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6 oct 2025

El drama de Graciela, la artesana Wayúu de la primera de Riohacha

Así estaba la Primera, de Riohacha, hace dos años
Por John Acosta

Graciela Jayariyú tiene 10 años de haber llegado a vender sus tejidos Wayúu a la Avenida Primera, de Riohacha. Los periodistas de La Calle la conocieron el año pasado y hasta el Semanario La Calle publicó una crónica de ella. Resulta que la semana pasada, Graciela se volvió a comunicar con el periódico y envió un mensaje desesperado.

Así está ahora, vacía
“Yo, como una de las artesanas que hacen vida aquí, que lucho el día día para mi sustento,   tengo esa  inquietud.  Y qué pasa con el turismo  porque nuestro  representante Riohacha (el alcalde Genaro) no nos dice nada. Señores periodistas, regresen,  pregunten, miren, caminen para que vean cómo está  Riohacha.  No solo  es  acordarse un momento  porque  la ciudad tiene playa,   tienes cosas que pueden  atraer al turismo:  hay  hoteles y tiene un aeropuerto. Sólo es algo de una  mujer Wayúu  trabajadora se pregunta: qué pasa con Riohacha.  Los turistas llegaban antes  y cada uno de nosotros les vendíamos  nuestras   artesanías,  ahora  esto está solo. Nos  preguntamos entre  nosotros   dónde están nuestros ángeles.  Sólo nos respondemos ‘ya deben venir cerca’.   Esa es nuestra respuesta para animarnos los unos a los otros que estamos aquí”, escribió.

23 jul 2025

¡Amándome tal como soy ! 😍🤭


Por Anjul Julieth Beleño 

Por miedo a la invalidación social, dentro de un agresivo gremio como lo es el mundo del espectáculo y el modelaje, donde la belleza física pesa más que el propio talento, por muchos años opté por dibujar el color de mis ojos con lentes de colores, por decorar mi Cutis con polvos más blanco que mi tez natural porque amaba la piel blanca.

27 jun 2025

La joven estudiante de derecho que tiene en jaque a las EPS de Valledupar

Valeria Gnecco Correa
Por John Acosta

Ya me ha solucionado dos veces consecutivas la falta de medicamentos en el dispensario contratado por la entidad promotora de salud (EPS) a la que estoy afiliado y aún no la conozco personalmente. Se trata de una acuciosa joven estudiante de séptimo semestre de Derecho de una importante universidad privada de Valledupar. Ella vio una queja pública registrada el pasado 17 de marzo en mi cuenta de una de las redes sociales, en la que denunciaba la no entrega de un medicamento esencial para tratar mi presión arterial. En vista de que, a parte de los mensajes privados no contestados de mi eps, ni del dispensario farmacéutico y ni siquiera de la Superintendencia de Salud, no pasaba nada, volví a escribir, el 19 de abril, en el mismo hilo de mi denuncia: “Hoy se cumplen un mes y dos días: aún no me llega el medicamento para controlar mi hipertensión. Me responden que busque otro tratamiento ¿Supersalud?: supongo que de brazos cruzados”. Y, entonces, sin más allá y sin más acá, apareció ella como un ángel guardián.

8 jun 2025

El dolor de un país que se rompe: a propósito del atentado contra Miguel Uribe

Claudia Margarita Zuleta,
Miguel Uribe (centro) y
 Álvaro Uribe 
Por Claudia Margarita Zuleta Murgas, diputada cesarense por el Centro Democrático 

Hoy escribo con el corazón en la mano, con un nudo en la garganta y con un profundo dolor personal que no me cabe en el pecho. Miguel Uribe no es solo un líder de nuestro partido. Es un hombre joven, de apenas 39 años, huérfano de una madre asesinada por razones políticas, que desde muy temprano en su vida decidió levantarse del dolor y transformar la tragedia en propósito. Inspirado por el legado de su madre, escogió el camino correcto: el del servicio público, el de construir país con ideas, argumentos y esperanza.

Hoy pienso en él, en su cuerpo herido, en su mirada valiente. Pienso en sus hijos, en su esposa, en su abuela Nubia, en su familia que ha debido volver a enfrentar el horror de la violencia política. Pienso en la promesa que representa Miguel: la de una nueva generación que quiere hacer las cosas bien, con decencia, con amor por Colombia. Pienso en todo lo que se fractura con este atentado: su vida, su proyecto, su voz, su fe.

