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Walter Bernett: homenaje al caballero que se fue

Por John Acosta
Nunca tuve un disgusto con él, lo cual podría interpretarse como que no fue una amistad sincera, pues entre verdaderos amigos siempre habrá diferencias; sin embargo, quienes lo conocieron saben de sobra que con Walter Antonio Bernett Iguarán no se podía tener mortificaciones porque él era, por encima de todo, un caballero que respetaba las diferencias. Lo conocí hace 15 años, cuando llegué a la Universidad Autónoma del Caribe como catedrático a la entonces Facultad de Comunicación Social -Periodismo (hoy Programa de Comunicación Social-Periodismo) y él ya tenía 15 laborando allí como profesor de Radio. Despedirlo hoy, cuando inició su viaje de no retorno, arruga el alma.
Y es que su caballerosidad no estaba solo en su forma de ser, que ya sería suficiente. Se reflejaba en todo lo que tenía que ver con él: en el brillo eterno de sus zapatos impecables, en su camisa manga larga cuidadosamente escogida para que pareciera única e irrepetible posada sobre su humanidad y los pliegues bien definidos en su justas proporciones de su elegante pantalón. La memoria del alma seguirá sintiendo por siempre el aroma de su fino perfume en los pasillos de nuestra querida universidad. Hasta el corte perfecto de su cabello, que siempre pareció reciente, exaltaba el concepto que las mujeres tenían de él: era un gentleman.

Uno de los homenajes que la Universidad Autónoma del Caribe rindió al
profesor que partió: esta imagen apareció desde ayer en la página web de
Uniautónoma
Ya había disfrutado con creces su exitosa vida de hombre de radio y de televisión y sus estudiantes le agradecerán eternamente el que haya tomado la benévola decisión de usar su buen retiro en compartir sus conocimientos y experiencias en los salones de clases. Debo decir que su partida hoy de este mundo me ratificó que un maestro sencillo y amable, facilitador sin egoísmo de las aristas de su disciplina, deja una huella imborrable en sus discípulos: las redes sociales están atiborradas de mensajes de tristezas de estudiantes de todas las generaciones, que recuerdan con palabras amables lo provechoso del curso que dirigió Walter Bernett en la Universidad Autónoma del Caribe.
Con los compañeros de Maestría 
Además de compartir momentos inolvidables en la cotidianidad de nuestra jornada laboral, tuve el placer de tenerlo como compañero de estudios en la Maestría en Ciencias de la Comunicación, que un grupo de colombianos cursamos juntos en la Universidad del Zulia, en Maracaibo, Venezuela. Fue una época en que los ímpetus juveniles retornaron en nuestra cincuentenaria existencia, pero se vivenciaron con la responsabilidad y el rigor de la madurez: fuimos felices estudiantes con los surcos de los años marcados en nuestros rostros.

Aquí puede ver el vídeo que el Centro de Medios de la Universidad Autónoma del Caribe produjo en honor a nuestro compañero fallecido:


Walter Bernett Iguarán fue mi jefe por cerca de un año, cuando ocupó la dirección del Programa de Comunicación Social y Periodismo en nuestra Universidad Autónoma del Caribe. Esos meses de hermandad académica que disfrutamos los docentes bajo su mando, se convirtieron en un oasis del conocimiento por la libertad de cátedra que nos respetó por encima de todo. Ahí comprobé que el verdadero líder no es aquel que intenta ocultar su incapacidad en el cargo con la represión sino quien sabe identificar las capacidades de sus compañeros para asignarles con precisión las tareas que deben cumplir.
Con un grupo de compañeros, después de un evento en la Universidad
Autónoma del Caribe
Es justo resaltar el buen tino que tuvo el rector de la Universidad Autónoma del Caribe, Ramsés Jonás Vargas Lamadrid, de no aprovechar la experticia de Walter en su disciplina únicamente para el laboratorio de radio, en donde brilló diariamente con sus estudiantes, sino que, además, le dio la oportunidad de dirigir el noticiero de nuestra emisora Radio Cultural Uniautónoma. Ese fue su refugio hasta el día de su muerte. Y lo convirtió en una excitante experiencia para los muchachos que tuvieron el privilegio de compartir con él la esencia del periodismo radial.
Frente al edificio de posgrado de la Universidad de Zulia
No esperábamos ya que se fuera por siempre. Él mismo nos había acostumbrado a que su estadía en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de una clínica hacía parte ya de su normalidad: nos llegaba la noticia de que otra vez nuestro querido amigo Walter había sido llevado de urgencia al hospital. Las dos primeras veces (incluso, la tercera) nos preocupó infinitamente; no obstante, Walter se restablecía nuevamente y regresaba de nuevo a la emisora, con su ánimo intacto. Después, (al menos yo, lo reconozco con vergüenza), nos habituamos a su romería constante a las UCI de los hospitales de Barranquilla. Y, luego de sortear con éxito esos repetitivos coqueteos con la muerte, volvía triunfal a los pasillos de la universidad. Esta madrugada, sin embargo, cuando abro mi whatsapp, me encuentro con que una egresada me contaba la triste noticia: murió el profe Walter.

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