
Texto y fotos: Linda Esperanza Aragón
Hay que ser ocurrentes para no llegar con las manos
vacías a un cumpleaños, matrimonio, o grado. Cuando hay una “recocha”, los
invitados se las ingenian para sorprender al agasajado. Asistir es bonito, pero
dar es armonioso.
Bomba, Magdalena, se dinamiza cuando se van entregando
las tarjetas de invitación de casa en casa. “¡Hoy la recocha va a está buena!”,
es la expresión que más repite. Todos emocionados están atentos a que llegue la
hora del festín para emperifollarse y perfumarse. Pero hay algo que es esencial
y que requiere de creatividad: el regalo.

- - Hoy
hay un matrimonio, ya tengo el regalo pa’ llevá, carajo.
- -Jicho,
¿y qué vas a llevá?
- - Ay,
mamá, una gallina pa’ que hagan sancocho, o pa’ que la críen en el patio.
Este regalo es magnífico y siempre asombra, pues se
trata de una gallina que puede ser útil para complementar la comida de la fiesta,
o que se puede criar durante un tiempo para guisarla en otra fecha especial.
Una gallina siempre caerá bien. Es un obsequio fenomenal.
Además de dar gallinas, hay otros regalos que
igualmente agradan, que sirven para el uso diario y suplen algunas necesidades:
-
Y es que bañarse con un “jabón de oló” -como lo llaman
en la población-, resulta ser refinado y fuera de serie. Bañarse con jabón humectante
significa renunciar al Jabón Oro por un período. El jabón que se obsequia es
suave y huela a rosas, coco, cerezos, o avena; la higiene personal toma otros matices
al privilegiar a la piel con jabones de baño como Lux y Palmolive, los
productos más concedidos en las fiestas.
Hay quienes todavía le ponen más inspiración al
asunto. Tienen chispa para diseñar o escoger un presente que guste:
- -Voy
a comprá una gaseosa en la tienda y le voy a amarrá un lazo que lleve envuelto
un billete de cinco mil o de dos mil pesos.
- -Vea
la vaina, eso sí está bueno.
- - ¡Hombe!,
usté sabe lo sabroso que es tomarse una Postobón.

La ropa interior también hace parte del abanico de
opciones. No hay una tienda que venda esto; sin embargo, nunca falta el
comerciante que viaja hasta el pueblo para ofrecer su mercancía:
-
- -Mijo,
la señora Alma ya está aquí en el pueblo y trajo mercancía.
- -¡Qué
buena noticia me has dao’!, le compraré una “pantaleta” a la
cumplimentada.
Las pantis, calzoncillos y medias representan un regalo
formidable; el closet o el baúl se llenan con nuevas prendas que son de gran
utilidad. Cuando se estrenan pantaletas
o calzoncillos es inevitable que no se presuma ante los familiares, vecinos y
amigos. Esto es sinónimo de frescura:
- -‘Comaita’,
hoy estoy estrenando pantaleta. Me la regalaron ayer.
- -Qué
bueno, comaita. Esta semana le voy a encargá una docena a mi suegra que va pa´
Calamar, porque el cumpleaños mío todavía está lejos.

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