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30 mar 2026

El Santo Ecce Homo y los milagros recibidos

Por John Acosta

Una tradición que también se ha conservado alrededor de la veneración al santo Ecce Homo es la de los feligreses que le llevan una ofrenda en agradecimiento al milagro recibido. Sobre esto, el padre Íver de la Cruz Santiago, de la catedral Ecce Homo, le dijo al Semanario La Calle que “este es más largo y complejo. Hay ‘milagros’ vivencias simples de la cura de una enfermedad cualquiera o, incluso, de enfermedades terminales avanzadas, conocemos muchos relatos, pero no documentados. Te puedo narrar tres y un cuarto que conocí esta noche”.

¿Triste o feliz?, así buscan los fieles el rostro del santo Ecce Homo

Por John Acosta


Una de las tradiciones que se han mantenido en la relación intensa del santo Ecce Homo con Valledupar, es la de quienes dicen que, según le ven el rostro al Hombre en su procesión, así le irá a la ciudad. Si está triste, por ejemplo, a la ciudad no le irá bien el resto del año. O, por el contrario, si está alegre y sonriente, a la ciudad le irá excelente en el transcurso de los próximos 365 días. “Pienso que esto hace más parte de la devoción, de la oración personal, del encuentro personal con Jesús; de hecho, cada uno tiene un testimonio de lo que ha vivido con el Ecce Homo”, le dijo al Semanario La Calle James Enrique Romero Ramos, Vicario General de la Diócesis de Valledupar.

Los cargueros: un privilegio sagrado

Por John Acosta

El vallenato de sepa se desvive por visitar al Ecce Homo, tocarle y, sobre todo, cargarle en sus hombros, lo que es su máximo honor. Hay familias que, tradicionalmente, son cargueros del Ecce Homo: los Campo, los Villazón, los Maestre, los Molina Araújo, los Molina del Cocha, los Socarrás, los Martínez.

Hoy, hay cuatro grupos de cargueros del Ecce Homo

El padre Íver de la Cruz Santiago, de la catedral Ecce Homo, le contó al Semanario La Calle que, en la actualidad, “tenemos cuatro grupos de cargueros constituidos. El grupo 1, liderado por Edgardo Ferreira Arias, carga la imagen desde el antiguo Telecom hasta la proto catedral: parroquia del Rosario; ahí, asume el grupo 2, liderado por el garante de Los Caballeros de Ecce Homo, doctor Rodolfo Campo Soto, reciben la imagen en la proto catedral hasta el Cementerio Central.  Cuando la imagen pasa por la casa de los Villazón, un grupo de 15 miembros de esta familia asume parte del carguío hasta la carrera novena; en esta, asume un grupo de la Hermandad de Jesús Nazareno de Valledupar hasta el hotel Sicarare. Ahí le entregan el santo Ecce Homo a un grupo de oficiales y suboficiales de la Policía Nacional, quienes cargan con el uniforme de grado, el más lujoso que tienen; al llegar a la carrera octava, le entregan al segundo grupo liderado por Edgardo Ferreira, y estos, en la sexta, le pasan nuevamente al grupo liderado por el doctor Rodolfo Capo Soto, quienes  le entregan a los Caballeros y a la Hermandad de Jesús al subir a la plaza Alfonso López”.

14 may 2025

Semanario La Calle: mi granito de arena en sus 13 años de vida

Por John Acosta

Tengo, entre la bruma de mis recuerdos recientes, que unas dos o tres veces, en mis esporádicos viajes a Valledupar, vi el nombre en letras blancas sobre un rectangular fondo  rojo y me causó curiosidad porque me dije, entonces, que estaba bien puesto para un medio de comunicación masiva: La Calle. No podría imaginar, en esos días (ni más faltaba: no soy brujo), que ahí terminaría ejerciendo una labor que, por más de 20 años, le había inculcado a los estudiantes de Periodismo de la otrora prestigiosa Universidad Autónoma del Caribe y, por más de 10, a los de la misma disciplina de la Universidad Sergio Arboleda, sede de Santa Marta. La mañana que llegué al Semanario La Calle donde aspiraba a llenar la vacante que allí había, Irina Celedón Cotes, la jefe de redacción del periódico, me devolvió mi hoja de vida que había analizado pocos minutos antes. “Nooo, lo siento, pero aquí no tenemos presupuesto para pagarle a un profesional con su recorrido”, me dijo, con la sinceridad que la ha caracterizado. Ya llevo más de año y medio ejerciendo, con satisfacción, como periodista investigativo en este reconocido periódico del Cesar y La Guajira.

