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lunes, 28 de abril de 2014

Las elucubraciones que generó en Colombia la muerte de Gabo

Por John Acosta

La mojigatería colombiana dio muestra de su máxima expresión, a propósito de la muerte del escritor Gabriel García Márquez. (Por supuesto, también la internacional, pero, como el fallecido es colombiano, voy a referirme solo a lo que despertó en su país). Lo más sonado fue un trino de la electa (no posesionada aún) representante a la Cámara por Bogotá María Fernanda Cabal, del partido Centro Democrático, considerado de derecha. El “por Bogotá” que coloco no es gratuito: al fin y al cabo es la misma ciudad que llenó dos o tres veces la Plaza de Bolívar en protesta por la destitución de su alcalde izquierdista, Gustavo Petro.


María Fernanda Cabal
Conocida la noticia de la muerte de García Márquez, la señora Cabal twitteó una vieja foto en la que aparece el laureado escritor con Fidel Castro, amigo del difunto. Lo grave no era la foto, obviamente, sino el mensaje que le colocó la electa congresista: “Pronto estaran juntos en el infierno”, escribió. Estaran así, sin la tilde en la a final. Ahí fue Troya, no por la falta de tilde, sino por el mensaje en sí.

"Me pareció un trino totalmente irrespetuoso", dijo el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos en una entrevista concedida a CNN. El mandatario agregó que lo dicho por Cabal es "realmente deplorable". El abogado José Sierra radicó, ante la Secretaría de la Corte Suprema de Justicia, una denuncia señalando que Cabal habría incurrido en el delito de hostigamiento por motivos de raza, religión o ideología política, creado en la Ley 1482 de 2011. “(….) la denunciada ejerció actos de hostigamientos en la figura del maestro Gabriel García Márquez y lo que él representa para la literatura universal, en especial para la comunidad del pueblo colombiano, cuando afirmó 'pronto estarán en el infierno' y utilizó una fotografía en la que aparece García Márquez y el expresidente Fidel Castro", precisó el abogado.

Claudia López
Claudia López, recientemente elegida senadora por la Alianza Verde fue un poco más consecuente con la vilipendiada representante a la Cámara por Bogotá: “Este es un país libre, no estoy de acuerdo con la señora Cabal, pero faltaba más que a una persona se le restringa la libertad de expresión”, dijo. No hay que olvidar que la electa senadora López fue acusada penalmente por el expresidente Ernesto Samper por una columna de opinión en la que ella criticaba el nombramiento de Samper como embajador en Francia. La justicia colombiana falló a favor de la columnista, pero ella fue despedida de las páginas de opinión del periódico El Tiempo por otra columna en la que denunciaba el favorecimiento que este diario le hacía a la información sobre el entonces candidato a la Presidencia Juan Manuel Santos, que, en ese entonces, era accionista del periódico. (Click aquí para leer sobre los dos casos que se mencionan de las columnas de Claudia López)

En todo caso, el partido de la representante Cabal, el Centro Democrático, tuvo que expedir un lacónico comunicado, en el que se apartaba del concepto de su congresista: “Las únicas declaraciones autorizadas sobre la muerte del Maestro Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura, son las que van en la línea de lo expresado por el candidato presidencial, Óscar Iván Zuluaga y por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, adicionadas en la noche anterior por nuestra Oficina de Comunicaciones”.

Incluso, la misma María Fernanda Cabal expidió un comunicado para excusarse de su trino y explicó un poco su postura: “Mis opiniones no comprometen a Centro Democrático ni mucho menos al candidato Oscar Iván Zuluaga”, reitera. “La verdad, por más incómoda o dolorosa que sea, siempre tiene lugar en mis pronunciamientos. Sin embargo, compruebo una vez más que la libertad de expresión en el medio colombiano resulta una actividad de alto riesgo, cuando es ejercida por quienes rechazamos la promoción de regímenes que atentan contra la dignidad humana, como lo ha sido el castrismo desde hace 50 años. No podemos olvidar que aún se pudren en cárceles cubanas una gran parte de los 75 opositores -periodistas, sindicalistas e intelectuales- apresados en la llamada “primavera negra”, condenados a 30 años por delitos como “opinar sin permiso, escribir sin mandato, publicar folletos…”, agrega en uno de sus apartes. “Lamento si ofendí y ofrezco disculpas. Me faltó consideración con la familia del Nobel Gabriel García Márquez en su duelo, pero el realismo mágico no puede tapar la realidad que viven todos aquellos que en este momento se quedaron sin voz, esos que soportan todos los días los abusos y excesos de las dictaduras disfrazadas de socialismo que cada vez hacen más daño a la región”, termina diciendo la señora Cabal en su comunicado.

