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26 jun 2026

Frase de Simón Bolívar revive tras terremoto en Caracas

Por John Acosta 

Los dos potentes terremotos que sacudieron a Venezuela este miércoles, causando centenares de víctimas y graves daños materiales, no solo despertaron preocupación dentro y fuera del país. También trajeron a la memoria uno de los episodios más dramáticos de la historia venezolana y la célebre frase pronunciada por Simón Bolívar tras el terremoto de Caracas de 1812.

Mientras las autoridades venezolanas avanzan en las labores de rescate y atención a los afectados por los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados en el estado Yaracuy, miles de ciudadanos han recordado las palabras que el Libertador pronunció hace más de dos siglos frente a una tragedia similar: «¡Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca!»

24 nov 2025

El lazo de amor eterno de Nandito Molina y La Cacica

Por John Acosta

La tarde del 25 de septiembre de 2001, Hernando César Molina Araújo iba con el carrito de compras en el supermercado, allá en Guatemala, donde había sido nombrado cónsul unos años antes. Al pasar frente a uno de los televisores de ese pasillo, le llamó la atención un boletín noticioso que pasaban sobre su querido país, Colombia. Se detuvo a escuchar y ver bien el insuceso. Y, entonces, se enteró. El Frente 59 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) acababan de secuestrar a la ex ministra de Cultura Consuelo Araújo Noguera, conocida como La Cacica, en un retén ilegal que ese grupo armado había institucionalizado en la nación como ‘pesca milagrosa’, que era la perversa forma de hacerse pasar por militares en puntos claves de las carreteras y, de esa forma, ‘pescar secuestrables’; es decir, personas con capacidad económica para pagar por su liberación o personajes famosos que le sirvieran de golpe propagandístico: esa tarde, en el corregimiento de Patillal, cercano a Valledupar, la capital del departamento del Cesar, los guerrilleros habían ‘pescado’ a La Cacica con las dos características: ‘pudiente’ financieramente y muy reconocida y querida en Colombia. Al escuchar la noticia del secuestro de su madre esa tarde en el autoservicio de Guatemala, ‘Nandito’, como era conocido el diplomático colombiano, sintió una terrible desazón en su alma.

22 oct 2025

Humberto Murcia Ballén, así sobrevivió a la toma del Palacio de Justicia este gran maestro y magistrado

 Por Jairo Enrique Valderrama

Cuando alguien persigue la muerte, basta engañarlo con su apariencia para que la vida continúe.

Fingir su propia muerte fue, entonces, el único recurso del magistrado de la Corte Suprema de Justicia doctor Humberto Murcia Ballén, entre el 6 y 7 de noviembre de 1985 cuando el grupo guerrillero M-19 se tomó por las armas el Palacio de Justicia, en pleno centro de Bogotá. Solo esa era la manera de burlar a los esclavos de la violencia.

El doctor Murcia Ballén completaba ese año su periodo de la magistratura y se preparaba para contar con su jubilación desde el mismo 6 de noviembre, motivo por el cual esperaba esa mañana al doctor Héctor Marín Naranjo, quien sería su reemplazo.

29 sept 2025

Germán Vargas Lobo: el querido y recordado médico de Valledupar

Germán Vaegas Lobo, en pleno procedimiento
Por John Acosta

Amarilis Calderón de Vargas sintió el azote de la indiferencia que la golpeó con fuerza en sus entrañas de madre ese día que llegó a su casa en Valledupar, procedente de New York, junto con su esposo. Apenas le abrieron la puerta de la casa, alguien tenía cargada a su pequeña María Claudia, la menor de sus tres hijos, de apenas ocho meses de nacida, y Amarilis quiso cargarla enseguida para recuperar los 15 días perdidos con su bebé, que se había quedado con la enfermera y con la abuela materna, por  ese bendito viaje de vacaciones a norteamérica. Y, entonces, sucedió: la niña no reconoció a su mamá y le lanzó los brazos a su padre, el especialista en vías digestivas y endoscopista Germán Vargas Lobo. Ese detalle salvó a Amarilis de morir a los pocos días en el atentado con bomba al hotel Hilton, de Cartagena, donde, tristemente, falleció el hombre de su vida: el médico que sigue amando con el alma.