14 abr 2025

Los penitentes, un ofrecimiento de acción de gracias a Dios

Penitentes de Valencia de Jesús, Cesar
Por John Acosta

El sentido de los penitentes, como su nombre lo dice, es uno solo: es responder a Dios con una penitencia por el favor recibido. O al revés, pedirle a Dios, a través de una penitencia, un favor o un milagro. “Lógicamente, desde la ortodoxia católica, Dios no necesita nada de nosotros para hacer un milagro porque ya Cristo lo dio todo en la cruz; de hecho, él es signo de ese Cristo que se dona y que nos lo da todo: ‘quien venga a mí tendrá vida eterna’ o ‘yo vengo para darle vida en abundancia’, Juan 10:10”, aclara el Vicario general de la Diócesis de Valledupar, James Enrique Romero Ramos, en una conversación sobre el tema con La Calle. “Pero estos hermanos penitentes, son, simplemente, un signo, como mostrar exteriormente su agradecimiento a Dios por el milagro recibido porque ‘prometí’, porque es una promesa penitente es un ‘yo te prometo una penitencia a cambio de esto’.  Bueno y repito, no entra mucho dentro de la ortodoxia católica porque Dios no necesita, Dios te da, sin necesidad”, insiste.

Es una antigua tradición

Penitente de San Diego, Cesar

Se llama Rosario y es la sirena de Hurtado

Por John Acosta

Desde tiempos inmemoriales, a los niños del sur de La Guajira y del norte del Cesar les ha rondado un fantasma que los atemoriza en cada Semana Santa: no deben bajar a bañarse al río porque se vuelven pescado. Los pueblos de esta zona tienen el privilegio de estar ubicados en un extenso valle que se desprende de dos enormes fabricantes de agua cristalina: la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía del Perijá; de manera que no hay una sola población de estas que no esté cercana a un río, en cuyo lecho se hace en invierno un pozo profundo en donde los infantes aprenden nadar. Casi siempre, la Semana Mayor coincide con las primeras lluvias de abril; es decir, la tormenta espiritual que sienten los muchachos de estos pueblos al ver ese pozo natural recién hecho y no poder lanzarse a disfrutar de esas aguas profundas porque justo o es Jueves o Viernes Santo y nadie quiere volverse para siempre una criatura acuática, con aletas de colores y escamas brillantes; sin embargo, ya le sucedió a una niña desobediente en la ciudad de los Santos Reyes, Valledupar.

Santo Ecce Homo, Rey de la paz y el perdón

Por John Acosta

El Santo Ecce Homo, según una tradición muy antigua, se conoce como el patrono de Valledupar. “Es el Cristo atado a la columna. Hay muchas fuentes dispersas que hablan del Santo que llegó como Salvador de Valledupar. Yo pienso que es el Cristo que deseamos: se le ve como el Cristo sufriente, pero también como el Cristo de la esperanza para los vallenatos”, le dijo a La Calle el sacerdote diocesano James Enrique Romero Ramos, Vicario General de la Diócesis de Valledupar.

La leyenda

Cuando Valledupar era un pequeño caserío, denominado entonces como los Santos Reyes, “llegó al pueblo un hombre de piel morena, diciendo que era tallador y que venía encomendado específicamente a elaborar una imagen de Jesús flagelado, ya que había recibido esa misión de parte de Dios y que la ciudad se salvaría, gracias a esa imagen, de tormentas y calamidades; protegiéndola de verse hundida en la laguna sobre la cual estaba edificada”, escribe el mismo James Romero en el libro ‘Diócesis de Valledupar: fe, cultura e historia’, publicado a finales del año pasado.

De acuerdo con el libro, el recién llegado pidió que lo dejaran trabajar a puerta cerrada y que nadie lo interrumpe por nada en el mundo. Lo encerraron en la sacristía, donde sólo le daban pan y agua una vez al día, “ya que, según él, necesitaba mucha oración y ayuno para culminar la obra”. Nadie lo volvió a ver, ni escuchar hablar, ni quejarse: sólo se oían los golpes del mazo con que esculpía la obra. El hombre había dicho que entregaría la obra la víspera de la Semana Mayor; es decir, el domingo en la tarde porque, según el desconocido, la imagen debía salir en procesión el Lunes Santo.

Yolima Rendón: más de 20 años participando en la Feria del Dulce Vallenato

Yolima Esther Remón Rico
Por John Acosta

No  había qué hacer: en definitiva, el destino de Yolima Esther Remón Rico estaría ligado, inevitablemente, a los dulces de Valledupar: ella nació en otra ciudad; apenas terminó el bachillerato, se dedicó a trabajar en una empresa que no producía dulces, sino vitrinas metálicas y, cuando salió de ahí, se puso a vender frutas, no dulces; sin embargo, aunque nunca trató de evitarlo a conciencia, la fábrica de dulces vallenatos siempre la persiguió, desde que tenía tres años, aunque ella terminó, unos 30 años después, no sólo haciéndolos, sino, además, comercializándolos.