20 may 2025

Imelda Daza no va al Senado, ¿quién ocupará su curul?

Izquierda: Imelda Daza, senadora del partido Comunes;
Derecha: Claudia Margarita Zuleta, diputada del Cesar por
el partido Centro Democrático
Por John Acosta

En el período 2022-2026, el departamento del Cesar hizo historia en el número de curules para el Congreso, pues tiene ocho curules, de las cuales tres son en el Senado de la República: dos por elección popular (Didier Lobo Chinchilla, del partido Cambio Radical; y José Alfredo Gneco Zuleta, del partido de la U) y uno obtenido como resultado del proceso de paz que concluyó con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc): Imelda Daza Cotes, del partido Comunes. Queda claro, entonces, que esta tercera curul no se obtuvo en una contienda electoral, como las otras dos, sino que hizo parte de los acuerdos de La Habana entre el gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos Calderón y la antigua Farc: fueron cinco curules en el Senado y cinco en la Cámara de Representantes; afortunadamente para el Cesar, el partido Comunes invitó a una cesarense para que ocupara una de sus curules en el Senado; sin embargo, según lo acordado, esas curules son sólo hasta el 2026, lo que implica que si los 10 congresistas de Comunes quieren conservar sus curules deben participar en las elecciones y ganarlas mediante el voto popular.

11 may 2025

Tradiciones de la vieja Aba, la mamá de los Acosta en La Junta

Por John Acosta 

Aura Elisa Mendoza Acosta (la vieja Aba) profirió la sentencia con tal determinación que su nieto, el pequeño John Javier, no tuvo duda esa noche de que se cumpliría a cabalidad: “Mañana, apenas te levantes, te doy tu muenda por callejero”, le dijo la abuela. “Estas no son horas para que un niño ande dando lidia por ahí, como si no tuviera doliente”, agregó con ira. “Vaya a acostarse, carajo”, finalizó, mientras trancaba la puerta que daba hacia la vía destapada. El pequeño se durmió con la preocupación por los chancletazos que recibiría al despuntar el día; por eso, apenas se despertó, se bajó de la hamaca enseguida, obnubilado por el veredicto reciente que pesaba en su contra: tanto, que sus pies se mojaron en el hilo de su propia orina que se secaba en el piso, pues olvidó el lastre nocturno que habría de perseguirlo todas las madrugadas hasta los 15 años de edad. 

Somnoliento por la levantada rápida, atravesó la cortina que separaba la sala del cuarto y salió por la puerta del patio. Quería salir de una vez de la condena de anoche. Muerto del susto, parado en el sardinel, vio a la abuela que barría con su escoba de ramas verdes. Cuando lo vio, ella tiró el escobajo a un lado y se le abalanzó al niño. Como lo hacía siempre, cada vez que sus travesuras infantiles merecían un castigo de esa magnitud, él no salió corriendo para huir de lo inevitable, sino que se quedó petrificado, en espera de los primeros sandaliazos de caucho. Y, entonces, su alma ingenua pasó del infierno al paraíso en un santiamén. “Feliz cumpleaños, hijo de mi corazón”, le dijo la vieja amada al tiempo que lo abrazaba y se lo comía a besos. Más de medio siglo después, lo disímil de esa escena seguía intacta en la memoria de sus entrañas. 

8 feb 2025

“Colombia no necesita un presidente: necesita un buen presidente”: Paloma Valencia

Por John Acosta

A raíz del Foro del Partido Centro Democrático, realizado  el sábado en Valledupar con los precandidatos de esta colectividad a la Presidencia de la República, Paloma Susana Valencia Laserna, senadora y aspirante al primer cargo de elección popular del país, estuvo en el Semanario La Calle, dentro de su recorrido por los medios de la capital del Cesar, y tuvo este corto diálogo con el director de este blog.

 John Acosta: Hay casos exitosos de mujeres que han hecho radio  o han estado en medio de comunicación y pasan a la política. Por ejemplo, tenemos a María Isabel Rueda, exitosa  directora de de un noticiero de televisión, dijo "Me cansé de opinar." Y se lanzó a la cámara por Bogotá y obtuvo el triunfo. La más reciente es  Vicky Dávila: era directora de la Revista Semana y se ha lanzado a la Presidencia de la República ¿Qué la llevó a usted a pasar de un medio de comunicación como Bluradio a la política?

