24 mar 2026

El Rosario Pumarejo respira, pero sigue en cuidados intensivos

Por John Acosta

Tras más de cuatro horas de debate de control político, promovido por el diputado Jesús Javier Suárez Moscote, se confirmó lo que en los pasillos del Cesar en general y de Valledupar en particular ya se comenta sin rodeos: el hospital Rosario Pumarejo de López muestra signos de recuperación, pero sigue atrapado en problemas estructurales que no se resuelven con balances financieros, ni discursos optimistas. Hubo cifras, explicaciones técnicas y reconocimientos, pero también reclamos, advertencias y una sensación persistente: el hospital avanza, sí, pero sin despegar del todo.

Pasivos: la deuda que se paga y vuelve a crecer

Jesús Suárez Moscote, diputado
ponente
El alivio financiero tiene matices: mientras la administración reporta pagos, las obligaciones siguen llegando. El agente especial interventor, Anselmo José Hoyos Franco, lo dijo sin rodeos: “Las cifras son dinámicas. A pesar de que vamos pagando, van entrando nuevas obligaciones”. La traducción es simple: el hospital paga, pero no logra salir del hueco. 

El caso de la energía es ilustrativo. Más de 11.000 millones de pesos en deudas acumuladas entre antiguos y actuales operadores. Se negocia, sí. Pero se sigue debiendo. El diputado citante, Jesús Suárez Moscote, apretó donde duele: “El tema energético nos preocupa. No basta con hablar de acuerdos; necesitamos claridad real sobre cómo se va a salir de esa carga”.

Predial: pleito jurídico sin final claro

A la presión financiera se suma otro frente: el impuesto predial, que ronda los 11.800 millones. Más de 25 acciones legales después, el resultado es modesto: apenas se reconoció la prescripción de 2013. El hospital apuesta a tumbar varios años más, pero el proceso sigue abierto. Es decir: la deuda está en discusión, no resuelta.

Energía solar: el único respiro concreto

En medio del panorama, hay un dato que sí cambia la conversación: los paneles solares. El ahorro —cercano al 50% en costos de energía— no es menor. Pasar de pagar cerca de 400 millones a 200 millones mensuales le ha dado oxígeno real a la caja. No soluciona el problema estructural, pero evita que la herida siga sangrando al mismo ritmo.

Talento humano: mejor salario, mismo malestar

Uno de los puntos más sensibles del debate fue el ambiente interno. La administración defiende los incrementos salariales como una deuda histórica con médicos y enfermeros. Y es cierto: había rezagos evidentes. Pero el problema no es solo de plata. El diputado Suárez Moscote lo puso sobre la mesa: “Hay que mejorar el clima laboral. Las quejas son constantes. El personal necesita estabilidad y respeto”. A eso se suman cuestionamientos sobre contratación externa y asesores. Un tema que, lejos de cerrarse, quedó abierto para nuevos debates.

Formalización laboral: avance con dudas

Anselmo Hoyos, agente esoecial interventor del
hospital Rosario Pumaerjo de López
La formalización laboral sigue siendo una promesa en proceso. Hay conversaciones con el Ministerio, hay avances técnicos, pero también hay confusión. “Estábamos creyendo algo distinto”, admitió el diputado citante. En otras palabras: lo que se anunció no es exactamente lo que se está ejecutando. Y eso, en un tema tan sensible, pesa.  Aquí, el agente interventor recordó cuando en la recordada audiencia pública desarrollada en la Cámara de Comercio, el ministro de Salud, Guillermo Jaramillo fijo que los recursos pagados por la atención prestada a la población migrante, que fueron girados por el Ministerio de Salud el 29 de diciembre del 2025 por un valor de 35.342 millones de pesos, era para el proceso de formalización laboral. “Y yo le dije al asesor del ministro ‘con mucho gusto, si usted me manda los lineamientos mediante una resolución o un oficio donde me ordene que esos recursos son para la formalización laboral, yo lo hago, porque yo soy respetuoso de la institucionalidad y, como funcionario, cumplir los deberes de mis superiores’. Nunca llegaron esos lineamientos. Entendí que no podían llegar esos lineamientos porque esos recursos son de ingresos corrientes de la institución, logrados por la recuperación de la cartera”, explicó Anselmo Hoyos en el debate de la Asamblea.

Por tanto, aclaró, “no son asignación del ministerio, fueron recursos que se prestaron, que se recibieron por facturación y, por lo tanto, no podían ser direccionados a capricho de nadie, ni mucho menos del ministro, con todo el respeto. Sin embargo, a través de funcionarios o alternos de él me mandaban información sobre sugerencias de cómo hacer inversiones”.

Salud mental: el proyecto que se cayó

Aquí el tono del debate cambió de lo técnico a lo político. El pabellón de Salud Mental, una necesidad urgente en la región Caribe, no avanzó. Retrocedió. “Hoy deberíamos estar poniendo la primera piedra, no explicando por qué se retiró el proyecto”, reclamó Suárez Moscote. El mensaje es claro: se perdió tiempo. Y en salud mental, el tiempo cuesta caro.

Torre de alto costo: otra promesa en pausa

La historia se repite: era un proyecto estructurado, anunciado, esperado… y detenido. La torre de alto costo, clave para fortalecer servicios especializados, sigue en el papel. “Llevaba más de dos años estructurado y se quedó en el camino”, advirtió el diputado Suárez Moscote. Dos proyectos estratégicos frenados no son un detalle. Son una señal.

Servicio: mejora real, presión al límite

No todo es negativo. De hecho, hay un punto en el que coinciden casi todos: la atención mejoró. La secretaria de Salud, Gina Sánchez, lo resumió así: “La gente hoy prefiere atenderse aquí, incluso sobre clínicas privadas”. El dato más diciente: urgencias operando al 150%. Eso habla bien del hospital,  pero también enciende otra alerta: el sistema está al límite.

El dilema de fondo: ¿sanear o transformar?

El debate dejó una pregunta que sigue sin respuesta clara: ¿qué hospital quiere ser el Rosario Pumarejo? El interventor habla de acreditación y de convertirlo en hospital universitario. Hay avances con la Universidad Popular del Cesar. Pero desde la Asamblea lanzaron una advertencia de fondo. El diputado Jorge Mario Rodríguez Barriga fue directo:  “Saneamos, sí. Pero si no lo volvemos competitivo, no estamos haciendo nada”.

El cierre: respaldo, pero sin cheque en blanco

El tono final no fue de ataque, pero tampoco de complacencia. “Hay recuperación, pero también deudas crecientes”, resumió Suárez Moscote. Y dejó una frase que atravesó todo el debate: “Cuando lo político se antepone a lo técnico, las entidades terminan en rojo”.

Un hospital que mejora… pero no se salva aún

El Hospital Rosario Pumarejo de López ya no es el de hace cinco años. Eso es evidente. Pero tampoco es todavía el hospital sólido y sostenible que el Cesar necesita. Mejoró el servicio. Se alivió la caja. Se recuperó algo de confianza. Pero las deudas siguen vivas. Los proyectos estratégicos están frenados. Y las tensiones internas no desaparecen. En resumen: el hospital dejó de desangrarse… pero sigue en observación. Y en salud pública, quedarse a 
mitad de camino no es una opción.








Publicado en el Semanario La Calle, el 24 de marzo de 2026

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