Por
John Acosta
Silvestre Dangond |
Silvestre Dangond ha sido
noticia recientemente por dos hechos: la diatriba contra él que escribió el
periodista Alberto Salcedo y por la decisión de este cantante vallenato de
aparecer solo él en la parte delantera del escenario y relegar a su
acordeonista a la parte de atrás, con el resto de los integrantes de este conjunto
musical. Al parecer, este último suceso es el detonante para la separación
musical entre el mencionado Silvestre y el acordeonista Rolando Ochoa.
Hagamos un poco de historia
vallenata para ver el papel que ha jugado el acordeonista en este folclor. Este
género musical inició con el acordeón del juglar, que era aquel vaquero (“pigua”,
para ser más exactos) que iba de pueblo en pueblo, a caballo, arreando ganado y
cantando mientras tocaba su “arrugao”; es decir, antes (en los inicios del
vallenato), el mismo acordeonero era cantante y compositor, además. Era, a
todas luces, un músico integral.
Por supuesto, ya para esa época existían las
rivalidades entre exponentes del naciente y, por tanto, incipiente folclor. La
más conocida por todos fue la “pelea” entre Lorenzo Morales y Emiliano Zuleta
Baquero (Haga click para leer cómo fue la niñez del viejo Emiliano). Obviamente, no existía en esos tiempos forma de grabar los “enfrentamientos”
entre ellos, que se hacían a capela e iluminados por humeantes mechones en
escenarios polvorientos. Por lo tanto, tampoco había la más mínima posibilidad
de que algún periodista (que menos los había con las charreteras profesionales que
hoy ostenta el muy admirado, con razón, Alberto Salcedo) pudiera bajar del,
para entonces, impensable internet los videos que le dieran pie para escribir
una diatriba contra alguno de los dos protagonistas de esas lides musicales. No
quedaban evidencias de imágenes animadas, pero sí sendas canciones.
¿Cuándo surge esa extraña
combinación entre cantante y músico? No quiero arriesgarme a recibir todo tipo
de críticas por cometer una imprecisión en ese sentido. Lo cierto es que cuando
Jorge Oñate graba su primer acetato en 1968, lo hizo con un conjunto vallenato
llamado “Los Guatapurí”, que contrató al cantante nacido en La Paz, Cesar, para
que le pusiera su prodigiosa voz a ese trabajo musical. Al año siguiente, Jorge
Oñate graba con los Hermanos López. En ese mismo 1969, el acordeonista Nicolás “Colacho”
Mendoza le da la oportunidad a un joven cantante, llamado Alfonso “Poncho”
Zuleta, para que cante tres canciones en el nuevo acetato que graba “Colacho”.
En 1971, Emiliano Zuleta Díaz concibe la idea de grabar con su hermano Poncho
Zuleta, consigue el dinero y financia su primer trabajo discográfico. En 1976 arrancó
formalmente la unión musical entre Rafael Orozco e Israel Romero.
Eran los tres mejores
conjuntos vallenatos del momento, los más comerciales. Y el cantante no era más
que el acordeonista. No tenía por qué serlo: el acordeón era el alma del
folclor. En el caso de Poncho y Emiliano, se identificaron como “Los hermanos
Zuleta”; en el de Rafael e Israel, como el “Binomio de Oro”. En el de Jorge: “Los
hermanos López. Canta: Jorge Oñate”. Es decir, siempre estaban a la par:
ninguno era más que otro.
Las agrupaciones vallenatas
comerciales no paran ahí. En 1976, un desconocido muchacho grabó su primer
larga duración al lado del acordeonista Náfer Durán, hermano del juglar Alejo Durán; la carátula decía, con nombre
visible: Náfer Durán y su conjunto”; y, con letras más pequeñas, se leía: “Canta
Diomedes Díaz. El cantante Alberto “Beto” Zabaleta, que en 1977 había comenzado
al lado de otro gran maestro del acordeón,
Emilio Oviedo, se une a Alberto “Beto” Villa y conforman la agrupación “Los
Betos”.
Nunca fue el cantante más
que el acordeonista. Al contrario, muchas veces salía primero el nombre del
intérprete del acordeón y, más abajo, con letra de menor tamaño, el nombre del
cantante. ¿Cuándo comienza, entonces, a ganar más preponderancia, dentro del
ritmo vallenato, el cantante sobre el acordeonista?