Paloma Valencia: Yo creo que lo mío siempre ha sido la política, lo que pasa es que la política electoral, John, es difícil en Colombia: salir elegido es muy complicado. Entonces, yo dije: "Pues haré política aquí detrás de los micrófonos, como quien dice en el callejón, pero no puedo meterme en la política porque es muy difícil ser elegido.


Salió la oportunidad que me dio el presidente Uribe de llegar y, pues, desde ahí sí me he batido toreando todos los toros, dando todas las batallas en defensa de Colombia y de las cosas que yo creo que son importantes para este país, que, en mi opinión, tiene una ruta fácil de seguir, pero hay que seguirla. Uno no puede, digo yo, montarse en un bus que va para Bogotá y después llorar porque no llegó a La Guajira.

25 nov 2024

Operó camiones de 250 toneladas y ahora, buseta de 25 pasajeros

Por John Acosta

Es posible que cuando Yolkin Caicedo le enseñó a conducir buseta a su hermana Claudia, pensó más en verla trabajando en una de las minas de carbón del Cesar que conduciendo una buseta urbana en Valledupar; de hecho, él llevaba trabajadores en ese vehículo donde aprendió ella, desde La Jagua de Ibirico, la población de los do
s hermanos, hasta la minera Prodeco. En todo caso, Claudia Caicedo ascendió, de esas clases informales de chofer, a operar camiones de 250 toneladas en ese enorme hueco a cielo abierto de donde la empresa subsidiaria de la suiza Glencore sacaba carbón.

Esos turnos, en medio del machismo de los rudos mineros, le formaron el carácter reservado que todavía hoy esboza cuando alguien se le sienta al lado, a entablar una conversación formal, mientras ella maneja la buseta de ruta urbana en la capital del Cesar. Claudia Caicedo no pasó, de una, de la mina a Valledupar. No: antes condujo un camión de reparto,a lo largo y ancho de su departamento, distribuyendo el producto de la empresa Aceros y Metales, donde laboró cuando Prodeco decidió cerrar operaciones en Colombia.

Una joven emprendedora de armas tomar que le ‘tuerce el pescuezo’ al destino

 


Por John Acosta

Angie Carolina Ruiz soñó con tener una máquina de coser, desde que tenía cuatro años de edad y veía a su tío materno pedaleando la suya para darle forma a los pantalones que cosía. Vivía en el barrio Primero de Mayo, donde nació y creció. Hoy, cuando, finalmente, posee ese aparato eléctrico, recuerda con nostalgia al difunto sastre que, sin proponérselo, le inculcó a su sobrina el amor por la costura.

Obviamente, no fue fácil hacerse a lo que siempre añoró. Antes, tuvo que dedicarse a otro oficio que, si bien le gusta, no le apasiona tanto como el que ahora ejerce. Hizo un curso básico de Repostería en el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) y ahorró, como pudo, lo que le quedaba de la venta de los postres que hacía.

29 oct 2024

Herminia Barrios y Andrés Castrillo: líderes forjados a pulso limpio

Herminia Barrios y Andrés Castrillo
Por John Acosta, @Joacoro

La entrevista terminó alrededor del medio día. Y, una vez agotado el tema del súper tanque de agua para Valledupar (que fue el motivo de ese encuentro), la señora Herminia Lucía Barrios Gutiérrez pudo, al fin, desahogar su segunda mortificación. “Vea, ¿cuándo nos ayuda el Semanario La Calle con ese colegio?”, le dijo al periodista, mientras señalaba, desde la terraza de su casa, a la Institución Educativa Consuelo Araújo Noguera. El reportero vio, entre las rejas que protegen la entrada de la vivienda de su anfitriona, que un trozo del muro de encerramiento del colegio estaba tirado en el suelo. La cita, finalmente, se concertó para el lunes siguiente.

Dos líderes que se apoyan

Herminia Barrios es la presidenta de la Junta de Acción Comunal (JAC) de la primera etapa del barrio 450 Años. Cuando La Calle regresó a su casa a cumplir con esa segunda visita, la señora Herminia no estaba sola. Ella presentó al señor Andrés David Castrillo Julio, quien acompañaría esa tarde a hacer el recorrido alrededor del colegio. Sólo hasta que se llegó detrás de la institución educativa, fuera del último muro de bloques de cemento, se tuvo certeza de quién era, realmente, Castrillo Julio. Las casuchas de tablas, con techos de zinc viejo, soportados con piedras sobre las humildes viviendas, apenas podían sostenerse en pie sobre el suelo, mojado por las corrientes del caudaloso arroyo que creció con furia debido al aguacero de la noche anterior.

