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21 mar 2026

El monaguillo de Diomedes Díaz (Cuento)

La iglesia de La Junta, tierra del cacique Diomedes Díaz

Por Luis Adolfo Payares

Dicen en los pueblos calientes del Caribe que hay muchachos que no nacen del vientre de una mujer, sino del eco de un acordeón, de ese soplo que hace el fuelle cuando salen las notas. A uno de esos conocí yo, hace muchos años, en una iglesia pequeña donde el sol entraba por las rendijas como si también quisiera persignarse. Le decían Jhoncito, y era monaguillo desde antes de aprender a caminar, incluso antes de amarrarse bien las sandalias.

Jhoncito tenía una rara costumbre: cada vez que sonaban las campanas de las seis, se quedaba mirando la puerta del templo como si esperara a alguien. No a un santo, ni a un difunto, ni a una novia escondida, sino a un hombre de voz recia y tristeza cantada, uno que todavía no había llegado, pero que ya parecía andar rondando en el aire como un presagio, como una brisa que jalona el destino.

15 dic 2025

Diomedes Díaz: a 12 años de su partida, el legado del Cacique de La Junta sigue intacto

Por John Acosta

Mi abuela no podía dormir esa noche. Se revolcaba de un lado a otro en su hamaca, se sentaba con sus pies colgando, se volvía a acostar con la cabeza ahora para otro lado. Me hacía el dormido para ahorrarle a ella la angustia que le causaba el hacerme preocupar por su insomnio.  A veces, le sentía su chancleteo  cuando iba hasta la sala a servirse un vaso de agua de la jarra que ella ponía en la mesa para no tener que salir a media noche hasta la cocina, que quedaba en la mitad del patio. La música entraba nítida por las soleras de la casa. Venía desde la Caseta Comunal, como llamábamos en La Junta, el pueblo del alma, el sitio amurallado donde se hacían las verbenas. Yo estaba seguro de que no era el concierto en vivo, que llegaba a todo timbal hasta el aposento, lo que la trasnochaba. Sabía, además, que hasta que no botara lo que la atragantaba, mi abuela no podría conciliar el sueño. Entonces, lo soltó, sin ningún pudor, en voz alta, pero para sí misma, pues los únicos que estábamos en casa éramos los dos y ella me hacía fundido. “No sé qué tanto le verán a un hombre que lo único que hace es gritar”, pudo decir, al fin, con rabia. Esa noche cantaba Diomedes Díaz (que, a propósito, el 22 de este mes cumple  12 años de su muerte) y mi abuela se refería a él. Con que era eso. Yo tenía diez años de edad. Diomedes tenía 18 y acababa de grabar su primer álbum musical.

De espantapájaros a cantante

Diomedes Díaz Maestre pasó de espantar pájaros en los maizales de su paisano, el juntero Teodoro Vega, allá en Potrerito, vereda cercana a La Junta, junto con su amigo de adolescencia José Ángel Hinojosa, mi primo, a ser mensajero en Radio Guatapurí, de Manuel Pineda Bastidas, en Valledupar: nuestro paisano Gustavo Eugenio “Geño” López era el mensajero en esa estación radial y, como el cobrador había renunciado, “fui hasta donde el señor Manuel Pineda Bastidas a pedirle que me ascendiera a cobrador. Y él me dijo que sí, pero que yo tenía que llevarle mi reemplazo como mensajero. Recomendé enseguida a Diomedes”, me contó Geño  para La Calle. Al joven Diomdees, no le resultó difícil trabajar recogiendo cables y ajustando el sonido de los micrófonos de la afamada agrupación de Los Hermanos López. Hasta que grabó su primera Larga Duración con Náfer Durán en 1975. En 1976 grabó con ‘El Debe’ el LP Tres canciones, que está entre los éxitos de su carrera artística.

14 may 2025

Semanario La Calle: mi granito de arena en sus 13 años de vida

Por John Acosta

Tengo, entre la bruma de mis recuerdos recientes, que unas dos o tres veces, en mis esporádicos viajes a Valledupar, vi el nombre en letras blancas sobre un rectangular fondo  rojo y me causó curiosidad porque me dije, entonces, que estaba bien puesto para un medio de comunicación masiva: La Calle. No podría imaginar, en esos días (ni más faltaba: no soy brujo), que ahí terminaría ejerciendo una labor que, por más de 20 años, le había inculcado a los estudiantes de Periodismo de la otrora prestigiosa Universidad Autónoma del Caribe y, por más de 10, a los de la misma disciplina de la Universidad Sergio Arboleda, sede de Santa Marta. La mañana que llegué al Semanario La Calle donde aspiraba a llenar la vacante que allí había, Irina Celedón Cotes, la jefe de redacción del periódico, me devolvió mi hoja de vida que había analizado pocos minutos antes. “Nooo, lo siento, pero aquí no tenemos presupuesto para pagarle a un profesional con su recorrido”, me dijo, con la sinceridad que la ha caracterizado. Ya llevo más de año y medio ejerciendo, con satisfacción, como periodista investigativo en este reconocido periódico del Cesar y La Guajira.

