La maleta de los sueños: El hombre que transforma el silencio del desierto en esperanza
Por Hildren Estrada
En el ruidoso epicentro de la Filbo 2026, bajo el eco de miles de pasos y el aroma a tinta fresca, hay una voz que no grita, sino que susurra verdades necesarias. Es la voz de Óscar Parra Barrios, un poeta que no escribe para los anaqueles de cristal, sino para los pies descalzos de la ruralidad guajira. Con su chaleco de gestor y el alma de Aracataca tatuada en el acento, Óscar llegó a Bogotá para recordarnos que, en un mundo que corre sin mirar atrás, la poesía es el único freno de emergencia que nos queda.
Letras que abrigan el alma
Para este Titán Caracol 2025, la feria no fue un mercado de libros, sino un santuario de encuentros. En el Pabellón Colombia, entre talleres como “El Arte de la animación de la lectura para la vida”, Óscar descubrió que su mayor premio no es una placa, sino el brillo en los ojos de un joven que, al escucharlo, se siente por fin visto.
“Dedicarse a la animación de los libros es quizás el momento más humano de la literatura”, expresa Parra, con la humildad de quien conoce el peso del silencio en las rancherías.
El viaje de un sembrador: De la ranchería al asfalto
Llegar a la capital no fue un camino solitario. Óscar Parra Barrios aterrizó en la Filbo 2026 como un embajador de la resistencia cultural, respaldado por una red de afectos y gestiones que entienden que la paz también se escribe con versos.
Gracias al apoyo del Programa “Artes para la Paz” del Ministerio de las Culturas y la Universidad del Magdalena, Óscar pudo alzar su voz en el stand de Unimagdalena durante los últimos días de abril. Pero la siembra no terminó ahí; la gestión de Larry Iguarán Vergara, desde el Fondo Mixto de Cultura de La Guajira, permitió que el poeta extendiera su estancia para articularse con la Biblioteca Nacional y el Centro de la Memoria Histórica.
El dulce peso de los sueños: la maleta que desafía el olvido
Su proyecto Filwa no es solo una sigla; es el puente que une a los niños de Riohacha, Manaure, Uribia y Maicao con la posibilidad de imaginar un mundo distinto al que les tocó heredar.
Su maleta, hoy más pesada que cuando llegó, no solo carga libros nuevos. Carga la urgencia de su tierra. En ella resuena el compromiso de la Feria del Libro de la Guajira (Filwa 2026), que del 24 al 30 de agosto convertirá a Riohacha en el epicentro de la resiliencia caribeña.
El rastro de una luz que vuelve al desierto
Óscar parte con la certeza de que su labor ha trascendido el papel. Se marcha de la capital con el alma plena, dejando en Bogotá la semilla de una conciencia distinta: la de entender que la poesía es, ante todo, un abrazo que salva. Su regreso es la victoria de la esperanza; porque donde hay una historia esperando ser contada en una ranchería, hay un futuro que se niega a ser olvidado. La poesía, seguirá siendo mas que una estética, seguirá siendo el acto de fe más puro para sostener la vida.
Al final, como bien sostiene el poeta, las luces de la feria se apagan y los pabellones se vacían, pero los escritores resilientes permanecen en la brecha, apostándole a la vida con una terquedad hermosa cuando el mundo parece decir lo contrario. Óscar sonríe en silencio; sabe que ha cumplido un sueño personal, pero se marcha con una victoria mayor: haber sembrado una semilla de conciencia en el asfalto de la gran ciudad, recordándonos que el porvenir de un país también se escribe desde el corazón de una ranchería.
Excelente
ResponderBorrar