1 oct 2026

El ataque contra Cielo Gnecco: la bajeza también da votos

Carlos Barbosa aparece frente a un celular mientras las reacciones digitales se multiplican;
al fondo, Cielo Gnecco permanece ajena al torbellino de redes. Composición editorial.

Por John Acosta

No hace falta querer políticamente a Cielo Gnecco para reconocerle una cosa elemental: el derecho a que la controversia sobre su vida pública se libre alrededor de hechos, decisiones, responsabilidades y actuaciones comprobables, no mediante la degradación personal. Eso debería ser obvio; sin embargo, en la contemporánea lógica política lo obvio empieza a parecer revolucionario. Carlos Barbosa publicó en sus redes sociales un carrusel contra Cielo Gnecco. Allí mezcla cuestionamientos políticos, referencias a procesos judiciales de miembros de esa familia y una representación gráfica que, en mi opinión, cruza una frontera innecesaria. No discuto aquí su derecho a cuestionar a los Gnecco. Muchísimo menos pretendo convertir a Cielo en una dirigente inmune a la crítica.

Lo que cuestiono es la forma. Porque una cosa es hacer oposición. Otra es degradar. Y una cosa es combatir políticamente a una mujer. Otra, muy distinta, es descubrir de repente que todas las banderas de respeto, inclusión, equidad y dignidad femenina pueden guardarse en una gaveta cuando la mujer que está al frente pertenece al bando contrario.