mamá, que fue hasta donde el pastor con su hijo. “Nos dijo que el Señor le había mostrado que estábamos en una necesidad económica y le había dicho, incluso, que no habíamos comido. Nos invitó a comer ese día y nos regaló un mercado. Eso quedó grabado en mi corazón para siempre”, le contó al Semanario La Calle el mismo Jairo Alonso Daza, 28 años después, desde la iglesia donde él es pastor ahora.

22 oct 2025

Humberto Murcia Ballén, así sobrevivió a la toma del Palacio de Justicia este gran maestro y magistrado

 Por Jairo Enrique Valderrama

Cuando alguien persigue la muerte, basta engañarlo con su apariencia para que la vida continúe.

Fingir su propia muerte fue, entonces, el único recurso del magistrado de la Corte Suprema de Justicia doctor Humberto Murcia Ballén, entre el 6 y 7 de noviembre de 1985 cuando el grupo guerrillero M-19 se tomó por las armas el Palacio de Justicia, en pleno centro de Bogotá. Solo esa era la manera de burlar a los esclavos de la violencia.

El doctor Murcia Ballén completaba ese año su periodo de la magistratura y se preparaba para contar con su jubilación desde el mismo 6 de noviembre, motivo por el cual esperaba esa mañana al doctor Héctor Marín Naranjo, quien sería su reemplazo.

20 oct 2025

Israel Romero, el acordeonero de oro que es universidad del vallenato

Israel Romero
Por John Acosta

El acordeonero Rafael Romero Ospino no podía creer lo que estaba presenciando en ese momento. Ese niño que tenía al frente tocaba el acordeón de forma magistral. No tenía por qué sorprenderse, ya que el padre y el abuelo del pequeño fueron excelentes intérpretes de ese instrumento musical; incluso, los cuatro hermanos mayores del infante (que, en ese momento, tenía fascinados a todos los que estaban presenciando el espectáculo del niño halando, con un compás preciso, el ‘arrugao’ que tenía en su pecho) también era músicos. “Yo soy el mayor de nueve hermanos y ese niño es el quinto. Y nosotros, desde que nacimos, no veíamos más nada en la casa sino acordeón porque mi papá, aparte que era acordeonista, reparaba y afinaba acordeones. Entonces, nosotros, desde niñitos, viendo acordeón en casa, pues tocamos acordeón y fregamos, y molestamos con el acordeón; sin embargo, para mí, Israel estaba como muy muy pequeño y resulta que yo sí veía a todos mis hermanos tocando acordeón, menos a él. Yo nunca lo veía tocando acordeón. Fue muy lindo cuando lo vi por primera vez tocando acordeón ese día, pero magistralmente: desde entonces, creí que él nació ya tocando acordeón, porque yo nunca lo vi ensayando”, le contó Rafael Romero al Semanario La Calle sesenta años después.

14 oct 2025

Anibal Martínez, ‘el negro del Cañaguate’ que se quedó en el corazón de la gente


Por John Acosta

Esa mañana de octubre, el río Guatapurí bajaba caudaloso, como lo hacía siempre por los aguaceros de esta época del año. Aníbal Rafael Martínez Zuleta, ya conocido como ‘El Negro grande del Cañaguate’, no desperdiciaba día en Valledupar sin darse el gusto de pegarse su baño diario en el gran afluente de la capital del Cesar. En esa oportunidad, había un invitado especial de fuera de la ciudad: Álvaro Uribe Vélez, que aspiraba a ser presidente de la República en las elecciones de 2002. Los acompañaba un pupilo de Aníbal Martínez: Víctor Martínez Gutiérrez, quien apoyaba al contrincante de Uribe dentro del Partido Liberal, Horacio Serpa Uribe. “Tenga cuidado con las piedras. Mire que el río está bravo”, le advirtió Martínez Zuleta al entonces candidato presidencial. “No se preocupe: yo sé de ríos”, le respondió Uribe y se lanzó al agua. La fuerza del río terminó arrastrándolo un poco, lo que aprovechó Víctor Martínez para tirarle un sablazo al oponente de Serpa: “Eso le pasa por irse contra la corriente”, le dijo a Uribe. Muerto de la vergüenza por la impertinencia de su alumno, Aníbal Martínez lo recriminó con su mirada inquisidora. “Fue como diciéndome ‘¿cómo se te ocurre decir eso, Víctor?’”, le contaría el pupilo al semanario La Calle. Entonces, Álvaro Uribe salió chorreando agua por su cuerpo, miró a su joven interlocutor y le respondió: “Ya le entendí, pero dígale a su amigo que yo soy como el bambú: aunque me doble, no me tuerzo”. 