 El ‘viejo’ del aeropuerto

La adolescente Amarilis llegó al aeropuerto de Valledupar con la intención de bailar en una comparsa que participaría en los carnavales de ese año. Venía de Medellín, a donde vivió nueve años porque su padre, Juan Daniel Calderón, se llevó a su familia para allá con la intención de que sus hijos estudiaran en excelentes colegios. Y, entre las personas que esperaban a allegados en la terminal aérea, vio a un señor que le galanteó con la mirada. “Ay, vee, ese señor es muy viejo para mí”, se dijo ella para sí misma. Era el médico Germán Vargas Lobo, que había llegado unos años antes (en 1973) a trabajar en el hospital de Valledupar. La joven estudiante de bachillerato se tranquilizó un poco cuando descubrió que el hombre que la cortejó momentos antes había ido a esperar ese día a su novia al aeropuerto.

29 jul 2025

Ahora el uribismo se hace más fuerte que nunca

Alias Timochenko, que no pagó ni un día de cárcel
por los crímenes de lesa humanidad que cometió
el grupo terrosita que él lideró en los últimos años
y que, por el contrario, tuvo una curul en el Senado
de la República, se refirió así a la condena del
hombre que venció a su guerrilla hasta oblgarla
a desmovilizarse


Por John Acosta

Desde que en mi pubertad empecé a escribir, nunca titulaba mis textos al principio: me decía que no podía estar sometido a la dictadura del nombre y lo rotulaba después de que volcaba sobre la hoja en blanco todo mi sentimiento razonado. Sólo hasta hoy, casi medio siglo después es que lo hago; nunca como antes había estado tan seguro de lo que voy a escribir, Y lo primero que hice fue ponerle el título por primera vez en mis 60 años de existencia. La razón es sencilla: la izquierda de este país nunca le perdonará a Álvaro Uribe Vélez el que haya tenido el coraje de enfrentar tan duro a la otrora poderosa y envalentonada Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) y les haya dado tan duro que las obligó a desmovilizarse mediante un proceso de paz. 

Y los colombianos que padecimos los horrores de esta irracional guerrilla (entregada por completo a los designios del irracional guerrerista Mono Jojoy, su flamante jefe militar), que veíamos cómo nuestro país se había convertido en un paria internacional porque el mundo nos veía como el país fallido que sucumbió ante la arremetida de un grupo armado ilegal que había basado su crecimiento y poderío en el, hasta entonces, creciente negocio del narcotráfico. Y con el poder de sus caletas sembradas con sacos de dólares permearon todas las esferas de la sociedad colombiana con la premisa de que el que no aceptara sus generosos sobornos caía impactado por los proyectiles de sus sostificadas armas.

4 jun 2024

¿Adónde entierran a los pobres en Valledupar?

 

Por John Acosta

“Oye, viejo, yo te voy a atracar”, le dijo el joven, que apenas si había visto de sopetón, entre el claro y oscuro de las 5:30 de la madrugada de aquel 7 de septiembre de 2016. Pensó que era un amigo que le mamaba gallo y se regresó a saludarlo; entonces, el joven sacó el revólver que tenía entre el tanque de gasolina de su moto y su entrepierna. El electricista Héctor Hernández estaba sobre el alto andén , de manera que el disparo le entró por la ingle derecha y le salió por el omóplato: en ese recorrido fatal por su organismo, la bala le comprometió el hígado, el riñón y el pulmón. Duró 47 días entubado, pero el estar al borde de la muerte le hizo tomar conciencia de que si se hubiera ido de este mundo, no hubiesen tenido para darle una cristiana sepultura, pues Valledupar no tiene cementerio público.

Obviamente, eso no fue lo que pensó esa mañanita, cuando fue cayendo lentamente sobre la llanta delantera de la moto de su verdugo. “¿Cómo me matas, si puedo ser tu abuelo?”, alcanzó a increpar al atracador. Héctor Hernández alcanzó a ver dos chicas asomadas en la ventana del frente y gritó: “¡Auxilio!”; entonces, el joven alzó el arma y se echó hacia atrás. Héctor aprovechó ese descuido para clavarle las uñas y le mordió el brazo armado. Sorprendido por la inesperada reacción del casi moribundo viejo y, además, abatido un poco por el dolor del ataque sorpresa, el muchacho soltó el arma. El herido sacó sus últimas fuerzas, tomó el revólver e hizo dos disparos que pegaron en el marco donde estaba el par de jovencitas: se salvaron de milagro. Hizo tres tiros más: pegaron en la pierna derecha, en la izquierda y en una nalga del delincuente, que salió corriendo para caer más adelante. Era la primera vez que Héctor disparaba en su vida.