9 sept 2024

Lo que sucede en los buses de los conjuntos vallenatos

Por John Acosta

La primera versión la escuchó el hoy periodista del Semanario La Calle, cuando era un adolescente. La contó Libardo Gutiérrez: resulta que Diomedes Díaz llegó a desayunar al restaurante que la esposa de su paisano Libardo, Marina Moreno, tenía en Casacará, corregimiento de Codazzi (Cesar). Es de suponerse que el cantante de La Junta (La Guajira) vendría de regreso de alguna presentación en algún pueblo cercano y se acordó que el también juntero Libardo tenía esa venta de comida en ese lugar; entonces, el marido de Marina le espetó a Diomedes la pregunta que le carcomía el alma. “Vee, Cacique, ¿y tú de aonde sacaste esa canción?”, le dijo.

Libardo Gutiérrez le contó al adolescente que Diomedes le había dicho que la compuso en el vuelo hacia Barranquilla, a mediados de febrero de 1984; por supuesto, había una imprecisión en lo de ‘el vuelo’, pero lo sustancial era que El Cacique de La Junta había sacado esa composición en un corto trayecto. Joaco Guillén, el gran amigo del cantante juntero, entregaría, después, más detalles. Habían salido ese día en bus, de Valledupar a Barranquilla, a cumplir con seis compromisos en el Carnaval de ese año. No tenían previsto presentarse en el Festival de Orquesta y Acordeones para ganarse el codiciado  Congo de Oro porque “no tenía música nueva”, según cuenta Guillén que le dijo el Cacique, mientras disfrutaba el jugo en la frutera de Ciénaga donde siempre se detenían cada vez que pasaban por ahí.

6 may 2024

El vallenato, la historia que nunca muere

Con ocasión del 57 Festival de la Leyenda Vallenata, el Semanario La Calle sacó una edición especial dedicada a este evento de alta cultura colombiana. Dentro de ese homenaje, el periódico cesarense sacó unas notas sobre los seis cantantes vallenatos, que hicieron grande a este género musical, después de los reconocidos juglares que iniciaron con las uñas la historia de esta tradición lírica.

De esos seis cantantes pioneros en grabar varios LP, el autor de este blog escribió cuatro. Comarca Literaria reproduce esas cuatro notas:

Diomedes Díaz, de recogecable a ídolo del Vallenato

Por John Acosta

Diomedes Dionisio Díaz Maestre pasó de espantar pájaros en los maizales del juntero Teodoro Vega, allá en Potrerito, vereda cercana a La Junta, junto con su amigo de adolescencia José Ángel Hinojosa, a ser mensajero en Radio Guatapurí, de Manuel Pineda Bastidas, en Valledupar. Para no aburrirse del tedio en los cultivos, se iba a cantarle a los indígenas de la finca vecina, quienes le pagaban con café. Hasta ahora, lo que se ha dicho siempre, es que la llegada a la emisora en la capital del Cesar no fue casual: él quería hacerse amigo de los locutores para que le pusieran a sonar la canción La negra, en la voz de Jorge Quiroz y el acordeón de Luciano Poveda; incluso, el mismo Diomedes Díaz lo dijo mucho tiempo después; sin embargo, hay dos fuentes muy cercanas al Cacique de La Junta que contradicen esta versión: Jaime Pérez Parodi, una biblia del folclor vallenato, y el juntero, amigo de Diomedes, Gustavo Eugenio “Geño” López.


¿Mensajero para promocionar su primera canción grabada?


