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Quienes me conocen saben que desde que Ramsés Vargas ( se acuerdan?) empezó a emitir humo de corrupción, yo señalé a sus secuaces, su círculo de encubridores; por razones de seguridad laboral, no acusaba directamente al "rector excelso" ( así lo llamaba su papá, en paz descanse). Desde entonces, asumí la misión de facilitador del diálogo entre mis compañeros directivos sindicales. Para esto me califican estudios y mi trabajo con organizaciones públicas, privadas y religiosas, más todavía mis principios y valores de verdad, justicia y la comunicación como herramienta de construcción comunitaria.
Destaco lo anterior en razón de que el tema de la elección de un nuevo rector para el periodo 2026- 2030 es la más comprometedora y crucial de los últimos 10 años de la historia de las irregularidades y desafueros sufridos por la Universidad Autónoma del Caribe y su comunidad (trabajadores, docentes y estudiantes).
Así lo juzgaron los directivos sindicales que nos reunimos, entre noviembre de 2024 y enero de 2025, para hacer recomendaciones acordes con una visión estratégica, ética y emprendedora para afrontar las amenazas que nos siguen intimidando. Desde que el señor rector Jorge Senior fue ratificado por el Ministerio de Educación para completar el segundo año, el grupo hizo un análisis de la nueva coyuntura y las condiciones de posicionar su propuesta entre los compañeros sindicalizados. Si se hubiera conservado el clima de diálogo intersindical, el 2025 no fuera el peor año de la gestión de estas organizaciones, y tal vez estaríamos ante un proceso electoral más participativo y menos convulsionado.