Como se ha visto, en la
evolución del vallenato juglar a vallenato dúo, el cantante siempre era un
desconocido que grababa con un grande del acordeón. A mi entender, el primer
cantante que invierte esta ecuación musical es Diomedes Díaz: en 1985, Diomedes
sorprende al país musical con un acetato que graba al lado de un acordeonero
desconocido, Gonzalo “El Cocha” Molina.
Diez años después, el mismo Diomedes vuelve a impactar al vallenato
comercial con otro intérprete del acordeón desconocido, el joven Iván Zuleta.
No obstante, Diomedes Díaz (Haga click aquí para leer sobre los comienzos de Diomedes) siempre apareció en carátula con su desconocido acompañante. Incluso, en sus
presentaciones, siempre tiene el acordeonero a su lado. De manera que sorprende
ahora que Silvestre Dangond quiera ubicar a este esencial protagonista de la
música vallenata (el acordeonista, claro) como plato de segunda mesa.
Precisamente, el conocedor del folclor vallenato Efraín Quintero Molina tituló
su más reciente artículo preguntándose eso.
“La
reciente “separación musical”, del acordeonero Rolando Ochoa de Silvestre
Dangond, rebosaron la copa, al experimentar el maltrato y la arrogancia de este
ultimo de creerse “La Varita de San José” ¿cómo así que Silvestre va a ubicar a
Rolando en la trastienda? ¡No! Rolando como cualquier otro músico merece el
respeto y la valoración de su trabajo, aquí no se puede “formatear” una
agrupación con la imagen de Marc Anthony”, escribió Quintero
Molina.
En otro aparte de su escrito,
Quintero es más duro todavía: “Aquí
no podemos seguir comiéndonos el cuento que la “imagen artística” se consigue
mudándose para Miami, o que los pantalones que vende Versace o Gucci, son los
que hacen a la gente; ¡no ¡ eso es un error de madre como diría el español. La
gente nace no se hace, los valores no están colgados en los estantes en las
tiendas de la Quinta Avenida en Nueva York, la sensibilidad del artista, crece
con la humildad y sencillez que trasmite y experimenta el ser humano en su
diario trasegar”.
Conociendo el ego de
Silvestre, retratado muy bien por Alberto Salcedo, uno sabe que no habrá poder
humano ni sobrenatural que lo haga reconsiderar esa extraña decisión suya de mandar
a su compañero de fórmula al patio trasero, mientras él se gana los aplausos al
frente de su casa. ¿Comprenden ahora por qué no soy “silvetrista” ni mucho
menos “nuevo olero”?
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DE ACUERDO CON USTED JOHN, JAMÁS HE SIDO NI SERÉ ADMIRADOR DE NINGÚN CANTANTE "NUEVOLERO". ME QUEDÉ CIMENTDO EN EL VALLENATO CLÁSICO Y TRADICIONAL Y DE AHÍ NO ME MUEVE NADIE.
ResponderBorrarSALUDOS AMIGO Y COMPAÑERO.
Completamente de acuerdo contigo, los vallenatos de hoy ni pa bailarlos, muchísimo menos pa escucharlos mi querido John! De silvestre, es mejor no hablar porque te pueden amenazar de muerte como lo hicieron con el Maestro Salcedo después de su Diatriba. Un abrazo mi querido John!
ResponderBorrarEXCELENTE REFLEXIÒN JOHN , BIEN ARGUMENTADA Y SOBRE TODO ILUSTRATIVA...AHHHH UN ABRAZO HERMANO.
ResponderBorrarA MI ME PARECE QUE LE ESTAN DANDO MUCHO BOMBO A ESO, MI PREGUNTA ES ¿CARLOS VIVES DENIGRA O DEGRADA A EGIDIO CUADRADO?, PORQUE EL SHOW SE VENDE COMO "CARLOS VIVES" Y EL POSEE UNA GAMA SELECTA DE MUSICOS EXCELENTE.
