5 jun 2026

El desierto que lee: Óscar Parra y las letras que resisten en Paraguaipoa

Por Hildren Estrada

Las letras viajan libres, no entienden de mapas, alcabalas ni aduanas; demostrando que para la imaginación no existen líneas divisorias. Por eso, cuando el olvido levanta fronteras, los libros se encargan de borrarlas. En Paraguaipoa, en pleno territorio venezolano de la Guajira binacional, la vida transcurre en una geografía hostil donde los niños han aprendido a valorar unas gotas de agua como si fuera un tesoro sagrado. Pero hoy, en la Escuela Rural José Leonardo Fernández, algo ha cambiado en la rutina de estos estudiantes: hoy no solo mitigan la sed de la tierra, sino que se refugian en las letras. Al frente de ellos, desafiando el polvo del camino, está Óscar Parra, un poeta que no escribe desde la comodidad de un escritorio, sino, precisamente, allí, en el corazón mismo de la ruralidad, donde el suelo quema y la literatura se vuelve un resguardo indispensable.

A las tres de la tarde, la frontera entre Colombia y Venezuela no es una línea en un mapa; es un soplo de viento ardiente que levanta el polvo en los caminos. Allí, en la Escuela Rural José Leonardo Fernández de Paraguaipoa, territorio venezolano donde la Guajira binacional olvida los límites de los gobiernos, los pies descalzos de los niños caminan sobre la tierra seca. No buscan agua, esta vez buscan historias. Al frente de ellos está Óscar Parra, un poeta que no escribe desde la comodidad de un escritorio, sino desde el barro y la resistencia de la ruralidad.