25 oct 2024

La Maga de los bolis de Valledupar empezó meneando dulces

Por John Acosta, @Joacoro

Fotos: El Duende

El reguero de bolis que rodaba por el pavimento aquella mañana no presagiaba nada bueno para el día. El icopor cedió ante la presión de los envoltorios congelados de distintos colores y sabores y la cava terminó rompiéndose, una cuadra antes de llegar a la puerta de la universidad. Magalia Esther Bracho Mejía miraba impotente ese desastre multitono dando vueltas por la calle, como rodillos que participaban en una comparsa de carnaval. Y cuando la desazón le invadió el alma por el tiempo y dinero perdidos en horas de trabajo en vano, sucedió lo que habría de regocijar su espíritu para siempre y que aún es el estímulo del que ella echa mano cada vez que su ánimo decae por cualquier circunstancia. Una chorrera de estudiantes de distintas disciplinas aparecieron de repente. “Tranquila, vaya a buscar otra vasija que nosotros nos encargamos de recoger esto”, la alentó uno de los jóvenes. “Y por las ventas no se preocupe: hoy volarán más rápido que pan caliente”, le dijo otro. Y así fue. “No quedó ni uno”, le contó Magalia Bracho al Semanario La Calle, muchos años después.

De dulces a bolis

Magalia se había decidido por este nuevo emprendimiento, por insistencia de una prima, que la convenció para que aprovechara la cercanía a su casa de la nueva universidad que había abierto su sede en Valledupar. “Empecé con un termo, que se vendía rápido entre los estudiantes”, cuenta ahora. “Ya tengo 28 años de estar vendiendo bolis”, agrega con orgullo; sin embargo, sus garras de negociante empezó siendo una infante, aunque ella lo define de otra manera: “Desde niña, me gustó trabajar”, dice.

9 ago 2024

La nieta de Máximo Movil que lucha la vida con la humildad con que lo hizo su abuelo

Por John Acosta

Margarita María Movil Chinchía, hija del famoso compositor Máximo Movil, murió a los 35 años en Casacará, Cesar; entonces, su esposo, Damián Julio Valdés (pariente del famoso campeón de boxeo Rodrigo Valdés) decidió entregar a su pequeña hija huérfana de madre a su media hermana Dorina del Socorro Rodríguez Valdés. La niña tenía los nombres invertidos de su mamá fallecida: María Margarita Julio Movil. Y su tía Dorina era tan especial para Damián, que, incluso, a su primera hija con Margarita Movil le puso el nombre de su media hermana: Doris (como exigía Dorina que la llamaran porque le parecía horrible el que le pusieron sus padres) Janeth. De manera que no habría mejor hogar sustituto para la pequeña María Margarita que el de su tía ‘Doris’. Además, era muy cierto el argumento con que Damián Julio terminó convenciendo a su hermana ‘Doris’ para que le recibiera a María Margarita: tuvo ocho hijos varones, ni una sola mujer. Damián terminó yéndose para Venezuela con sus otros dos hijos, Doris Janeth y Abel Damián.

21 jun 2024

Dannys Ospino, la emprendedora que pone el sabor en ‘Los Manguitos’ de Valledupar

Por John Acosta

La partera Flor Orcasita tuvo razón en sentenciar que esa bebé, humedecida aún por el alumbramiento reciente y que se blandía con fortaleza entre sus arrugadas manos de matrona pueblerina, sería “echá pa’lante”. Así se lo hizo saber enseguida a la madre, adolorida por el esfuerzo acabado de realizar y postrada en el catre de lona y madera cruzada, en la media mañana de aquel 18 marzo de 1983. Casacará era, entonces, un pueblo que vivía del proceso de siembra, cultivo, cosecha y desmonte de algodón; sus habitantes eran felices gastándose lo mucho o poco que alcanzaban a ganarse en aquellas faenas agrícolas e industriales. Dannys Julieth Ospino Zúñiga, como bautizaron a la recién nacida, tendría su propio negocio en la capital del departamento, pero antes debía mostrar el talante de reciedumbre que le auguró la mujer que la recibió en su nacimiento.