Alberto Salcedo Ramos
También hubo (se siguen publicando) muchas columnas de opinión alrededor del tema. Una de las que más ha sido compartida en las redes sociales, es la del conocido cronista costeño Alberto Salcedo Ramos, publicada en el diario El Colombiano. La tituló Gabo y el infierno de la congresista Cabal. Es una especie de carta abierta dirigida a la congresista. “Qué violenta fue usted al escupir sobre el cadáver de Gabriel García Márquez”, comienza diciendo. Le recuerda que en otro de sus tuits “incendiarios” ella definió a García Márquez como "comunista millonario", y lo acusó de ser indiferente con Colombia. “Ay, señora congresista: necesitamos más gente de la que se vuelve millonaria con su trabajo honrado, y menos de la que se enriquece saqueando las arcas públicas. Usted, que es política, seguramente sabe muy bien de qué le hablo, y hasta conocerá a más de uno que se ha vuelto rico por esa vía”. Le recuerda que en el gobierno del jefe político de Cabal, Álvaro Uribe Vélez, “Colombia vivió un capítulo de horror e ignominia: miles de inocentes fueron asesinados para hacerlos aparecer como guerrilleros ultimados en combate”. Y le pregunta: “¿Por qué usted, señora congresista, pretende criminalizar las ideas políticas de un escritor pero no dice nada sobre los verdaderos criminales?”

Otro columnista, Camilo Alzate, con un título irónico (En defensa de María Fernanda Cabal), publicó su texto en el portal Las 2 Orillas.No voy a participar del linchamiento colectivo cometido con María Fernanda Cabal por sus malos deseos, ni a escribir una carta con falsa inocencia, de poses para quedar bien y de respetuosas recomendaciones, como la que escribió Salcedo Ramos, toda una nota de colegial indignado. Demasiado fácil rezar a los santos y orinar sobre los demonios. Demasiado fácil el oficio de camaleón. Lo difícil es tomar posturas firmes cuando imperan las conveniencias, que cambian según los vientos del que manda”, comienza diciendo. Unos párrafos más adelante, Alzate dice que muchos le desean y desearon el infierno a García Márquez, “empezando por aquellos que ahora homenajean. Ojalá tuvieran el arrojo y la decencia de decirlo en público, como esa Congresista. Agradezco las palabras de María Fernanda Cabal -que no comparto- puesto que me ponen en la orilla opuesta, me ayudan a situarme y me hablan sin amañes. Siempre se agradece la sinceridad, venga de donde venga”. Después, va dejando  ver el trasfondo de su defensa: “El gesto es valioso, aunque el mensaje sea tan vil como idiota. Tonto entre otras cosas porque el infierno no existe, y eso no lo digo yo sino un sumo pontífice. El odio impide acercarse al otro para juzgarlo en toda su dimensión, ese sentimiento ciego con que acudieron al linchamiento mediático de la señora Cabal, sin ponerse a pensar que ella está en todo su derecho de creer en el infierno, de desearlo, de invocar al diablo y de opinar desde su ignorancia. Esa Congresista va ciega de odio pero lo terrible es que consigue enceguecernos a nosotros. En vez de pensar preferimos lincharla. En lugar de entenderla, nos convertimos en ella”. Agrega que espera y aplaudirá otros gestos de verdad de María Fernanda Cabal. “Aplaudiré cuando María Fernanda Cabal nos diga de frente y con el mismo desparpajo, qué piensa de los campesinos reclamantes de tierras, aunque estoy seguro de no compartir su perspectiva. Aplaudiré cuando nos cuente cómo su marido José Félix Lafaurie hizo arder el infierno verdadero en la costa, armando grupos paramilitares con la venia de los gobiernos de turno. Aplaudiré cuando nos relate, ojalá con la misma franqueza, la trama del despojo y los cuerpos desmembrados que flotan bajo el río Sinú”.
                                                                                                                   
Fernando Londoño
Hay un columnista que, por haber ocupado uno de los ministerios más importante del gobierno de Álvaro Uribe, muchos no quisieron leer su columna sobre el escritor muerto, que tituló Nuestro García Márquez.  Se trata de Fernando Londoño Hoyos.  En su escrito publicado por El Tiempo, dice que “deja Gabo a su muerte tantos problemas por resolver sobre su vida, que sin impertinencia podemos penetrar en ella. Acaso hubiera resuelto esos enigmas en un segundo tomo de Vivir para contarla, que es, sin duda, una de sus obras menos ricas y dicientes. Dicho sea, claro está, con perdón de los creadores de esa beatería garciamarquiana en la que han resuelto embarcarnos. ¡Qué paradoja! Alrededor del hombre que quiso liberarse de todo se ha formado una pesada legión de exégetas que prohíbe pensar y hablar con libertad”. Hace un elogio de sus obras, aunque deja mal paradas a otras, para entrar en un punto candente: “Nadie ignora que García Márquez fue, o trató de ser comunista, en cuanto su vecindad irredenta con Castro lo pone de presente. Pero quedó debiendo el ensayo que justificara esa aventura o la novela que pudiera acercarse a Los miserables, de Víctor Hugo. Compañeros de su generación y su tendencia, como Octavio Paz, tuvieron tiempo para el arrepentimiento y la expiación. Amigos suyos, tan cercanos, como Plinio o como Vargas Llosa, encontraron ese espacio. Conocieron de cerca el comunismo y volvieron de ese yermo tan doloridos como André Gide de su viaje a Rusia. De Gabo no queda esa constancia explícita. Pero nos parece que la hubo”.  A renglón seguido, asegura que García Márquez no se dejó manejar por Chávez, “que hubiera dado la vida por conseguirlo. Ni dijo una palabra auténtica a favor de Maduro. Ni le pareció inteligente la señora Fernández de Kirchner, ni digno de un cuento suyo Daniel Ortega. Pasó por encima de esos carbones ardiendo con irreparable desdén”.