No obstante, Parodi y López también se contradicen en su propia versión. Jaime Pérez Parodi, quien fue el presentador oficial en los conciertos de Diomedes Díaz durante casi toda la vida profesional del cantante juntero, asegura que, cuando Diomedes Díaz llegó como mensajero a Radio Guatapurí, “nadie le había grabado y nadie lo conocía, sólo ‘Geño’ López, que lo llevó a la emisora y lo entrenó como mensajero”, le aseguró Pérez Parodi a La Calle; efectivamente, ‘Geño’ era el mensajero en esa estación radial y, como el cobrador había renunciado, “fui hasta donde el señor Manuel Pineda Bastidas a pedirle que me ascendiera a cobrador. Y él me dijo que sí, pero que yo tenía que llevarle mi reemplazo como mensajero”, le contó Gustavo Eugenio  a La Calle.

28 oct 2021

“La enganchá”: 14 años del Grammy Latino a Diomedes Díaz

Izquierda, Luz Consuelo Martínez Salazar
(última compañera de Diomedes Díaz) muestra el
Premio Grammy Latino que recibió Diomdes Díaz.
Derecha: Emiro Manuel (Mime) Martínez, autor
de La enganchá
Por John Acosta

La noche en que Franco Mejía se sacó a Toña Martínez de su casa y se voló con ella, a mí me tocó amanecer en Funda (Fundación, la finca de mi familia): allá fue a buscar refugio Franco con su novia (y, desde esa noche, mujer), después de media hora de subida por una trocha pedregosa y polvorienta, desde La Junta (el pueblo del alma) hasta Funda. De manera que había motivos suficientes para que la levantada esa madrugada para la ordeñada de las vacas fuera diferente. Había en el ambiente un aire de incertidumbre por la reacción del papá y de los hermanos de Toña. Lo cierto es que era frecuente que, en esa época, el hombre convenciera a su pretendiente a que se fuera con él bajo el amparo y complicidad de las calles oscuras; sobre todo, si los padres de la joven no eran gustosos del noviazgo. El mismo tío Ito (Manuel Nicolás Acosta Mendoza), a quien Franco fue a pedirle apoyo y amparo, se había sacado así a Carmen Mejía, su señora, hermana de Franco.

22 mar 2021

La Junta, tierra del Cacique, tiene sed

Enorme contradicción: la represa del Ranchería llena,
mientras el río Santo Tomás, de La Junta, está seco
Por John Acosta

Todos los años es el mismo problema: el intenso verano genera una terrible sequía, que hace padecer de sed a los habitantes de La Junta, el pueblo guajiro en donde nació Diomedes Díaz. Y esa mortificación por el agua genera estrés en la población, lo que, a veces, provoca fricciones entre los pueblerinos. La solución definitiva al problema está ahí, a la vista: la represa del río Ranchería, que surtiría del preciado líquido, no solo a los junteros, sino a nueve municipios y sus corregimientos, mediante un sistema de acueducto, que ya está planificado desde hace muchos años; incluso, la represa fue inaugurada hace más de 10 años; sin embargo, otra complicación mayor se ha interpuesto a lo largo del tiempo: la politiquería; entonces, a los junteros les ha tocado ir solventando la situación, años tras años, con pañitos de agua tibia.

14 jun 2016

Lo único que le entendí a Martín Elías fue cuando interpretó canciones de su padre, Diomedes Díaz

Por John Acosta

Confieso que me vine a enterar de que existían unos nuevos intérpretes de música vallenata, cuando los medios de comunicación registraron con gran despliegue la muerte de Kaleth Morales, ocurrida en un accidente de carretera el 24 de agosto de 2005. Recuerdo que, entonces, me asombré yo mismo de que no tuviera ni la más mínima idea de quién era ese joven cuya muerte generara tanto eco en la gran prensa colombiana. Embaído como estaba con la música de lo que yo consideraba los cuatro grandes del vallenato (Diomedes Díaz, Los Hermanos Zuleta, Jorge Oñate y Los Betos, pues ya Rafael Orozco había sido asesinado), apenas sí miraba, cuando pasaba rápidamente los canales de televisión con el control, unos aparecidos que se presentaban en las tarimas ambulantes de El show de las Estrellas, de Jorge Barón Televisión: me burlaba de esas baladas y rancheras con acordeón, que no tenían nada qué ver con el vallenato verdadero. Sí me extrañaba ver, en medio de la rapidez con que buscaba en la programación algo que me entretuviera, cómo el público asistente coreaba con entusiasmo lo que el joven cantante interpretaba. “Ahí están pintados los cachacos: definitivamente, no saben nada de vallenatos”, me decía mientras seguía en búsqueda del canal que me atrapara.

27 abr 2016

¿Vale la pena cambiar a Julito Sánchez Cristo por Diomedes Díaz en alguna mañana?

