El periodista independiente frente al poder: el blog como alternativa

Por John Acosta

Las dos veces que intenté ejercer el periodismo, me tocó retirarme de los medios antes de los seis meses por desacuerdo en el manejo político de los mismos.  La primera vez fue en el diario regional de la costa Caribe colombiana, El Heraldo, de Barranquilla; la segunda vez fue en otro diario regional, esta vez en el llamado Eje Cafetero, un triángulo de tres departamentos enclavados en los Andes colombianos. Una tercera vez intenté ingresar al diario nacional El Tiempo, a través de una ex compañera mía de la universidad que laboraba allí y que, después de algún período de haberse llevado mi  'currículum vitae' para ingresarlo en ese periódico, me dijo una vez con cara de tristeza: “El editor me comentó que no se pudo dizque porque los Santos (familia que en ese entonces era dueña del matutino) eran racistas”; sin duda, fui víctima de esa rara costumbre nuestra de pegar la foto tipo pasaporte en la hoja de vida.

Pedro Martín-Leyes
Gustavo Bell Lemus
Lo de El Heraldo lo he contado otras veces, pero no está de más repetirlo.
Resulta que yo cubría allá la página política, junto con dos compañeros más. Corría el año de 1991. Y en mi país se llevaba a cabo la primera elección popular de gobernadores, quienes antes eran designados por el presidente de la República. En el departamento del Atlántico, el más desarrollado del Caribe colombiano, se originó una terrible lucha entre los dos candidatos con mayores posibilidades de resultar elegidos: Pedro Martín Leyes y Gustavo Bell Lemus.
El primero era el candidato oficial del Partido Liberal Colombiano y un sector del Partido Conservador; el segundo era el candidato de la disidencia del Partido Liberal, otra del Partido Conservador, la Alianza Democrática M-19 (cuyo motor era el grupo guerrillero que había firmado la paz recientemente), entre otros movimientos. A mí me asignaron para que cubriera la candidatura de Bell Lemus (lea aquí una crónica sobre el cierre de campaña de Gustavo Bell, publicada en El Heraldo de esa época ).

Juan B. Fernández Renowitzky
Un domingo, el director del periódico de esa época, Juan B. Fernández Renowitzky, irrumpió en la sala de redacción con una pregunta inquietante: “¿Quién es el redactor político?”. Todos mis compañeros redactores me miraron con compasión: los otros dos periodistas de la sección estaban de descanso. “Yo”, respondí. “¿Usted sabe quién viene dentro de un mes a Barranquilla?”, me increpó. “No tengo ni la más remota idea”, dije con altivez. “Entonces, ¿qué clase de periodista político es usted? ¡Viene Alfonso López Michelsen!”.
Alfonso López Michelsen

Me dio el número telefónico de la secretaria privada del ex presidente de la República. Y, al día siguiente, salió la gran noticia en la primera página de El Heraldo: “López viene en un mes a Barranquilla”. El expresidente de la República venía a respaldar la candidatura de Martín Leyes a la Gobernación del Atlántico. Cosas de la vida: pasaron los 30 días y, de nuevo, mi colega, que cubría esa otra campaña, estaba de descanso. Me tocó ir al Paseo Bolívar a reportar el evento político. Entre los periodistas que estábamos en la tarima, miramos alrededor y concluimos que había menos de cinco mil personas ese día. Sin embargo, cuando llegué al periódico a redactar la noticia, me acordé de lo que había pasado en ese mismo sitio hacía tan solo un mes y supuse que era una especie de fascinación la que ejercía el expresidente liberal sobre el director del matutino donde yo laboraba: en un acto de deshonestidad periodística, multipliqué por tres los manifestantes de esa tarde en la proclamación política y escribí que fueron cerca de 15 mil los asistentes al Paseo Bolívar.

La Libertad era el otro periódico; es decir, la competencia. El director de este diario, Roberto Esper Rebaje, era segundo renglón en la lista al Senado que, por el Partido Liberal, encabezaba el político caqueteño Ricaurte Losada Valderrama, que había hecho su vida política en la capital del país.  Esta lista también apoyaba la candidatura a la Gobernación del Atlántico de Pedro Martín Leyes. De manera que, al día siguiente, La Libertad tituló a seis columnas y en primera página: “¡Apoteósica manifestación en el Paseo Bolívar!” Y más abajo: “Más de 100 mil personas asistieron a la proclamación de Martín Leyes”. Es decir, 75 mil almas más de las que yo había dicho en El Heraldo.