6 oct 2025

El drama de Graciela, la artesana Wayúu de la primera de Riohacha

Así estaba la Primera, de Riohacha, hace dos años
Por John Acosta

Graciela Jayariyú tiene 10 años de haber llegado a vender sus tejidos Wayúu a la Avenida Primera, de Riohacha. Los periodistas de La Calle la conocieron el año pasado y hasta el Semanario La Calle publicó una crónica de ella. Resulta que la semana pasada, Graciela se volvió a comunicar con el periódico y envió un mensaje desesperado.

Así está ahora, vacía
“Yo, como una de las artesanas que hacen vida aquí, que lucho el día día para mi sustento,   tengo esa  inquietud.  Y qué pasa con el turismo  porque nuestro  representante Riohacha (el alcalde Genaro) no nos dice nada. Señores periodistas, regresen,  pregunten, miren, caminen para que vean cómo está  Riohacha.  No solo  es  acordarse un momento  porque  la ciudad tiene playa,   tienes cosas que pueden  atraer al turismo:  hay  hoteles y tiene un aeropuerto. Sólo es algo de una  mujer Wayúu  trabajadora se pregunta: qué pasa con Riohacha.  Los turistas llegaban antes  y cada uno de nosotros les vendíamos  nuestras   artesanías,  ahora  esto está solo. Nos  preguntamos entre  nosotros   dónde están nuestros ángeles.  Sólo nos respondemos ‘ya deben venir cerca’.   Esa es nuestra respuesta para animarnos los unos a los otros que estamos aquí”, escribió.

Tin Daza, el profesor que puso a sonar el vallenato en las emisoras de Valledupar

Tin Daza
Por John Acosta

Ya en la terraza del frente de la casa, el operario de Emdupar que hizo la revisión del medidor de agua, le preguntó el nombre completo. “José Agustín Daza Díaz”, le respondió el profe, sentado en la silla donde atendía al periodista. Cuando lo llamaron en la mañana del Semanario La Calle para la entrevista, Daza Díaz dijo que vinieran, pero advirtió que estaba esperando al personal de la empresa pública de Valledupar. El operario llegó en mitad de la conversación y el profe interrumpió el diálogo en la terraza para atenderlo. Al abrir el medidor, el empleado público comparó con las cifras que llevaba en su libreta: “aumentó de 13 a 23 metros cúbicos el consumo de agua. Por eso, llamamos porque creíamos que era una fuga”, le dijo al profe. “Es que llegó la nuera con dos nietos y uno tiene que bañarse. Imagínense, con estos calores”, justificó el profesor José Agustín Daza. Una vez terminado el chequeo, regresaron a la terraza, que fue cuando el operario le solicitó el nombre. Cuando escuchó a su esposo responder,  Inírida Lucila Fontalvo de Daza se asomó a la ventana y le aclaró al trabajador de Emdupar. “Tin Daza”, dijo. “Ahhh, el famoso Tin Daza. Ahora sí”, dijo feliz el operario.

¿Por qué Tin y no José Agustín?
El sacerdote barranquillero José Agustín Mackenzie Useche, famoso en Valledupar y sus alrededores, fue quien bautizó al entonces bebé en Patillal, donde nació el que sería profesor el 27 de agosto de 1946. Y el religioso quiso ponerle su nombre. “Ay, padre, y cómo le voy a llamar si yo tengo ya un José en la casa”, le suplicó Petronila Díaz Maestre al siervo de Dios. “No importa, llámelo Tin”, le dijo el sacerdote a la madre del niño. Y así se quedó para siempre.