8 abr 2021

Los 208 años de Barranquilla, en medio del Covid 19

 

Por Valentina Utria, estudiante de comunicación social-periodismo en Uniautónoma del Caribe

En el cumpleaños de Barranquilla, qué mejor regalo que la torta de la responsabilidad en para repartirle un pedazo a cada quien, un gran pedazo para los ciudadanos, otro para las autoridades y el más grande para los médicos, que llevan el peso con más de 52.000 profesionales de la salud contagiados de covid-19 en lo que va corrido de la pandemia en el país. 

El pasado 7 de abril, se conmemoró el cumpleaños número 208 de la gran arenosa, que hace más de 10 años ha tenido un desarrollo para toda Colombia, pero hoy no es un día para celebrar sino para despertar. Las cifras son claras, los clamores de los médicos siguen sin ser escuchados, cuando piden que decreten alerta roja en Barranquilla, pues las UCI están que colapsan y las muertes, ni se diga. 

5 abr 2021

Parranda Santa murió y Semana Santa renació, gracias al Covid 19

 

Tomada de eltiempo.com
Por John Acosta         

Si uno tiraba una piedra, le caía a Jesucristo; y, entonces, venía el remordimiento de la inocencia infantil. Si uno se orinaba dentro del río, mientras se hundía deliciosamente en las aguas del río Santo Tomás, orinaba a Jesucristo; y, en ese momento, debía uno salir corriendo, titiritando del frío, a orinar al lado de las piedras inmensas por entre las cuales se deslizaba la corriente. Y eso, tenía uno que no demorar disfrutando de la sabrosura de esas aguas porque, si no, podría uno terminar convertido en pescado. Y así, le fastidiaban los adultos a uno, de niño, la Semana Santa en La Junta, el pueblo del alma. Lo único reconfortante de esos días piadosos era la sopa de fríjol dulce, que solo se tomaba por la época en que crucificaban a Nuestro Señor. Ahhh, eso, y la llegada al pueblo del primerío porque las tías venían de Codazzi, con sus hijos, a visitar a su mamá, mi abuela. No retengo en mi memoria borrachera alguna de mis tíos o demás adultos por esa semana. Otra cosa buena, era la llegada de los seminaristas, que se bajaban en la casa de la señora Amira Cuello, comadre de mi abuela y esposa del doctor Hugues Manuel Lacouture. Ellos nos enseñaban una serie de juegos, que nos hacían las noches felices.

28 feb 2021

Se fue Jorge Oñate: solo nos quedan Poncho Zuleta y Beto Zabaleta

 

De izquierda a derecha: Beto Zabaleta, Jorge Oñate,
Rafael Orozco y Diomedes Díaz
Por John Acosta

Siempre tuve en claro una cosa: las voces nítidas del vallenato eran las de Jorge Oñate y Silvio Brito. Hoy se acaba de apagar la primera. Y, desde muy joven, afirmé con vehemencia que, en esa feliz época de enamorador sin escrúpulos, solo habían cuatro grandes representantes del folklor: Diomedes Dionisio Díaz Maestre (Diomedes Díaz, a secas), Jorge Antonio Oñate González (Jorge Oñate, sin más allá y sin más acá), Tomás Alfonso Zuleta Díaz (Poncho Zuleta, pero el de Los Zuleta, con su hermano Emiliano) y Alberto Luis Zabaleta Celedón (Beto Zabaleta, pero el de Los Betos, con Beto Villa). También estaba Rafael José Orozco Maestre (Rafael Orozco, el del Binomio de Oro, con Israel Romero, el Pollo Isra), pero hoy confieso (bastante ruborizado, por cierto) que en mi adolescencia no me gustaba su estilo; “yo quiero escuchar vallenatos, no baladas, ni rancheras”, solía decirles a mis amigos binomistas. He dicho que Rafael Orozco fue el iniciador de lo que se conoció después como la Nueva Ola del vallenato, pero lo cierto es que hoy prefiero, de lejos, la música del Binomio de Oro a la de los nuevos intérpretes de este folclor.