19 mar 2024

Las historias que se tejen detrás de una mochila Wayúu

Graciela Jayariyú
Por John Acosta

Desde muy niña, Sandra Aguilar supo lo que quería ser: Artesana; por eso, cuando su mamá le llevaba muñecas para que jugara, “yo cogía rabia”, recuerda. Desde que tenía esos deseos, no era consciente de que pertenecían a la tradición artística y cultural de su raza, cuenta hoy con el brillo de satisfacción en sus ojos. Llevada por el impulso de sus anhelos infantiles, la pequeña Sandra recogía los pedazos de hilos de distintos colores que su madre desechaba en la fabricación de chinchorros y tejedura de mochila y hacía sus bolitas con las sobras de sus codicias inocentes. Se iba, entonces, para su casa de ensueño: debajo de la mata de monte (kashushirra), en cuya sombra construyó el pequeño telar, versión en miniatura del de su mama: dos horquetas y el travesaño. Ahí desplegaba, con su aguja, lo que había aprendido observando a su progenitora.

14 mar 2024

"La cachaca" que lleva 15 años vistiendo piloneras en Valledupar

Teresa Bohórquez Orjuela
Por John Acosta

Llegó a Valledupar enamorada de un hombre conocido en la ciudad por su jocosidad y por la honestidad y nobleza de su estirpe: Cristóbal Toba Mendoza. Teresa Bohórquez Orjuela llegó recién parida a la tierra donde el padre de su hijo había hecho una vida social admirable por la grandeza profesional de sus hijos matrimoniales y por el don de gentes de esa familia. Ella conocía a los mayores porque frecuentaba el apartamento donde ellos vivían en Bogotá, mientras realizaban sus estudios universitarios; precisamente, en la capital del país conoció al reconocido ganadero vallenato, donde llegó viudo a realizarse unos estudios médicos. Y ella lo acompañó en el hospital, sin saber que el humor espontáneo con que Toba Mendoza trataba de vencer su soledad recién adquirida la flecharía para siempre.

En Valledupar, vivió en arriendo, mientras hacía curso de pintura y bordado. Recuerda que le pidió al viejo Toba una máquina de coser, pero, al principio, el hombre se negó hasta que La Cachaca (como el mismo Toba la llamaba frente a sus amigos) usó sus dotes de persuasión femenina y lo convenció: ya esa máquina tiene 42 años y aún trabaja con ella. Al fallecer el padre de su hijo, ella salió de la tranquilidad de la casa, que él le había dejado, para trabajar en talleres de confección. Con ese esfuerzo, compró su propia fileteadora y pudo montar su propio taller en su hogar.

11 mar 2024

En la emblemática ‘Cuatro Vías’ ofrecen el mejor friche guajiro

Adelaida Epinayú, en su negocio
Por John Acosta

Nunca olvida el almuerzo de ese día, no sólo porque fue la primera comida que hizo en su vida, sino porque, además, se la proveyó la madre naturaleza cuando ella, una niña de diez años, no tenía con qué acompañar el arroz blanco preparado en el fogón de leña de su ranchería. Siempre sucedía que su mamá se iba a trabajar a Venezuela y las provisiones de la casa se agotaban antes del regreso de la progenitora; entonces, la pequeña Adelaida Epinayú desplegaba la creatividad alimenticia de su mente infantil para rebuscar, en el aledaño monte árido, el sustento para ella y sus hermanos. Ese día inolvidable, preparó iguana desmechada. Y la chicha de maíz (cultivado en la ranchería) se la tomaron de cerrera porque el azúcar se acabó antes de lo previsto.

9 oct 2023

Karina Acosta, la concejal que Codazzi necesita

Karina Acosta Tapia
Por John Acosta

Karina Acosta pertenece al grupo de mujeres irreverentes, frenteras, no sumisas a los convencionalismos sociales. Rompen esas ataduras que tratan de asfixiar a las rebeldes (responsables y dedicadas, sí, pero desde la libertad y fortaleza del interior de su espíritu). Hacen añicos la torre de marfil que tratan de moldearlas para seguir un libreto que les agrada a los demás, pero les aplasta sus sueños y aspiraciones; entonces,  para ser ellas, generalmente, ceden al principio y, cuando la fuerza de los hechos le muestran que si continúan así mueren por dentro, hacen volar en mil pedazos esa urna opresora y se dedican a ser ellas y demostrarles a la sociedad que, permitiendo aflorar esa esencia real que las define verdaderamente, son más útiles al mundo porque son sinceras.

