Ni Duque ni Petro se refirieron a la impunidad por caso Uniautónoma


Por John Acosta

La indolencia de los organismos estatales de control es lo peor que nos ha podido pasar, a las 1.200 familias que aún padecemos la devastación financiera a la que fue sometida la Universidad Autónoma del Caribe por parte de una empresa criminal que aún goza de total impunidad. Como si fuera poco el sortear las afugias diarias por el no pago a tiempo de nuestros salarios, como consecuencia del desastre que ocasionaron los ladrones de cuello blanco en esta cincuentenaria institución académica, a los empleados nos toca cargar también con la frustración de no poder entender por qué ni la Fiscalía General ni la Procuraduría General han puesto tras la reja a los culpables de esta debacle; incluso, solo falta, prácticamente, un día para las elecciones presidenciales y ninguno de los dos candidatos se ha pronunciado sobre la extraña parsimonia de los entes mencionados para investigar y encarcelar a quienes intentaron asesinar, con evidente sevicia, a esta reconocida organización universitaria.

No puede haber razón alguna para semejante despropósito por parte de estas dos campañas políticas. Ni siquiera si se pensara que los mil doscientos votos que suman todos los trabajadores no les hace mayor peso al resultado final de las elecciones, pues, si este fuera el motivo, se debiera pensar, además, en los más de 10 mil estudiantes (y familiares) que actualmente cursan sus programas en la amada Universidad Autónoma del Caribe; y en los más de 50 mil egresados y sus familias que hay diseminados a lo largo y ancho del territorio nacional (y en el mundo, por supuesto). Y, como si los empleados, estudiantes y egresados fueran todavía muy poco, se tendría que extender a los habitantes, ya no solo de Barranquilla y el Atlántico, que es el territorio más cercano a esta universidad, sino también de todo el Caribe colombiano, en donde se ha despertado un verdadero espíritu de solidaridad con lo que le hicieron a la Autónoma.

Los estrategas de Iván Duque y de Gustavo Petro perdieron la valiosa oportunidad de hacer llegar mejor el mensaje del programa de educación de sus candidatos, abordando de frente y sin rodeos el triste ejemplo que han dado la Fiscalía y la Procuraduría frente al bochornoso episodio de la vigilancia ejercida por el Ministerio de Educación sobre las instituciones universitarias, que fue lo que sucedió con la Universidad Autónoma del Caribe. Entre los empleados, estudiantes y egresados de esta institución educativa hay simpatizantes de las tres opciones que tendrán los electores de este domingo 17 de junio: la centro derecha de Iván Duque, la centro izquierda de Gustavo Petro y el voto en blanco. Y no es mentira que el silencio de Duque y Petro sobre la impunidad reinante en el caso, deja un cierto halo de tristeza entre los partidarios de estas candidaturas.

Al no escucharse ni leerse nada por parte de estos dos candidatos sobre el tenebroso manto de libertinaje del que aún gozan quienes atentaron salvajemente contra la majestad de la educación superior, lo único que nos queda a los empleados, estudiantes y egresados es cerrar filas para que el elegido presidente de la república obre con criterio patriótico frente al proceso de recuperación que hemos iniciado, con enorme sacrificio, quienes nos duele el presente y futuro de la Universidad Autónoma del Caribe. Poco favor hace, la verdad, al esfuerzo de nuestra determinación el que los dos candidatos hayan ignorado en su agenda todo este padecimiento nuestro: ojalá el nuevo presidente que resulte escogido compense ese silencio con una excelente gestión frente al caso.

De entrada, le notificamos a Duque y a Petro que no aceptaremos que al proceso de recuperación que llevamos con nuestra universidad, se le impongan politiqueros por parte del nuevo presidente de la república, para pagarles favores electorales. Desde ya, exigimos que se nos tengan en cuenta para participar en la toma de decisiones que tengan que ver con la reparación que el estado, por su omisión, le adeuda la Autónoma. Haremos valer el derecho que nos asiste por tantos padecimientos que nos tocó afrontar por la desidia del Estado frente al control que le correspondía ejercer para evitar que se diera el monumental robo que la empresa criminal hizo en las narices del Ministerio de Educación de Juan Manuel Santos.

Artículos relacionados:











Comentarios

Entradas más populares de este blog

Bertha Mejía y “Lucía Arjona” sí son primas, pero en la vida real no fueron tan amigas como las muestra la novela Diomedes Díaz, el Cacique de La Junta

El Mono Arjona de la novela de Diomedes Díaz es la antítesis de El Negro Acosta de la vida real

Diomedes Díaz nunca se robó a “Lucía Arjona” de una supuesta boda que jamás existió en la realidad