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martes, 18 de noviembre de 2014

¿Por qué las autoridades de Puerto Colombia no obligan a la constructora Grama a cumplir sus compromisos en Villa Campestre?

 Por John Acosta

No puede haber mayor frustración para un ciudadano que sentirse sin el respaldo de las autoridades gubernamentales para hacer que las empresas privadas cumplan con el compromiso adquirido con sus clientes. De esta triste realidad pueden dar fe los centenares de habitantes del sector de Villa Campestre, que compraron su vivienda al Grupo Andino Marín Valencia (Grama Construcciones), confiados en las bellezas que esta constructora les vendió en las maquetas, pero se han topado con la cruel situación del incumplimiento en la adecuación de las calles que circundan los conjuntos residenciales levantados por esta organización en esta parte del municipio de Puerto Colombia. Lo peor de este caótico escenario, es que los funcionarios de la Alcaldía, que deberían tener como fin la protección de  sus pobladores, no han hecho nada para obligar a Grama a pavimentar lo que se comprometió.


Esta es la maqueta que Grama les presentó a sus clientes al momento
 de la compra. Lo que está señalado en el recuadro rojo es lo que falta  por
pavimentar
Concretamente, al Boulevard Ciudad del Mar, en el costado que da a la Olímpica y rodeado por más de media docena de conjuntos residenciales construidos por Grama Construcciones, le faltan menos de 500 metros de pavimento. Este pedazo de calle se ha vuelto una trocha intransitable por la obvia cantidad de hueco que salen, debido al tránsito constante no tanto de los vehículos propiedad de los vecinos, todos clientes confiados de esta constructora, sino, sobre todo, de las volquetas contratadas por esta empresa para sus trabajos de construcción. Como lo muestra la gráfica que acompaña este texto, en la maqueta con que Grama enamoró a estos compradores incautos aparece la doble calzada pavimentada. Y a cada uno de los propietarios les prometía que pronto terminarían el boulevard. Más de dos años después, los dueños de estas casas sufren todavía las duras consecuencias de la falta de seriedad de esta constructora.

Este es el estado del pedazo del boulevard destapado
Los muros que protegen a estos conjuntos cerrados mantienen con un color grisáceo, debido a la capa de polvo que los cubre: una constructora seria, no solo se apuraría en cumplir con la urgente pavimentación del tramo que falta, sino que, además, una vez culminada esta anhelada obra, pintaría por su cuenta estos muros para suplir en algo las terribles consecuencias de su atraso. ¿Pueden los habitantes de estos conjuntos esperar este gesto amable de Grama? Con estos calores infernales que hacen en esta época, las personas del sector se ven obligadas a permanecer, literalmente, encerradas en su casa, pues ni siquiera pueden abrir las ventanas porque se les mete el polvo que se levanta en esta parte destapada del boulevard.

Otro ángulo del mismo trazo destapado
La situación empeora con las lluvias: lo lodazales que se forman impiden el paso de los vehículos, solo pueden pasar, por su tamaño y fuerza, las volquetas que contrata Grama para seguir construyendo conjuntos residenciales en los alrededores. La fiebre chikungunya es una enfermedad vírica transmitida al ser humano por mosquitos infectados. Esos pozos de agua retenida se convierten en criaderos ideales de estos peligrosos insectos. A uno le da una desolación tremenda cuando ve a las autoridades hablar de la prevención y cuidado para no resultar abatido por este virus, pero se hacen de la vista gorda frente a estas lagunas, formadas en medio de comunidades indefensas por la desidia de Grama Construcciones ¿A qué se debe el silencio cómplice de las autoridades municipales de Puerto Colombia, en particular, y del Departamento del Atlántico, en general, ante la evidente alarma de la situación descrita?

Los Consejos de Administración de los conjuntos afectados deben hacer causa común para enfrentar, tanto la indolencia de Grama Construcciones como la complicidad de los funcionarios de Puerto Colombia. Conocemos de los esfuerzos realizados por la administradora del conjunto más afectado. Sin embargo, una golondrina no hace mucha mella frente a la magnitud de la apatía de esta empresa. Es necesaria  la unión decidida de todos los conjuntos residenciales aquejados por la situación.

Imploramos a la sensatez de los dueños de Grama Construcciones para que den solución pronta a este grave problema, de acuerdo a los permisos de construcción otorgados por las autoridades competentes. A los funcionarios de la Alcaldía de Puerto Colombia, les solicitamos que reaccionen a tiempo, antes de que la desesperación de estos habitantes los lleve a las vías de hecho para exigir la protección de sus derechos: deben recordar que estos propietarios cumplen, a pesar de todo, con el pago oportuno del impuesto predial, que, entre otras cosas, no es barato.


Abrigamos la esperanza de escribir y publicar pronto un nuevo texto con las fotografías de la solución dada a la problemática planteada.

Lea aquí segunda parte de esta triste historia