16 jun 2022

Logro de Fecode: niña de 6 años, única petrista en su familia

Uno de los post que circulan en las redes sociales

Por John Acosta

Pasa la mayor parte del tiempo con sus abuelos, que son antipetristas. Su madre, antipetrista también, la lleva al colegio en la mañana, antes de irse a trabajar. Y regresa en la noche a ayudarle a hacer las tareas: ella es madre soltera. Su padre (antipetrista hasta los tuétanos), que vive en el otro extremo de la ciudad, la visita un rato unas cuatro o cinco veces por semana; a veces, la lleva a los juegos infantiles de algún centro comercial. Su única tía materna, otra antipetrista a morir, vive en otra ciudad, pero habla todos los días, por videos llamadas, con su única sobrina. Todos los tíos y primos de su mamá, con quienes ella tiene bastantes relaciones, son antipetristas. A pesar de todo ello, ella, una niña de apenas seis años recién cumplidos, dice que es petrista.

Ya los abuelos le habían advertido al papá en una de sus visitas. “Oiga, ¿y usted no sabe que su hija le resultó petrista?”, le dijo el abuelo; sin embargo, él pensó que le estaban mamando gallo y no prestó mayor atención. Hasta que una tarde llevaba a la niña en el carro a un centro comercial, en compañía de sus abuelos y salió el tema de los dos candidatos que se enfrentarían en segunda vuelta por la presidencia de Colombia. Esta vez fue la abuela la que sacó el tema a colación, mientras señalaba a la niña: “su hija es más petrista que el mismo Petro”; entonces, él la miró por el espejo retrovisor y le preguntó: “¿eso es cierto, mama?”. La niña le asintió con la cabeza. Y los abuelos soltaron, en coro, una sonora carcajada. “Yo no sé ella de dónde habrá sacado eso?”, dijo el abuelo, después de que terminó de reír. “Sencillo: los profesores de Fecode”, respondió el papá, en serio. Y le volvió a preguntar a su hija, esta vez con su cabeza mirando hacia atrás, aprovechando que estaban detenidos por el semáforo en rojo: “mama, ¿quién te enseñó eso?”. “La seño”, le respondió la niña, con toda la sinceridad de la inocencia de sus seis años. A continuación, un video de una niña en una escuela colombiana:

Entonces, el papá no pudo evitar recordar el suceso que le pasó a un amigo unos meses atrás. Resulta que el hombre iba con su hija en el carro. Ellos no se veían en persona desde hacía unos tres o cuatro años, pues ella ejercía su medicina en una ciudad del interior del país. Al igual que pasaba con la niña de seis años, toda la familia de esta joven médica era antipetrista, pero ella era una furiosa petrista; incluso, habían dejado de comunicarse con su padre porque todas sus conversaciones terminaban en peleas duras. Ella vivía con su madre en la otra ciudad y le contaba a su papá que su madre lloraba cuando hablaban de política; para ese viaje, incluso, ellos se habían prometido no tocar el tema de la política; sin embargo, el tema salió a flote cuando vieron a varios limpiaparabrisas venezolanos en el costado de la avenida, esperando el cambio de semáforo para caer en manada a los carros detenidos. “Ojalá no nos toque a los colombianos irnos a los países vecinos a hacer lo mismo”, dijo el papá. Y ahí fue Troya: la millennials terminó bajándose del carro y se quedó en la mitad de la avenida, junto con un tío paterno (antipetrista también) que los acompañaba. El viejo no pudo evitar pensar, en ese momento, cómo Fecode había jodido a su hija y, con eso, la tranquilidad de su familia.


Una semana después del suceso con la niña de seis años en el carro, los abuelos y el padre de la menor vieron un video que se hizo viral en las redes sociales, donde unos niños, convencidos por su maestra, le cantaban, a todo pulmón, vivas a Petro. “Solo le pido a mi Dios que no vaya a ser una furibunda defensora de los terroristas de la primera línea, como la hija médica de mi amigo”, alcanzó a decir el padre, en medio su impotente frustración.

1 comentario:

  1. Excelente columna... que desgracias se nos están metiendo desde las bases...

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Muchas gracias por su amable lectura; por favor, denos su opinión sobre el texto que acaba de leer. Muy amable de su parte