ResponderBorrar¿FONSECA DEGRADA A SU ACORDEONERO?...EN FIN ESTO ES MAS UNA PENDEJADA Y DARLE COMIDILLA A LOS CHISMOSO, ROLANDO FUE CLARO Y CONSISO EN DESISTIR DEL GRUPO YA QUE EL NO SERIA LA IMAGEN PRINCIPAL, PERO EL HECHO QUE SILVESTRE QUIERA SER EL EJE PRINCIPAL EN SU AGRUPACION NOI LE VEO EL PROBLEMA, AHORA, LE DIGO ALGO O MAS BIEN LES PREGUNTO ALGO ¿CUANDO SE PRESENTA ALGUN COMPOSITOR EN UNA PRESENTACION, EL LLEVA TODO SU GRUPO Y NO LE DA PRIORIDAD O EXALTA EN LA PUBLICIDAD AL ACORDEONERO Y SE QUE NO LO HACE POR MALTRATO NI DEGRADACION? POR EJEMPLO (IVAN OVALLE, AURELIO NUÑEZ, JORGE EL PITUFO VALBUENA EN FIN. PIENSO QUE YA ESTA BUENO DE DARLE PROTAGONISTO A UNA SEVERA ESTUPIDEZ, NINGUN ARTIUSTA ESTA OBLIGADO A VENDER SU SHOW COMO LO DIGAN ALGUNOS, EL ES QUIEN OFRECE UN PRODUCTO Y NOSOTROS LOS QUE LO CONSUMIMOS.
Dejen tanta maricadas, hay cosas mas importantes en esta vida, Silvestre y cualquier otro que meneje du vida y su mundo como el quiera.
ResponderBorrarEstimado John:
ResponderBorrar¡Excelente nota! Muchas gracias por compartirla. Otro ejemplo contundente de que el cantante es igual (o incluso segundón) es Alfredo Gutiérrez.
Saludos
Es claro que Silvestre ha creado polémica a raíz de sus últimas decisiones, sin embargo, opino que se encuentra con la capacidad de hacer lo que el quiere para su carrera musical. El cantante en mención ha generado una serie de conflictos, pero no amerita que sea juzgado severamente, creo que el sabe como hace sus cosas y a medida que las vaya proyectando considerara si fue lo mejor o fue un error, pero en estos momentos es justo que lo dejen actuar como le parezca, pues juzgarlo como en cierta forma lo hizo Salcedo es tildarlo sin alcanzar a conocer el ser humano que pueda ser él; más que cantante, es humano y como cualquier otro ser, también siente. Ahora afirmar que es un artista que no tiene humildad es algo pasado, debido que en muchas ocasiones ha demostrado tener un buen corazón y, los que generalmente tienden a estar en su contra muy poco lo logran ver. Finalizó diciendo, que aunque es muy drástico la decisión que el pueda tomar de darle un giro o no a la música que el interpreta, es considerable que lo dejen actuar, pues no juzguen, sin ver sus proyectos. Un artista debe arriesgar para obtener resultados sin importar que tan fructífera o no le pueda resultar los cambios a realizar.
ResponderBorrarMuy buen artículo profe. Pero opino todo lo contrario. Pese a sus argumentos, totalmente válidos,creo que en el caso "nueva ola" y más en el caso "silvestre", además del ego, todo obedece a una evolución.
ResponderBorrarCreo que el querido y odiado Silvestre ha tenido dos excelentes acordeoneros. Pero él, nos guste o no, ha hecho de su música y su imagen, desde sus inicios, una marca personal. Creo que en esta "nueva ola", así como hay deficiencias en la composición, el acordeón tiene un valor nada espectacular, pues es un estilo predeterminado, aunque cada acordeonero tenga sus matices. Todos suenan casi igual, sino es por la voz, no se identifica de quién es la canción.
Silvestre está construyendo a su modo una imagen y todo esto que hace y que causa reacciones y ha puesto a escribir a un grandes ligas del periodismo como Alberto Salcedo, hace parte de su show. Para algunos un show grotesco, para otros lo máximo.
Hola primacho, está bien chévere tu blog. Me sorprende el trasfondo que planteas en este artículo. No me imaginé que esa puesta en escena tuviera semejante significado.
ResponderBorrarAntes el acordeonero elegía su cantante, ahora, el cantante cambia de acordeonero como cualquier pañuelo sucio.
Un fuerte abrazo. Dios te siga bendiciendo y a tu familia.
Accidentalmente llegue a esta pagina
ResponderBorrarsilvestre su personalida su estilo y su musica para mi vale DAMON