26 ene 2021

Holmes y Gómez: dos muertes contradictorias que propician la unidad nacional

Carlos Holmes Trujillo (qepd), ministro de Defensa, y
Julio Roberto Gómez (qepd), presidente de la CGT
Por John Acosta @Joacoro

El profundo dolor que genera en familiares, amigos y simpatizantes la partida para siempre de dos líderes nacionales (antagonistas ideológicos, por demás), solo es subsanado un poco con la insondable satisfacción que le deja al alma y al espíritu leer los mensajes de solidaridad de los otros líderes nacionales, contradictores de los fallecidos. Y es que Carlos Holmes Trujillo, ministro de Defensa Nacional, y Julio Roberto Gómez, presidente de la Central General de Trabajadores, desde orillas distintas, sirvieron mucho al país, mientras defendían sus profundas convicciones. Hoy, murieron padeciendo el mismo mal: el Covid 19. Y esas dos muertes lamentables, ha generado unas reacciones benévolas; incluso, hasta de sus propios oponentes; han propiciado un principio de unidad, al menos, alrededor de cómo enfrentar a esta terrible epidemia. Ojalá esta iniciativa espontánea, surgida del dolor y la impotencia, pero fabulosa, no sea flor de un día; es decir, no muera el mismo día en que nació.

11 dic 2020

La vida y el derecho a la vida

En el Día Internacional de los Derechos Humanos, y a propósito del aborto y la eutanasia, que hoy pretenden ser "derechos"


Por: Alvaro Lastra Jiménez. 
Profesor Titular de Derecho Constitucional. Universidad del Atlántico.

10 de diciembre, día de los derechos humanos, en un mundo que cada vez más percibimos está al revés, donde se habla, incluso, del derecho al aborto, y ahora del derecho a la eutanasia, conviene reflexionar, aunque sea brevemente, sobre el tema.

El derecho a la vida existe, pero la vida -como tal- no es un derecho, es un don, de Dios o de la naturaleza, pero no es "derecho" stricto sensu, porque no se puede -desde la nada- exigir "el venir a la vida".

16 ago 2020

¿Las Farc encarcelan a expresidente que las combatió?

 

Por John Acosta

La izquierda nunca pudo perdonarle a Álvaro Uribe Vélez el que él le haya dado tan duro a las Farc, que se vieron obligadas a negociar la paz y a desmovilizarse; sobre todo, porque esta guerrilla, con el dinero del narcotráfico, de la extorsión y el secuestro, se había vuelto una poderosa fuerza de insurgencia: ya había escalado de la guerra de guerrilla (en donde pequeños y móviles grupos de combatientes atacan de forma imprecisa y a escondidas al Ejército, sin confrontarlo directamente, para debilitarlo en una guerra de desgaste) a la guerra de posiciones, con capacidad de movilizar grandes tropas para un ataque sostenido con el enemigo; es decir, las Farc estaban ganando la guerra al estado colombiano. Hasta que Álvaro Uribe Vélez asumió la Presidencia de la República.

17 ago 2018

¿Razón u oportunismo?: consecuencias del conflicto colombiano



Primeros capos. Arriba: Pablo Escobar Gaviria, los hermanos Gilberto y
Miguel Rodríguez Orejuela. Abajo: Gonzalo Rodríguez Gacha y
 Carlos Lehder Rivas
Por Keller Maideth Gámez Pérez

Los colombianos son narcotraficantes y consumidores de profesión. No existe ninguna variación en la caracterización de sus habitantes, quienes nadan en el mar de la compra, venta y consumo de drogas.

Así nos han reconocido durante mucho tiempo. Este estereotipo le ha dado la vuelta al mundo, y no precisamente en ochenta días, pues nuestros buenos amigos, los otros países, nos ayudaron a construir nuestra propia cruz, pero, ¡OJO!, no a cargarla.

Nuestro país se encuentra en discordia por la fricción de los ideales, acompañado de una disputa por el poder absoluto, disfrazado de buenas obras; la avaricia se impregna en los líderes, y en los que no, les llega un boleto de avión directo a un descanso eterno y la política se asocia con el enriquecimiento ilícito; mientras los demás aprovechan esto para hacer su jugada.