De Barranquilla a Valledupar: primer contacto con los dulces

Yolima Esther nació en Barranquilla el 24 de junio de 1970, de padres cienagueros. Cuando tenía tres años, sus padres la trajeron a vivir a Valledupar, donde su abuela, una mujer oriunda de Ciénaga, Magdalena, se abría paso en la vida a dulce limpio: los hacía en fogón de leña y los más apetecidos eran los llamados ‘cortaítos’, que son de leche. La pequeña Yolima Remón terminó la primaria en el barrio Primero de Mayo y en su merienda casi nunca le faltaba un dulce, de sabor variado en cada oportunidad. El bachillerato lo culminó a los 19 años en el Colegio Upar del mismo barrio, en medio del humo que se confundía con el aroma de los dulces de la abuela.

Las tradiciones de Semana Santa que se han perdido en La Guajira

Por John Acosta

El adolescente Gustavo Eugenio ‘Geño’ López Gutiérrez se fue a pie a sacar las vacas al Paraquero, el potrero de la familia cercano al pueblo. Hubo dos cosas que le impidieron ir montado en el burro en pelo, como lo hacía todas las tardes. Una, que ese día y el siguiente, no podía tener el burro amarrado en la sombra del palo de higuito del patio de la casa (para usarlo en los oficios y mandados de la jornada) porque “era como si tuviera a Jesucristo atado ahí”, como lo mandaba la costumbre ancestral. Y si fuera a cogerlo al potrero para usarlo, tampoco hubiese podido montarlo porque “era como si montara a Jesucristo”. Ya había llegado la Semana Santa: aunque de lunes a miércoles también había ciertas restricciones, estas se incrementaban el Jueves y Viernes santos. ‘Geño’ nació y se crió en uno de los pueblos del sur de La Guajira, donde estas tradiciones se vivían intensamente.

Se podía volver pescado

Ya en la mañana, ‘Geño’ López no pudo ir a bañarse al río, como lo hacía siempre, porque, si lo hacía, “se podía volver pescado”. Tuvo que bañarse antes del mediodía con totuma debajo de la enramada del patio: si lo hacía después de esa hora, aunque no fuera en el río, podía terminar con escamas y aletas, revolcándose en el barro que su bañada había provocado en el suelo. Era un agua que le había caído el sereno de la madrugada, pues amaneció a la intemperie, después de que el mismo ‘Geño’ y sus hermanos la habían jarreado del río, la tarde anterior, en los baldes de aluminio del ordeño.

5 abr 2021

Parranda Santa murió y Semana Santa renació, gracias al Covid 19

 

Tomada de eltiempo.com
Por John Acosta         

Si uno tiraba una piedra, le caía a Jesucristo; y, entonces, venía el remordimiento de la inocencia infantil. Si uno se orinaba dentro del río, mientras se hundía deliciosamente en las aguas del río Santo Tomás, orinaba a Jesucristo; y, en ese momento, debía uno salir corriendo, titiritando del frío, a orinar al lado de las piedras inmensas por entre las cuales se deslizaba la corriente. Y eso, tenía uno que no demorar disfrutando de la sabrosura de esas aguas porque, si no, podría uno terminar convertido en pescado. Y así, le fastidiaban los adultos a uno, de niño, la Semana Santa en La Junta, el pueblo del alma. Lo único reconfortante de esos días piadosos era la sopa de fríjol dulce, que solo se tomaba por la época en que crucificaban a Nuestro Señor. Ahhh, eso, y la llegada al pueblo del primerío porque las tías venían de Codazzi, con sus hijos, a visitar a su mamá, mi abuela. No retengo en mi memoria borrachera alguna de mis tíos o demás adultos por esa semana. Otra cosa buena, era la llegada de los seminaristas, que se bajaban en la casa de la señora Amira Cuello, comadre de mi abuela y esposa del doctor Hugues Manuel Lacouture. Ellos nos enseñaban una serie de juegos, que nos hacían las noches felices.

5 abr 2015

La ventana marroncita y el fríjol de dulce mandaron la parada esta Semana Santa en La Junta

Por John Acosta
Fotos: Karolay Acosta

La segunda ventana que se ve en la foto de arriba es la
ventana marroncita
Disfruté los carnavales allá y quise regresar también en Semana Santa, pero mis hijas me armaron un complot por la viajadera y me tocó quedarme en la casa con ellas; sin embargo, a través del grupo de WhatsApp que mis paisanos tienen habilitados para mantener el diálogo permanente en la distancia, mantuve todo el tiempo enterado del enorme flujo de turista que llegó al pueblo, muy superior al que presencié con mis propios ojos en carnavales, que fue bastante. Me alegra mucho que La Junta esté de moda,gracias a la novela sobre Diomedes Díaz, que produce y transmite el canal detelevisión RCN. Todos hicieron cola para tomarse foto en la ventana marroncita, la de la vida real; pocos se la tomaron en la otra ventana marroncita, la de la novela. Ambas, por supuesto, quedan en La Junta.