Salud Hernández-Mora
Salud Hernández-Mora, periodista española nacionalizada en Colombia, tampoco se apartó de la tentación de escribir sobre la noticia del mundo de la cultura. En su columna de El Tiempo, que tituló El otro Gabo, acepta que a nadie se le ocurriría discutir la genialidad de García Márquez. “Sin embargo, sus posiciones políticas, sus acciones como personaje influyente con enorme poder, yo creo que sí pueden ser materia de debate. Pero no de la manera impresentable, espantosa, que empleó María Fernanda Cabal, que lo mandó al infierno junto con Fidel”. Reconoce que le pueden caer centellas y rayos, pero “debo decir que a mí el nobel me decepcionó como ser humano cuando conocí Aracataca, varios años atrás. Ya sé que sus fanáticos argumentan que no era su obligación trabajar por su pueblo natal. Pero yo creo que uno en su lugar, venerado por todos los gobiernos, con capacidad de cambiar el rumbo de una localidad tan pobre y abandonada como Aracataca, por supuesto que tenía la responsabilidad moral de ayudar. Dios le entregó un talento esperando que devolviera más, y, en lo que respecta a su pueblo, se lo guardó intacto”. Más adelante, entra al tema neurálgico: “Tampoco resultaba aceptable su atracción fatal por una persona que tortura a quien piensa distinto, como Fidel. Me parecía una imperdonable frivolidad defender a Castro desde México y otras naciones democráticas. A diferencia de escritores cubanos encarcelados por ser críticos de Fidel, Gabo podía moverse libremente por el planeta y decir lo que le viniera en gana sin que lo callaran ni detuvieran. Y no es excusa alegar, como hacían sus amigos, que, gracias a su discreta intervención, más de un preso político recobró la libertad. Porque la libertad no tiene parcelas ni es discrecional. O se defiende de manera integral o se está de acuerdo en recortarla cuando a uno le cae bien el dictador. García Márquez optó por mirar para otro lado, por cubrir un régimen totalitario de legitimidad, envolviéndolo en su manto de escritor universal, de personalidad respetada y admirada”.

Ni el autor de las presentes elucubraciones escapó tampoco a escribir sobre la muerte, o a propósito de la muerte, de Gabriel García Márquez. (click aquí para leer esas elucubraciones)

Antonio Caballero
Finalmente, el escritor Antonio Caballero tituló su columna de opinión en la revista Semana con el nombre de una de las obras de García Márquez: Los funerales de la mamá grande. “Hace un par de semanas pedía yo, para entender lo que pasa en Colombia, un libro sobre el pecado capital de los colombianos, que es la lambonería. Acaba de aparecer ese libro. Basta con empastar juntos los miles de comentarios que se han escrito en la prensa, o dicho al aire en la televisión y la radio, con motivo de la muerte de Gabriel García Márquez. “Gabolatría”, titulaba un columnista su columna al respecto”, empieza escribiendo Caballero. Dice que García Márquez lo que hizo fue denunciar los horrores de esta patria: “Porque lo de García Márquez no es realismo mágico: es realismo crudo. Y si no fuera por su fama universal, que obliga a los dueños de Colombia a fingir una admiración hipócrita, todos ellos estarían hoy aplaudiendo a la señora uribista que lo mandó al infierno, atreviéndose a decir en voz alta lo que muchos piensan. Por eso echaron a García Márquez de aquí. Por eso tuvo que pedir asilo en México. Era, como dicen ellos, un “mal colombiano”: pintaba en su literatura y en su periodismo una “mala imagen” de Colombia. Una imagen exacta y verdadera. Merece ir al infierno”.

El ex presidente Darío Echandía dijo alguna vez que Colombia era "un país de cafres". Cafre es bárbaro, cruel, rústico. A principios de noviembre de 1979, la periodista Margarita Vidal le hizo una entrevista al ya octogenario Echandía. "¿No es muy fuerte esa frase suya de que este es un país de cafres?", le pregunta. El expresidente le responde de inmediato: "Pues, últimamente, lo que me parece es que calumnié a los cafres".

¿Tendremos todos estos elucubradores una segunda oportunidad sobre la tierra?