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Hubo opiniones encontradas sobre el Carnaval como Patrimonio de la Humanidad en conversatorio organizado por Uniautónoma

Por John Acosta

El conversatorio estuvo animado por la música de millo que, desde el patio, se colaba al recinto. Resulta que, a esa hora de la mañana, los niños del jardín Mi pequeña Uniautónoma festejaban su Carnaval en la plazoleta de la Casa Club Caribe. No obstante, la melodía cadenciosa venía como anillo al dedo porque en el Salón Principal del lugar se reflexionaba, precisamente, sobre los 10 años que han transcurrido desde que la Unesco declaró al Carnaval de Barranquilla como  Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

El evento fue abierto por el Grupo de Danza de la Universidad Autónoma del Caribe, que deleitó a todos con su baile folclórico. La música que venía de afuera, quedó opacada por el toque magistral de los muchachos universitarios, quienes amenizaban la danza con la composición tradicional que interpretaban. Los asistentes, que atiborraban el sitio, acompañaron con sus palmas, mientras apreciaban los pases de los bailarines. Fue una sola pieza, pero aplaudida merecidamente por todos.

Entonces, inició la charla de los invitados. El profesor Nelson Ripoll fue el moderador.  Inició Diana Acosta Miranda, quien ha sido asesora de Cultura de la Gobernación del Atlántico,  coordinadora regional del Programa Cultura y Convivencia de la Dirección de Comunicaciones del Ministerio de Cultura, Secretaria de Cultura, Patrimonio y Turismo del Distrito de Barranquilla y Consejera para el Bicentenario de Barranquilla, catedrática de periodismo y comunicación organizacional en la Universidad del Norte y en la Universidad Autónoma del Caribe.

Diana Acosta hizo un recuento de la historia del proceso de declaratoria del Carnaval como  Patrimonio de la Humanidad. “Lola Salcedo, Harold Ballesteros y Livingston Crawford, fueron quienes impulsaron y lograron la Declaratoria del Carnaval como Patrimonio”, dijo. Agregó que el carnaval es un espacio de construcción ciudadana, no puede ser solo una oportunidad de negocios. “El Carnaval es uno solo, con muchas manifestaciones respetables, como el Carnaval de la 44 y el Carnaval del Suroccidente”, agregó.

Su disertación fue interrumpida por la llegada de la Reina Internacional del Carnaval de la 44, Karol Porras, que fue elegida entre 9 candidatas de igual número de países. Esta panameña, de 23 años de edad, estudia octavo semestre de medicina en la Universidad Latina de Panamá. Ella llegó al Gran Salón acompañada de las candidatas que participaron en el reinado, donde Karol fue elegida: las representantes de Aruba, Ana Zambrano; Guyana, Harley Padilla; Islas Margarita, Neila Zambrano; República Dominicana, María Alejandra Laguado; Venezuela, Franyuli Ramírez; Miami Nicole Esparza, y Colombia, Laura Ojeda.

Harold Salazar Rodríguez también participó en el conversatorio. Él ha sido elegido dos veces en procesos democráticos de circunscripción nacional, como Consejero Nacional de Cultura y Representante de las Facultades de Comunicación Social ante la Junta Directiva de la Comisión Nacional de Televisión, fue secretario de Cultura del Distrito de Barranquilla y ha ejercido la docencia universitaria por más de 12 años en las áreas de comunicación y producción de medios audiovisuales en las más prestigiosas universidades de la Región Caribe.

La panameña Karol Porras, Reina
Internacional del Carnaval de la 44
 (foto tomada de Zona Cero)
“El estado quiere violentar, vía decreto, las expresiones populares del Carnaval”, expresó Harold Salazar. Y trajo a colación el reciente decreto de la Alcaldía de Barranquilla que pretendía prohibir los disfraces vulgares, pero que fue derogado por la misma entidad gubernamental. Agregó que no ha habido una política pública desde el Estado municipal hacia el Carnaval, “aunque sí ha habido buenas intenciones”.  “A mí me da mucha pena, pero debo tirarle un peñón a la Academia porque se ha quedado corta en hacer investigaciones sobre el Carnaval”, puntualizó.  Por último, Harold Salazar se refirió al proyecto de construir un Cumbiódromo, al que consideró un embeleco por el que “podría venirse una tercera valorización”.

Para el profesor Harold Ballesteros Valencia, “(los de la idea) creen que la internacionalización del Carnaval es hacer el Cumbiódromo para que se parezca al Carnaval de Río.  El famoso proyecto del Cumbiódromo es una excusa más para terminar de privatizar el Carnaval de Barranquilla”.

El poeta Harold Ballesteros, quien fue director del Instituto Distrital de Cultura (IDC) opina que, con la declaratoria del Carnaval como Patrimonio de la Humanidad, Barranquilla ha ganado en lo sociológico: en Carnaval se conoce el ser barranquillero a nivel nacional e internacional. “La ciudad ha ganado en materia económica, con hoteles llenos en época de Carnaval, no sé qué harán ellos en otros período.  Creo que sí ha servido la declaratoria de Patrimonio de la Humanidad del Carnaval”. Ballesteros recordó que el Carnaval es un invento europeo, “ni siquiera es africano”. Denunció que la élite que se ha apoderado del carnaval hace giras por Europa llevando a grupos que no son de Carnaval, si no de fiestas patronales de sus pueblos. (Haga click aquí para leer una reflexión sobre los carnavales en un pueblo costeño)

Por su parte, el presidente del Carnaval de la 44, Édgar Blanco dijo que la declaratoria del Carnaval como Patrimonio de la Humanidad ha servido para tres cosas: “pa' na', pa' na' y pa' na'. Incluso, han desaparecido muchos grupos que participaban en los desfiles”. Dice que él prefiere ver a cachacos bailando música colombiana en el Carnaval de la 44 que barranquilleros mal bailando samba en la Vía 40. “Hoy, 216 grupos folclóricos hacen parte del Carnaval de la 44”, expresó.


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