Julio Sánchez, Diomedes Díaz y Néstor Morales
Por John Acosta @Joacoro

Es preciso aclarar que ya hace mucho tiempo que no escucho a Julio Sánchez Cristo, pues me cautivó el formato propuesto por Néstor Morales y ahora soy fiel seguidor de Mañanas Blu. Lo que pasa es que usé el nombre de Julito para el título de este artículo porque no se puede negar que es más conocido que el de Néstor. Ahora sí, al meollo del asunto: hoy experimenté escuchar las canciones viejas de Diomedes Díaz en vez de las noticias y los análisis de lo que sucede en este bendito país. Y el resultado fue bastante halagador para la tranquilidad de mi espíritu.

10 abr 2016

…Y Diomedes Díaz no le grabó la canción a mi primo Ricardo Zedán

Diomedes Díaz y Ricardo Zedán
Por John Acosta

Mi primo Ricardo Rafael Zedán Acosta siempre vivió con la obsesión de que una de sus canciones tenía que ser grabada por Diomedes Díaz. Y no escatimó ningún esfuerzo para lograrlo. Sin embargo, a mi primo Ricardo le faltaba el factor principal para lograr ese propósito: jamás en su vida se ha tomado ni una gota de licor, tampoco ha probado una sola bocanada de ningún vicio, ni siquiera de cigarrillo. Fue lo único que no hizo para cumplir su sueño de escuchar una de sus canciones en la garganta del llamado Cacique de La Junta. Junto con la muerte del famoso cantante vallenato, murió también esa ilusión inconclusa de mi primo.

Cuando aún no habíamos alcanzado la pubertad, mi primo Ricardo Rafael Zedán Acosta entraba primero a la cantina, ubicaba la mesa en donde había más hombres tomando cerveza, aguardiente o ron, que era lo único que se tomaba entonces, y los abordaba sin rodeos: “Miren, yo canto y él recita poemas”, les decía mientras me señalaba. Los señores de la mesa, encantados por el atrevimiento del niño de apenas diez años, respondían casi al unísono: “Buenos, entonces, cante, pues”. Enseguida, mi primo Ricardo cerraba sus ojitos y cantaba a todo pulmón dos o tres composiciones de Diomedes Díaz, de quien se sabía todas sus canciones, en medio de la admiración de aquellos bebedores casuales. Desde que escuchaba la primera melodía, el cantinero le bajaba el volumen al tocadiscos y los clientes de las otras mesas podían disfrutar de la gracia interpretativa de mi primo. En medio de los aplausos, el pequeño Ricardo iniciaba el siguiente canto, también de Diomedes, por supuesto, y los volvía a callar a todos. Cuando ya terminaba la última, les decía: “Ahora mi primo les va a declamar”. Y yo los ponía a llorar con el poema Por qué no tomo más, al estilo del Indio Duarte, de las pampas argentinas.

2 oct 2015

El viejo Rafael María Díaz, papá de Diomedes, ¿fue mujeriego y contrabandista?

El Rafa real con su hijo real
Por John Acosta @Joacoro

El viejo Rafael María Díaz llega montado en su burro, después de haber enfrentado sol, arena y brisa en medio del camino serpenteante, a la parcela donde su hijo Diomedes Díaz se esconde de la justicia colombiana, que lo busca por el asesinato de Doris Adriana Niño, una de sus fans. La escena de ese hombre humilde, encima de su bestia doméstica, es lo que muchos consideran más ceñido a la realidad que han podido apreciar en la novela que el canal de televisión RCN ha producido sobre el llamado Cacique de La Junta. Contrasta, por supuesto, con la del hombre mujeriego, bebedor y contrabandista que, al inicio de la trama televisiva, habían dibujado sobre el padre del cantante guajiro. Fallecido también en la novela, ya es hora de averiguar un poco sobre la vida real del viejo Rafa.