11 feb 2017

El Pluma Blanca dejó a los Acosta solos por siempre

Tío Néstor (q.e.p.d.), ahora y antes
Por John Acosta
Me sorprendió la noticia de su muerte. Tenía unos cinco meses de estar luchando contra la terquedad de algunos de sus órganos, los cuales se negaban aceptar que él no estaba viejo. Supe, incluso, que se agravó en la última semana de su vida. Estuvo en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de una clínica de Valledupar, la capital del Departamento del Cesar (así, sin tilde en la e). La noche en que lo ingresaron, esperábamos lo peor. Todos sus sobrinos, hijos, primos y hermanos, que vivían en la ciudad, aguardaron en las afueras del recinto hospitalario los reportes médicos. Quienes vivíamos lejos de la ciudad, leíamos tristes, en el grupo de whatsapp de la familia, los informes de quienes estaban cerca. Yo lo había visitado en su casa una semana antes y me contagié de su optimismo y de la cantidad de planes que él tenía para el futuro.
Siempre disfrutaba al lado de su madre, hermanos, sobrinos y cuñados
Hoy se cumplen las nueve noches de su partida final. Los que viven cerca asistirán a la misa y, luego, acompañarán a su esposa y a sus hijos en la que fue su casa. Fue bastante gente a su sepelio: personas de sus dos pueblos del alma, La Junta, donde nació y pasó su niñez y adolescencia, y Casacará, donde vivió la mayor parte de su vida. A las cuatro y media de la tarde del martes de la semana pasada, sus órganos enfermos pudieron más que su férrea voluntad de vivir. Yo, ocupado con los vaivenes cotidianos de la inminente entrada a clases de los estudiantes en la querida universidad donde trabajo, no había leído los últimos mensajes en el grupo de la familia. Hasta que una hora después me llamó mi prima Arlett a contarme. No lo esperaba todavía, insisto.

30 sept 2016

¿El perdón social a las Farc sustituye su culpabilidad jurídica?

El perdón en Cartagena, Bojayá y La Chinita
Por John Acosta

Debo confesar que me sorprendió gratamente el máximo líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), cuando en su discurso de firma de los acuerdos en Cartagena ofreció perdón a las víctimas de las acciones violentas de esta guerrilla cincuentenaria. Durante el proceso de diálogo en La Habana, los cabecillas de las Farc manifestaban siempre que ellos no tenían nada de qué arrepentirse y, por lo tanto, no ofrecerían perdón. A esto último es a lo que nos tenían acostumbrados la gente de Tirofijo, pues la dureza de este grupo armado fue lo que siempre afloró en los más de 50 años de vida revolucionaria. De manera que ver y escuchar esa tarde a Timochenko reconociendo sus errores y ofreciendo perdón por ellos es, por lo menos, refrescante para el alma. Vea aquí el perdón a Timochenko:

7 jun 2016

La Casa del Diablo en Ciénaga: miedos que se producen al desconocer la historia

Por Yurleidis Mendoza

No era una casa común; al menos, eso creía desde una perspectiva infantil. Creo que a todos los niños les aterraba la idea de pasar frente a ella cuando salían de clase e iban a sus casas caminando por toda la mitad de la carretera con un medio desorden que caracteriza a todos los estudiantes cienagueros.  Yo no me quedaba atrás: cuando salía de clase, inmediatamente salía corriendo hacia el portón, a esperar a mis compañeras para comprar mangos o raspados e irnos caminado burlándonos hasta de lo que no daba risa.

24 ago 2015

Fue el colegio de La Junta y no uno de Valledupar el que le otorgó el título de bachiller a Diomedes Díaz

El entonces rector del Colegio Huges Manuel Lacouture, de
La Junta, le otorga el título de bachiller Honoris Causa
 a Diomedes Díaz
Por John Acosta @Joacoro

