9 may 2022

El gran error del centro político e ideológico

Arriba, de izquierda a derecha: Alejandro
Gaviria, Sergio Fajardo y Jorge Robledo
Abajo, de izquierda a derecha: Camila Zuluaga,
Humberto De La Calle y María Paulina Baena
Por John Acosta

Tanto el autollamado centro ideológico de Colombia, como las izquierdas (radical y moderada) pensaron que la mejor manera de ganar la presidencia de la República en Colombia, mediante las elecciones democráticas, era atacando al que tenía la mayor capacidad electoral del país, no tanto por la maquinaria, sino por la simpatía que su figuraba generaba. Y todo el estamento de poder de Colombia (el Régimen, como lo llamó Álvaro Gómez Hurtado: religión, política, periodismo, sindicatos, sector público y sector privado) se enfrascó en esa lucha tenaz por desprestigiar a quien gozaba de las simpatías del pueblo: Álvaro Uribe Vélez. Y crearon la narrativa para ubicarlo en la extrema derecha, como también lo hicieron, en su momento, con el otro Álvaro: Gómez Hurtado, para no dejarlo ser presidente de Colombia ¿Por qué a las izquierdas (moderada y radical) les ha funcionado y al centro no? Sencillo: el centro cometió un error tremendo en su estrategia, que descubrió muy tarde, pues cando quiso enmendarlo, ya las izquierdas les llevaba una enorme ventaja.

Gómez y Uribe: qué hay de un Álvaro a otro

Y así como Gómez Hurtado le tocó retirarse de su partido de toda la vida (el Partido Conservador Colombiano) para formar su Movimiento de Salvación Nacional, con personas de todos los partidos políticos y de sin partidos, como una forma de quitarse el lastre de extrema derecha con que lo habían estigmatizado, el otro Álvaro (Uribe Vélez) le tocó retirase de su partido de toda la vida (el Partido Liberal Colombiano) y formó Primero Colombia, con personas de todos los partidos políticos y de sin partidos, para derrotar las maquinarias de los partidos políticos.

Con el otro Álvaro (Gómez Hurtado), el Régimen consiguió el objetivo de desprestigiarlo mediante el estigma de ultraderecha que le crearon: fue candidato a la Presidencia por su partido (el Conservador) durante dos ocasiones: 1974 y 1986. En el primer momento, se presentaron tres hijos de expresidentes: Álvaro (hijo de Laureano Gómez), Alonso López Michelsen (hijo de Alfonso López Pumarejo) y María Eugenia Rojas (hija del general Gustavo Rojas Pinilla); al final, ganó el liberal López Michelsen.

Los Álvaro: Gómez y Uribe
Hasta que los jóvenes maduraron: conocieron la historia por sí mismos (y no la inventada por la narrativa anti Gómez Hurtado) y, ya maduros, empezaron a apoyarlo en masa con el Movimiento de Salvación Nacional; sin embargo, en las elecciones de 1990, cuando Gómez Hurtado era candidato de su nuevo partido, sucedió que la mafia asesinó a Luis Carlos Galán y, en medio del dolor por la muerte del líder liberal,  el pueblo eligió presidente a César Gaviria Trujillo, ungido candidato en reemplazo de Galán, escogido en el discurso de las honras fúnebres, por el hijo del candidato asesinado. Tampoco esta vez pudo ser presidente Gómez Hurtado. Fue asesinado en la mañana del 2 de noviembre 1995, en la entrada de la Universidad Sergio Arboleda, de la que él había sido cofundador.

En cambio, el otro Álvaro (Uribe Vélez), todavía sin el lastre de ultraderechista inventado por el Régimen a Gómez Hurtado, sí fue elegido presidente por su nuevo movimiento Primero Colombia: se convirtió en el primer colombiano en ser elegido en la primera vuelta (con el 53% de los votos, en 2002), desde que en 1991 fue instaurado el mecanismo de la doble vuelta en las elecciones presidenciales.

El gran error del espectro centro ideológico

Debido a su exitoso primer gobierno, Álvaro Uribe Vélez fue reelegido presidente (también en la primera vuelta, esta vez con el 62.35%: casi diez puntos más que en la primera elección). Con su altísima popularidad, Uribe Vélez ganó su tercera elección presidencial, pues el candidato que apoyó se lo eligieron presidente también en primera vuelta: Juan Manuel Santos, quien, a la postre, apoyaría, con el centro y la izquierda, la feroz narrativa inventada con el rótulo de ultraderechista en contra de Álvaro Urbe Vélez y que al régimen le dio resultado para no permitir que el otro Álvaro (Gómez Hurtado) fuera presidente.

De izquierda a derecha: Gustavo Petro
 y Juan Manuel Santos
Obviamente, esta vez, esa narrativa tenía como objetivo que Uribe Vélez no ganara más elecciones, al tiempo que cada espectro político se vendía como salvador; sin embargo, ganó dos más (el referéndum del acuerdo Santos-Farc y la elección de Iván Duque como presidente de los colombianos); por supuesto, el desespero por esto, provocó que el Régimen intensificara los dardos venenosos de su narrativa antiuribista: religiones, política (centro e izquierda), periodismo, sindicatos, sector público y sector privado se fueron lanza en ristre contra “el matarife”, “paramilitar”, “narcotraficante”, “ultraderechista, “corrupto”, en fin, culpable de todos los males habidos y por haber en este país del Sagrado Corazón de Jesús.

Y, como sucedió al principio con el otro Álvaro (Gómez Hurtado), los jóvenes rechazaron la historia real y acataron la ficticia de la nueva narrativa, creada por el régimen.

No obstante, la izquierda (con sus sindicatos, pastores religiosos, periodistas simpatizantes) sí se cuidaron muy bien de, al momento de criticar, dar su solución: Gustavo Petro. Y de eso, precisamente, fue de lo que se olvidó el llamado centro ideológico y político: los periodistas de bolsillo de este sector, por ejemplo, en su afán de aparentar neutralidad (buscando, con eso, mayor efectividad en su narrativa antiuribista) no mencionaban la solución que ellos tenían bajo la manga: el exministro santista Alejandro Gaviria.

Federico Fico Gutiérrez
Este “olvido” estratégico del centro, de no dar la solución que ellos tenían (o de esconder, más bien, su solución), hizo pensar al resto de colombianos de que había unanimidad en torno a que la única solución era, efectivamente, el izquierdista Gustavo Petro. Y, cuando el centro reaccionó (o creyó que ya era prudente, finalmente, mostrar su solución), ya era demasiado tarde: la izquierda moderada y la radical les llevaba una enorme ventaja con el nombre de Gustavo Petro a la cabeza. En las tres consultas que hubo en las elecciones del pasado 13 de marzo, para escoger candidatos a la presidencia de tres movimientos políticos, el centro fue el menos votado. Es más: Sergio Fajardo, el ganador de la consulta por este espectro ideológico, sacó menos votos que el segundo en votos de la consulta de la ultraizquierda.

Hay un sector que no participó en esa ficticia narrativa antiuribista: es, precisamente, quien la
hace un enorme peso al petrismo en la balanza electoral de la contienda que se avecina. Y Federico Fico Gutiérrez, candidato de este sector, va subiendo en las encuestas, mientras Gustavo Petro permanece estancado. En este escenario, el centro aparece desdibujado: está pagando bien caro su error.

1 comentario:

  1. Bueno lo importante es que aunque un poco tarde se corrige el error vamos pa lante con Fico presidente

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Muchas gracias por su amable lectura; por favor, denos su opinión sobre el texto que acaba de leer. Muy amable de su parte