Karina Acosta es la penúltima de una familia de cuatro hermanos, tres de ellos hombres: Carlos Elías, José Alfredo y Julio Miguel; es decir, única mujer; además, nacida y levantada en Agustín Codazzi, ubicado en una zona abonada por lustro para ser tierra machista, donde, al nacer mujer, se corre el enorme riesgo de mancillar el honor de una estirpe, si cae rendida ante el galanteo convincente de la masculinidad orgullosa y se deja seducir por la pasión desbordada del hombre enloquecido por la belleza y el carácter de la joven rebelde. Le pasó exactamente a ella: quedó embarazada siendo aún adolescente y terminando su último año de secundaria. Y no por un joven con quien compartían los mismos gustos generacionales, sino por un adulto que le llevaba varios años. “Sé que esta es una de las problemáticas más frecuentes aquí, en nuestro municipio”, dice ahora, siendo madre de tres hijos.

31 mar 2023

Giselle Borja: símbolo de lucha contra Molinares en Uniautónoma

Giselle Borja, líder de Sintraunicaribe

Por John Acosta

Siempre la veía caminar por los pasillos de la universidad y mi impertinencia de macho cabrío podía más que mi raciocinio de hombre pensante: “está bien buena”, pensaba en forma insidiosa, lo confieso. No podía evitar ver más el movimiento armonioso de su cuerpo escultural, con su cadera apostólica, el compás maravilloso de sus curvas inferiores imponiendo el caminar cubierto por las deslumbradas miradas masculinas de los alrededores, que deseaban encontrarse con sus ojos verdes esculpidos en su rostro angelical; no podía evitar, repito, ver más el diez de su físico perfecto que la grandeza que brillaba en su cerebro. Sólo hasta ahora es que, además de su indiscutible y demostrada inteligencia, es que uno descubre la valentía y fortaleza de su carácter. Gisella Borja Roncallo es la joven mujer que, hoy por hoy, lucha contra la aplastante y funesta administración de Mauricio Javier Molinares Cañavera en la rectoría de la Universidad Autónoma del Caribe. 

7 oct 2021

María Fernanda Cabal, ¿catapultada por la izquierda radical?

María Fernanda Cabal Molina
Por John Acosta

Antes de 2014 era poco lo que se conocía de ella, aparte de ser la esposa del presidente de la Federación Nacional de Ganaderos (Fedegan), José Félix Lafaurie; no obstante, María Fernanda Cabal Molina ya había ido forjando su vida propia: politóloga de la Universidad de los Andes; estudió literatura e historia en España; trabajó con las comunidades populares de Bogotá, del departamento del Atlántico y los indígenas del Amazonas. Hasta que en 2014 fue electa Representante a la Cámara por Bogotá, con el aval del partido Centro Democrático: sus posturas frente a diferentes acontecimientos de la vida nacional e internacional la convirtieron en protagonista del acontecer político de la nación, cuando, con sus irreverencias, respondía las críticas de sus malquerientes, generalmente, de la izquierda radical.

24 sept 2021

Una sabia decisión de Sintrauac, en Uniautónoma

 

Nataly Álvarez, presidenta
de Sintrauac

Por John Acosta

Satisface enormemente, por su sensatez y ejemplo de solidaridad, el más reciente comunicado del sindicato mayoritario de la Universidad Autónoma del Caribe, Sintrauac; en realidad, se había creado una enorme preocupación y una inquietante incertidumbre entre los trabajadores y profesores de esta institución de educación superior por un mensaje de voz que circuló por la red social WhatsApp, en la que la presidenta de esta organización social, Nataly Álvarez, informaba que iba a ceder el cargo, que seguirá como directiva sindical, “pero ya no desde la Presidencia, dado a algunas situaciones personales que ameritan tomar esta decisión”. Inmediatamente, se prendieron las alarmas de todos, ya que se habían presentado unos hechos con dos o tres miembros, de los diez de la Junta Directiva de Sintrauac que buscaban tumbar del cargo a esta líder popular.

Nataly Álvarez, en su mensaje de voz, le daba las gracias a todos los que le habían apoyado y “han estado de manera incondicional allí”. Agregó que se había desprendido, como persona, de sus intereses individuales “para tratar de que se genere un bienestar colectivo y que la institución esté mucho mejor”. Invitó a todos a que se “mantengan con pie firme en la organización porque la única forma en que la Universidad pueda salir adelante es que los trabajadores, que son sus dolientes, velen por ella y estén unidos”. Recordó que las administraciones van y vienen, “pero nos queda el producto de las decisiones buenas y malas que ellas tomen; por eso, hay que estar muy pendiente de qué decisiones se toman al interior de nuestra alma máter”.