Una vez terminé la primaria en La Junta, en 1977, me tocó abandonar al pueblo donde había pasado mi niñez y la primera parte de mi adolescencia porque todavía no habían construido el colegio de bachillerato. El viernes 18 de enero de 1980 fue inaugurada la institución de secundaria Hugues Manuel Lacouture. Y en 1986 salió la primera promoción de bachilleres, tres años después de que yo me recibí como bachiller en otro colegio de otra población. El viernes 3 de diciembre de 1993, el entonces rector de la nueva institución educativa, Denis Escrigas Bonilla, le entregó el diploma Honoris Causa a un hijo de La Junta, que se había vuelto famoso por componer e interpretar hermosas canciones del folclor vallenato. Diomedes Díaz Maestre recibió feliz ese grado del colegio Hugues Manuel Lacouture, de La Junta, pero en la novela de RCN sobre la vida y obra del cantante y compositor dijeron que el pergamino se lo entregó a El Cacique el Colegio Nacional Loperena en 1995. Lo cierto es que este canal televisivo no es lo único que ha tratado de opacar la iniciativa del colegio juntero.

22 jun 2015

El muelle de Puerto de Colombia, un moribundo sin doliente

Por John Acosta
La mojarra sudada no sabe igual si se come con papa cocida. Eso lo sabe muy bien la señora Miriam Fonseca: “Eso no pega”, dice, pero, de todas formas, se retira de la mesa con el pedido extraño del cliente. Ella tiene más de 60 años de estar atendiendo turistas en el mismo restaurante de tablas de Puerto Colombia. Lo que pasa es que ese día no había yuca y el cliente no podía comer fritos. Ella no tuvo otra alternativa: le trajo el pescado guisado con sus trozos de papas al vapor. Sin embargo, eso era lo que menos le preocupaba. El gran problema es la merma considerable de visitantes que llegan al sitio. Casi nadie quiere ir a ver morir el agonizante muelle de Puerto Colombia.

24 may 2015

El error del Junior como enseñanza al gobierno de Santos: no entregar en el escritorio lo ganado en el campo de confrontación

Arriba: Alexis Mendoza y el presidente Juan Manuel Santos.
Abajo: Timochenko y Leonel Álvarez
Por John Acosta

Alexis Mendoza, director técnico del Júnior, estaba desesperado porque en el segundo tiempo del partido, su equipo perdía frente al visitante. Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, está afanado porque, en su segundo período presidencial, lo único importante que tiene para mostrarle al pueblo colombiano es un largo proceso de paz con las Farc, cuando él mismo había prometido que la paz vendría en “cuestión de meses”. Leonel Álvarez, entrenador del Deportivo Independiente Medellín, no tiene afán porque el tiempo juega a su favor en el terreno de juego. Timochenko, el líder máximo de las Farc, está acostumbrado a dilatar cuanto diálogo de paz se ha atravesado en el historial delictivo de este movimiento guerrillero, pues, para su gente, el transcurrir de los años no cuenta para nada. La impaciencia llevó a Alexis Mendoza a cometer el error que le entregó, en el escritorio, a Leonel Álvarez lo que el Junior había logrado en la cancha de juego. El ansia ha conducido a Juan Manuel Santos a darle unos contentillos a Timochenko, que las Farc no han podido ganar en el campo de batalla (y, lo que es peor: sin haber firmado todavía la paz).

15 abr 2015

¿Cómo se sorprenden con los 11 militares asesinados, por Dios?: ¡si las Farc siempre han sido mentirosas!

Por John Acosta

Cuando se ve al fundamentalismo pacifista de este país rasgándose las vestiduras por los más recientes 11 soldados colombianos masacrados vilmente por las Farc en zona rural del Cauca, no puede uno evitar sentir un dejo de amargura en el alma: cada vez que alguien ha destacado un error del proceso de paz, ese dogmatismo pacífico corre a señalarlo a uno de guerrerista, pues la característica principal de quienes militan  en ese fanatismo pacifista es no aceptar críticas. Y el traspié más grande de estos ortodoxos de la paz es creer que las Farc, como por arte de magia, dejaron de ser mentirosas de la noche a la mañana. Los 11 integrantes de la fuerza pública asesinados no han sido los primeros desde que esta guerrilla declaró el cese unilateral de hostilidades. Siento importunar, una vez más, la religiosidad rígida de quienes se han autoproclamado como los únicos depositarios de la paz de esta nación: los 11 militares  liquidados tampoco serán los últimos en este remedo de tregua guerrillera. Duele profundamente las vidas que acaban de apagarse ante la barbarie de estos genocidas. También siente uno lástima por la candidez de los inocentes fundamentalistas pacíficos.