10 sept 2015

El Diomedes Díaz fugitivo nunca buscó refugio en donde El Gavilán Mayor

Por John Acosta @Joacoro

El soldado Eldivier Enrique Oñate Gutiérrez, a quien apodan El Neno, vio que su amigo y compañero en armas se le acercó sonriente esa media mañana. “Lanza, mi Mayor me preguntó si yo sabía dónde queda La Junta, como que quieren ir a visitar a Diomedes Díaz”, le dijo el soldado Carlos Andrés Maestre, hijo de Juan Maestre, el administrador de unas de las fincas de El Cacique. El soldado Oñate se sintió regocijado porque su Mayor del Ejército quería conocer el pueblo de sus entrañas. Al poco rato, regresó el mismo soldado Maestre, pero con cara de tragedia. “Lanza, no van a visitar al Cacique, lo van a capturar”, le dijo. Entonces, entendieron que todos esos andinos (cachachos, le decimos en el Caribe colombiano) que habían llegado bien armados y vestidos de civil la noche anterior al Batallón Rondón, de la población de Buenavista, en La Guajira, tenían la misión de llevarse preso a Diomedes Díaz. “Pero se van a jodé porque ya es que voy a llamar a que lo pongan en alerta”, le respondió el soldado Oñate a su amigo. Y se arriesgó a ir a la oficina de Telecom a realizar la llamada de larga distancia.

26 ago 2015

La rivalidad entre Diomedes Díaz y Jorge Oñate, contada por un oñatista

Por Guillermo Amílkar Cuello Molina

Ese día, no estaba dispuesto a aceptarle más indirectas e insultos a los diomedistas. Empecé a temprano por la tarde a tomarme unas cervezas donde el señor Carlos Nieto, que había hecho un estaderito  al lado de la bomba que gerenciaba, justo donde construyó  su casita; solo un par de personas degustaba tranquilamente en aquella tarde calurosa y la cerveza fría rodaba por las gargantas refrescando el cuerpo y calando esa sensación de euforia interna que produce el alcohol poco a poco, una mezcla del calor sofocante y el frío de la bebida que generaba un temple sabroso que iba soltando lenguas y personalidades escondidas.

Ese día, iba a degustar con la tranquilidad de un seguidor furibundo el acetato de Jorge Oñate y Juancho Rois: Trece aniversario, era el título del trabajo discogtráfico. Corría el año 1982 y en el mencionado sitio nos habíamos citado mi amigo Juan Carlos Moreno, oñatista como yo, quien había ido a la cabecera municipal, Codazzi, a comprar el disco que había salido dos días atrás. Cuando llegó,  ya yo le llevaba una ventaja de 4 cuatro cervezas  e, inmediatamente, solicitamos a don Carlos que colocara el long play (LP) y que hiciera una excepción en el volumen. 

24 ago 2015

Fue el colegio de La Junta y no uno de Valledupar el que le otorgó el título de bachiller a Diomedes Díaz

El entonces rector del Colegio Huges Manuel Lacouture, de
La Junta, le otorga el título de bachiller Honoris Causa
 a Diomedes Díaz
Por John Acosta @Joacoro

Una vez terminé la primaria en La Junta, en 1977, me tocó abandonar al pueblo donde había pasado mi niñez y la primera parte de mi adolescencia porque todavía no habían construido el colegio de bachillerato. El viernes 18 de enero de 1980 fue inaugurada la institución de secundaria Hugues Manuel Lacouture. Y en 1986 salió la primera promoción de bachilleres, tres años después de que yo me recibí como bachiller en otro colegio de otra población. El viernes 3 de diciembre de 1993, el entonces rector de la nueva institución educativa, Denis Escrigas Bonilla, le entregó el diploma Honoris Causa a un hijo de La Junta, que se había vuelto famoso por componer e interpretar hermosas canciones del folclor vallenato. Diomedes Díaz Maestre recibió feliz ese grado del colegio Hugues Manuel Lacouture, de La Junta, pero en la novela de RCN sobre la vida y obra del cantante y compositor dijeron que el pergamino se lo entregó a El Cacique el Colegio Nacional Loperena en 1995. Lo cierto es que este canal televisivo no es lo único que ha tratado de opacar la iniciativa del colegio juntero.

21 may 2015

Diomedes Díaz, vicioso y mujeriego: la cara que sus fanáticos no quieren ver en la novela

Por John Acosta @Joacoro

Se me dio por preguntarle a la bombera que me atendió ese medio día en la estación de servicio de combustible si se estaba viendo la novela del Canal RCN sobre la vida de Diomedes Díaz. “Sí, pero me da mucha rabia lo que están dando últimamente sobre los malos pasos del Cacique”, me respondió, mientras cuadraba, en el surtidor electrónico, la cifra que le solicité. Metió la pistola dispensadora en la boca del tanque de gasolina del automóvil y se acercó hasta mí. “Ya uno sabe que él fue así, lo que tienen que hacer es dedicarle la novela a su vida musical”, remató. El diálogo imprevisto se desarrolló en Barranquilla, pero creo que reflejaba lo que piensan muchos televidentes sobre el rumbo que ha tomado la serie televisiva. En realidad, la posición no es unánime, pues hay otras personas que piensan que la programadora se ha quedado corta en tocar estos aspectos de la vida del fallecido cantautor de la música vallenata.

