Por John Acosta
Zaida Maritza Hernández Pushaina llegó esa mañana a la ranchería. Era otra de sus visitas que ella hacía con pasión en su ya larga experiencia como profesional social, atendiendo siempre a su raza Wayúu. “Me recibió con mucho cariño una señora ancestral”, le contaría después al Semanario La Calle. Una vez terminado el protocolo cultural (el vaso de chicha, el pocillo de tinto, en la enramada) de la visita, Zaida Hernández procedió a realizar su estudio de caracterización social e identificación; obviamente, pidió la cédula a la legendaria señora. Y volvió a sorprenderse con el nombre, a pesar de que no era la primera vez que le sucedía cuando tenía el documento de identidad en sus manos: Aspirina Ipuana, decía llamarse la señora; entonces, la trabajadora social de la Universidad de La Guajira hizo lo de siempre.
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Zaida Hernández |
para qué sirve la aspirina? Me respondió que no. Le dije que era un medicamento, que sirve para el dolor. Y me dijo: ‘No, es que esos son los arijunas. Yo le dije cómo era mi nombre’. Es que ella lo pronuncia y lo interpreta como lo hacemos los Wayúu”, le explica Hernández Puchaina a La Calle. Ya enterados de lo que representa el nombre que le pusieron, algunos desearían resarcirse. “Y también me dicen cómo hacemos nosotros para cambiarnos esos nombres”, cuenta Zaida Maritza.
Hasta un cachaco se sorprendió
Fabio Esteban Barrera Martínez es un paisa que llegó a La Guajira en las postrimerías de los años 70 y comienzos de los 80. Participó en el grupo de negociación de tierras en la mina, en Puerto Bolívar y en los 150 kilómetros para la construcción de la carretera y del ferrocarril que une a la mina con el puerto. Y se quedó por más de 30 años como funcionario de la International Colombia Resources Corporation (Intercor), precisamente, en relaciones con la comunidad. “Conocí nombres de indígenas bastante increíbles para nuestra cultura”, le dijo Barrera Martínez a La Calle.
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Fabio Esteban Barrera |
El binomio de maldad
Estercilia Simanca Pushaina es una escritora, empresaria y abogada Wayúu que denunció esta situación de sus hermanos de raza mediante un magistral cuento. Manifiesta no saber firmar narra la enorme ironía del encuentro y convivencia de su cultura con la del arijuna (como llama el Wayúu al no indígena). La Calle se comunicó con ella para que hablara sobre cómo algunos registradores guajiros, se aprovechaban de los Wayúu que no sabían leer ni escribir y le registraban a sus hijos con nombres burlescos. “Y políticos. Fue un binomio de maldad”, agregó Simanca Puchaina a La Calle. “Pero en el cuento está descrito”, dijo.
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Estercilia Simanca |
“Toda mi familia hizo una larga fila junto con otras gentes que venían de otras rancherías, para recibir una tarjetita plástica que ellos llamaban «cédula». Eran las mismas que ellos se habían llevado una semana antes de las «elecciones». Ese día me enteré que mi tío Tanko Pushaina se llamaba Tarzán Cotes, que Shankarit se llama Máximo, que Jutpunachón se llamaba Priscila, que Yaya se llamaba Clara, que Castorila se llamaba Cosita Rica, que Kawalashiyú se llamaba Marquesa, que Anuwachón se llamaba Jhon F. Kennedy, que Ashaneish se llamaba Cabeza, que Arepuí se llamaba Cazón, que Waríchón se llamaba Lebranche, que Cauya se llamaba Monrrinson Knudsen, que Cotiz se llamaba AlkaSelkser, Jierranta se llamaba Hilda, el primo Rafael Pushaina se llamaba Raspahierro, mi primo Matto se llamaba Bolsillo, y por un momento temí que conmigo pasaba lo mismo”, se lee en el cuento.
Afrenta a los Wayúu
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Gandhi Romero |
El verdadero nombre Wayúu
Vicenta María Siossi Pino es una comunicadora social-periodista y reconocida escritora Wayúu. Su hermoso cuento Esa horrible costumbre de alejarme de ti también narra el choque cultural entre los arijuna y la ancestral raza guajira. La Calle se comunicó con ella para conocer su percepción sobre el cambio de nombre en las cédulas de muchos indígenas de La Guajira. “El fenómeno de cambiar los nombres a los Wayúu se daban durante las jornadas de cedulación en las rancherías, cuando los indígenas, sin saber español pronunciaban su nombre y las secretarias de la Registraduría colocaban lo que se asemejaba a aquella pronunciación, pero lo relacionaban con términos burlescos”, le dijo al periódico.
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Vicenta Siosi |
Ya el fenómeno no se da
Afortunadamente, esta horrible situación parece haberse revertido. “La Registraduría emitió una circular en 2014, en la que le da facultad a las autoridades tradicionales para certificar nacimiento, donde consignan el nombre que desean los padres llevará el menor: quiere decir ello que será responsabilidad ahora del usuario. También las jornadas masivas de cedulación no son como antes: ahora son más cuidadosas: la circular 276 de 2014 quedó inmersa en la circular única de registro e identificación en el capítulo de registros para miembros de comunidades indígenas. También los documentales, el cuento, mis charlas coadyuvan el proceso. Es lento pero el Estado ya sabe que hay miembros de los pueblos indígenas que hablamos y defendemos los derechos”, le dijo a La Calle Estercilia Simanca Pushaina.
Para Zaida Hernández, la tecnología ha contribuido mucho a que este fenómeno se diluya. “Ya muchos jóvenes usan las tecnología y, obviamente, se meten a internet y les han dicho ‘no, mamá, esto es un medicamento’. Con la revolución de las tecnologías ya han podido averiguar, la mayoría, el significado de sus nombres”, explicó Hernández.
“Debemos reconocer que esta grave falta hace ya parte de la historia de nuestro pueblo, no podemos dejarla de lado, si no aprender de las experiencias y ser resilientes en lo que debamos”, le dijo a La Calle el Presidente del Concejo Distrital de Riohacha, Gandhi Eder Romero. “Hoy en día, a pesar de las burlas a nuestros viejos por llevar ciertos nombres extraños para una persona del pueblo Wayúu, podemos decir que muchos han sabido sobresalir como palabreros o abogados Wayúu, otros como artesanos, docentes y sabedores, que son apreciados por cada miembro de sus clanes y de su comunidad, que brindan su conocimiento y amor para que el pueblo Wayúu y sus nuevas generaciones puedan seguir en la pervivencia étnica y manteniendo intacto ese linaje guerrero y de amor por su pueblo Wayúu”, agregó.
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