4 mar 2026

Elegir al mejor rector en Uniautónoma, compromiso del Consejo Superior

Jorge Senior, arriba derecha; Eduardo Arteta, arriba
centro; Ariel Padilla, arriba izquierda; Tito Crissien,
abajo derecha, y Juan de la Hoz, abajo centro:
candidatos a rector de la Universidad Autónoma
del Caribe
Por Antonio Donado Tolosa, docente-investigador, Presidente de Asoprofesuac.

Quienes me conocen saben que desde que Ramsés Vargas ( se acuerdan?) empezó a emitir humo de corrupción, yo señalé a sus secuaces, su círculo de encubridores; por razones de seguridad laboral, no acusaba directamente al "rector excelso" ( así lo llamaba su papá, en paz descanse). Desde entonces, asumí la misión de facilitador del diálogo entre mis compañeros directivos sindicales. Para esto me califican estudios y mi trabajo con organizaciones públicas, privadas y religiosas, más todavía mis principios y valores de verdad, justicia y la comunicación como herramienta de construcción comunitaria. 

Destaco lo anterior en razón de que el tema de la elección de un nuevo rector para el periodo 2026- 2030 es la más comprometedora y crucial de los últimos 10 años de la historia de las irregularidades y desafueros sufridos por la Universidad Autónoma del Caribe y su comunidad (trabajadores, docentes y estudiantes). 

Así lo juzgaron los directivos sindicales que nos reunimos, entre noviembre de 2024 y enero de 2025, para hacer recomendaciones acordes con una visión estratégica, ética y emprendedora para afrontar las amenazas que nos siguen intimidando. Desde que el señor rector Jorge Senior fue ratificado por el Ministerio de Educación para completar el segundo año, el grupo hizo un análisis de la nueva coyuntura y las condiciones de posicionar su propuesta entre los compañeros sindicalizados. Si se hubiera conservado el clima de diálogo intersindical, el 2025 no fuera el peor año de la gestión de estas organizaciones, y tal vez estaríamos ante un proceso electoral más participativo y menos convulsionado. 

En la propuesta intersindical se valoró la participación de los distintos estamentos como ejercicio de reflexión comunitaria positiva, además de ofrecer una oportunidad de ejercicio democrático, lo que hubiera influido a crear condiciones de serenidad, diálogo e inteligencia organizacional, conductas que con seguridad nos ahorraba los momentos grises y críticos que nos impiden vivir una fiesta democrática en lugar de ser espectadores de arena de ventajismo y alineamientos non sancta. 

Por qué es un momento comprometedor y crucial 

La elección de un nuevo rector (o reelección de Senior) debió constituirse en una etapa de análisis crítico para los actores decisorios: rector y su gobierno, las bases y sus organizaciones sindicales, que con coraje y honestidad reconocieran sus errores y con generosidad asumieran sus éxitos como los de los demás. Aunque esto parezca insustancial e insignificante ante el tamaño de los retos que nos convocan, la historia demuestra lo contrario y registra tales actitudes como las semillas que crecen en grandes éxitos, desde el personal, el organizacional hasta el de las Naciones. 

Sin embargo, no es momento para autoengaños y asumir que nos movemos en un escenario crucial, una encrucijada, un enfrentamiento de tendencias opuestas. Esas tendencias se pueden identificar por las conductas, acciones de poder y valores implícitos de quienes las han creado y sus simpatizantes en los distintos estamentos: trabajadores de base, docentes, estudiantes y directivos sindicales. Conviene advertir que cada tendencia puede asomar señales de otras, nada es absolutamente puro en los procesos eleccionarios. 

Tendencia legalista 

Se inscriben en este sector candidatos y simpatizantes que se sienten legitimados por la letra de la Constitución, por la aplicación de las mismas por parte del Ministerio de educación, a veces, incluso, con interpretaciones forzadas, y los estatutos de la universidad. Los legalistas han centrado su acción electoral en el Consejo Superior, buscando la mayoría de los votos mediante estratagemas de acuerdo al poder de influencia que tengan o los compromisos sellados con los consejeros. 

Tendencia evaluadora y enjuiciadora 

El foco de atención se ubica en la medición de los méritos académicos de cada candidato, según los estándares que utilizan las universidades con altos o medianos indicadores en docencia, investigación, bienestar social y equilibrios económicos y financieros a la altura de las necesidades y proyecciones institucionales. Al mismo tiempo, evalúa el peso del relacionamiento político y económico del candidato que sea una promesa creíble de aumentar los ingresos no sólo con matrículas. El tercer parámetro enjuiciador sube al nivel de los valores éticos que distingan al candidato en cuanto defensa de la verdad en sus análisis, transparencia de sus acciones y credibilidad en un liderazgo que convoca y motiva. 

Si el proceso hubiera abierto canales de participación democrática al interior de la comunidad triestamentaria, esta tendencia habría alcanzado un poder eleccionario notable. Por eso es una tendencia que se hace sentir en las conversaciones entre compañeros de trabajo, fluye impotente por los canales del silencio con los que han buscado neutralizarlos. 

La tendencia renovadora 

Este campo ha estado desierto en nuestra U. Los rectores, los gobiernos ni los Consejos superiores que hemos sufrido han tenido ni la visión ni el carácter para realizar los cambios estructurales necesarios, que, incluso, las Medidas de salvamento y la vigilancia del Ministerio favorecen. Todos llegan con el objetivo de montar clanes, de proteger los intereses personales, y aplazan los planes para enfrentar la crisis. 

La propuesta del rector Jorge Senior de hacer pública la UAC es muy atractiva para muchos, incluida mi persona, pero hay que mantener los pies sobre la tierra. Aunque el proyecto de Ley ya ha sido introducido ante la comisión sexta de la Cámara, que se ocupa de los temas de la educación y la cultura, el camino será complejo y largo. 

El Consejo Superior y su responsabilidad de votar en conciencia 

Consejo Superior elegido para el periodo 2024-2026
He escrito estas reflexiones pensando en ustedes, ilustres consejeros. Por mi carácter, busco el distanciamiento con las figuras de poder, eso explica que he saludado a dos o tres de ustedes, y que por lo demás haya preferido observar su gestión desde la barrera. Y siendo sinceros ustedes son continuistas, limitan su trabajo, como sus colegas que les han antecedido, a firmar lo que les presenta el rector de turno, aunque sé que hay al interior del actual Consejo una o dos voces críticas. 

La importancia de ustedes se manifiesta en momentos como los actuales en los que tienen la responsabilidad de elegir un rector (me ahorro la igualdad de género porque no hay candidatas). Elijan, se lo suplicamos la mayoría de los dolientes de la Universidad Autónoma, de tal manera que, al día siguiente, ustedes puedan dar razones enaltecedoras de su voto, ante nosotros y sus familias, los estudiantes que todavía creen en ustedes y en UAC.

Creo que Eduardo Arteta tiene el más alto puntaje 

La responsabilidad de nuestro destino está en sus manos. Sé que votar libres de los compromisos adquiridos con este o aquel candidato no es tarea fácil. Lo que deben pensar con la almohada es la gran diferencia entre votar mirando la grandeza de principios y valores o votar por simple mezquindad, por el plato de lentejas, voluntad que se reflejará en la gestión para Salvar a la Autónoma, no olviden que somos una universidad intervenida, que muy poco o nada ha cumplido las Medidas de Salvamento impuestas por el Ministerio de educación. En fin, oh Qué será? Qué será? Qué será de mi destino? es mi lamento junto al inmenso cantautor Willie Colón. Por si en algo pueda servir, les comparto este cuadro de mis apuestas:



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