1 abr 2015

Diomedes Díaz nunca se robó a “Lucía Arjona” de una supuesta boda que jamás existió en la realidad

Tomada de la página web del canal RCN
Por John Acosta @Joacoro

La enorme imaginación del libretista de la novela de Diomedes Díaz, me hizo romperme la promesa de no volver a escribir sobre las inconsistencias de este culebrón con la realidad. Supongo que la razón principal de sacrificar el enorme atractivo de la verdad, que en el caso del difunto artista de la música vallenata supera cualquier fantasía de dramaturgo televisivo, es que la programadora RCN quiere curarse en salud y salirle al paso a futuras demandas de los protagonistas reales con los que no llegó a ningún acuerdo económico para la realización de este remedo de biografía. O posibles demandas de los tantos escritores repentinos que corrieron a  publicar la historia de este cantante fallecido.

25 feb 2015

Bertha Mejía y “Lucía Arjona” sí son primas, pero en la vida real no fueron tan amigas como las muestra la novela Diomedes Díaz, el Cacique de La Junta

Las dos Bertha, la de la novela y la real
Por John Acosta @Joacoro

Hay que decirlo de una: sí es cierto que Bertha Mejía y “Lucía Arjona” (como la llaman en la novela Diomedes Díaz, el Cacique de La Junta) son primas también en la vida real, sí es cierto que ambas fueron mujeres de Diomedes Díaz y tuvieron hijos con él, pero lo que no es cierto es que ellas hayan sido tan amigas en su niñez y juventud, como lo muestra la citada novela. Reconozco una vez más que un dramatizado no tiene por qué ceñirse estrictamente a la realidad, pero me veo en la necesidad de aclarar públicamente unos puntos, como ya lo hice un texto anterior sobre El Mono Arjona en la novela (El Negro Acosta en la vida real) para ver si disminuye la romería de llamadas que recibo a diario para preguntarme sobre estos asuntos faranduleros. Hay otros datos en la obra televisiva, alrededor de estas dos mujeres, que tampoco concuerdan.

17 feb 2015

El Mono Arjona de la novela de Diomedes Díaz es la antítesis de El Negro Acosta de la vida real

El Mono Arjona de la novela y El Negro Acosta de la realidad
Por John Acosta @Joacoro

Era tal la ternura que irradiaba hasta por los poros, que ni siquiera dábamos para decirle lo que todo el mundo le decía por cariño: El Negro, sino que íbamos más allá y le decíamos Ñego. Cada vez que veo al furibundo El Mono Arjona en la novela Diomedes Díaz, El Cacique de La Junta, se me arruga el alma al ver la antítesis que creó RCN del verdadero El Negro Acosta. Uno sabe que novela es novela y que el libretista tiene todo el derecho del mundo a crear su propia realidad, pero, de todas maneras, uno, que conoce la historia real y los protagonistas verdaderos, no puede evitar comparar la fantasía del drama televisivo con los recuerdos que le rondan la mente como fantasmas en rebelión y, bueno, termina en estas: escribiendo para deshacerse de esa huelga mental que me han creado en mis remembranzas las ánimas benditas que también ven la novela en mención.

18 ene 2015

Así viven en La Junta el furor por la novela de Diomedes Díaz

Por John Acosta

No recuerdo bien cuál de mis paisanos junteros fue quien lo dijo. Lo cierto es que su frase reciente era motivo de discusión la mañana en que yo llegué a donde la Mona Daza. “Ese hombre es un embustero de primera categoría”, se desahogó la juntera que acababa de llegar ahí, envuelta en una toalla desde la cabeza, como la imagen de la Virgen del Carmen, para protegerse del sol inclemente de las once de la mañana. “Hombe, sí”, apoyó la Mona. “Si esa es una de las escenas que se ha grabado más rápido desde que esa gente está aquí”, remató. Resulta que el fulano había dicho que le dolían las piernas de tanto caminar anoche: “yo sentí que, en ese trayectico de doscientos metros, fui y vine a pie al Valle más de 20 veces”. Quien haya sido, participaba como extra en la puesta en escena de la novela que RCN producía sobre uno de los hijos más ilustres del pueblo, Diomedes Díaz.