29 sept 2025

Germán Vargas Lobo: el querido y recordado médico de Valledupar

Germán Vaegas Lobo, en pleno procedimiento
Por John Acosta

Amarilis Calderón de Vargas sintió el azote de la indiferencia que la golpeó con fuerza en sus entrañas de madre ese día que llegó a su casa en Valledupar, procedente de New York, junto con su esposo. Apenas le abrieron la puerta de la casa, alguien tenía cargada a su pequeña María Claudia, la menor de sus tres hijos, de apenas ocho meses de nacida, y Amarilis quiso cargarla enseguida para recuperar los 15 días perdidos con su bebé, que se había quedado con la enfermera y con la abuela materna, por  ese bendito viaje de vacaciones a norteamérica. Y, entonces, sucedió: la niña no reconoció a su mamá y le lanzó los brazos a su padre, el especialista en vías digestivas y endoscopista Germán Vargas Lobo. Ese detalle salvó a Amarilis de morir a los pocos días en el atentado con bomba al hotel Hilton, de Cartagena, donde, tristemente, falleció el hombre de su vida: el médico que sigue amando con el alma.

 El ‘viejo’ del aeropuerto

La adolescente Amarilis llegó al aeropuerto de Valledupar con la intención de bailar en una comparsa que participaría en los carnavales de ese año. Venía de Medellín, a donde vivió nueve años porque su padre, Juan Daniel Calderón, se llevó a su familia para allá con la intención de que sus hijos estudiaran en excelentes colegios. Y, entre las personas que esperaban a allegados en la terminal aérea, vio a un señor que le galanteó con la mirada. “Ay, vee, ese señor es muy viejo para mí”, se dijo ella para sí misma. Era el médico Germán Vargas Lobo, que había llegado unos años antes (en 1973) a trabajar en el hospital de Valledupar. La joven estudiante de bachillerato se tranquilizó un poco cuando descubrió que el hombre que la cortejó momentos antes había ido a esperar ese día a su novia al aeropuerto.

22 sept 2025

Oswaldo Angulo Arévalo, la pasión cesarense por la urología

Oswaldo Angulo Arévalo

Por John Acosta

Ni siquiera las 36 horas del turno que acababa de entregar, pudieron aplacar la preocupación que llevaba Oswaldo Angulo Arévalo ese 16 de septiembre, sentado en una de las sillas del metro de Ciudad de México: debía llegar a tiempo a la Eucaristía que se oficiará en la parroquia San Antonio de Padua, ubicada en la colonia Nápoles de la capital azteca. Su desespero no era para menos: se iba a casar con Margarita Agudelo Rivera, que a esa hora estaba a 2.800 kilómetros de distancia, en la Catedral Metropolitana de Barranquilla.

Pasión por la Medicina desde niño

Como solía hacerlo algunas veces durante el año escolar, el profesor Juan Mejía Gómez llevó esa mañana a sus pequeños estudiantes a continuar la jornada bajo la sombra del ‘José Celestino Mutis’, como el maestro había al árbol de pivijay que estaba en el patio del Instituto Caldas. En una de sus magistrales formas de despertar la imaginación de sus muchachos, el profe Mejía les preguntó a dónde irían a estudiar su bachillerato y qué carrera les gustaría estudiar. Cuando le tocó el turno al niño Oswaldo, dijo que iría a estudiar la secundaria a Bogotá. “¡Y, después, seré médico!”, dijo con asombrosa determinación para un infante de esa edad.

17 sept 2025

Sindicato mayoritario y dos más apoyan estatizaciónde Uniatónoma del Caribe


El sindicato mayoritario de la Universidad Autónoma del Caribe, Sintraunicaribe, junto con las organizaciones sindicales Asoprofesuac y Sintrauniautónoma se dirigoern hoy a la comunidad académica y a la opinión pública en general para expresar, de manera conjunta, la posición frente al proceso de transformación de la Universidad Autónoma del Caribe, de institución privada a estatal.