Ricaurte Losada Valderrama
Ese día fue terrible para mí en el periódico. Me hicieron redactar una carta en la que explicaba por qué consideraba que apenas habían asistido cerca de 15 mil personas y no más de 100 mil. Esa carta sería publicada al otro día. Afortunadamente, el diario capitalino El Espectador dijo que los manifestantes eran cerca de seis mil. Me fui a acostar a mi casa con la convicción de que, con la carta, se habían matado miles de demonios que deambulaban en la redacción política en plena época electoral.

Roberto Esper Rebaje
No fue así. Cuando llego a la redacción en la mañana, abro el periódico y veo que publicaron la carta completa, pero con un enorme titular en la sección política, que decía: “No fueron 15 mil, sino unos 50 mil los manifestantes del Paseo Bolívar”. Renuncié. Me fui para Bogotá a terminar mi carrera universitaria.

Pedro Martín Leyes perdió las elecciones frente a Gustavo Bell Lemus, quien, años más tarde fue director de El Heraldo. El segundo renglón de Roberto Esper no alcanzó a llegar al Congreso. Y Ricaurte Losada terminó en la cárcel y despojado de su investidura de senador.

En el diario La Tarde no escampó

Yo había llegado a El Heraldo, a raíz de unos comentarios elogioso que había hecho, en un seminario en Riohacha, el conocido periodista colombiano Juan Gossaín sobre una crónica que yo había publicado en una revista minera (lea aquí las palabras de Juan Gossaín en torno a esa crónica). A la semana de haberme graduado, me llamaron del diario La Tarde, de Pereira, por recomendaciones de la universidad de donde había egresado. Allá me tocó a mí solo hacer diariamente la página política.

Al igual que en El Heraldo, reconocidos políticos nacionales llamaban desde Bogotá para que les publicara notas sobre ellos en el periódico: el poder siempre adula a los periodistas que está en los medios; una vez el periodista sale de los medios, el poder no lo vuelve a determinar para nada.

Al principio, tuve en La Tarde toda la libertad para publicar las noticias políticas que se sucedían en la ciudad. Era finales del año 1993 y se acercaba una dura campaña electoral en el país. A medida que se intensificaba el proceso electoral, fui sintiendo la presión en el matutino. Primero de mis mismos compañeros: “Acuérdate que este es un periódico liberal y tienes que darle más cobertura a los candidatos de este partido”. Después, la misma editora, que fungía de directora encargada: “Debes irle bajando el juego a los otros partidos políticos y darle más al Partido Liberal”. Yo seguía haciéndome el desentendido y sacaba en la página al político que era noticia, sin importar el color de su militancia.

Hasta que una tarde, la editora me llamó y me dijo: “Necesito que retires esta noticia de la página y coloques otra del Partido Liberal”. Le respondí que mi ética no me permitía hacer eso y que, si la de ella sí, que lo hiciera. Le dejé la página diagramada sobre su escritorio. “Mañana le traigo mi carta de renuncia a primera hora”, le concluí. Así lo hice. (Aquí puede leer una crónica publicada en La Tarde en esa época)

Sin medios, sin poder

Me refugié en la División de Comunicaciones de una empresa carbonífera en La Guajira, trabajando como FreeLancer: escribía crónicas y reportajes para sus revistas interna y externa. Luego, aterricé en la Universidad Autónoma del Caribe, a facilitar clases de periodismo a jóvenes soñadores. En esas estoy. En la calle, suelo toparme con los políticos que me invitaban a cenar, que me llamaban a conversar, en fin: ni me conocen siquiera. Recuerdo a una concejala de Pereira, de donde es el diario La Tarde, que llegaba a buscarme al periódico para invitarme a su finca con su familia. Con ella, dejé mi prevención frente al poder porque supuse que su amistad era sincera. Por eso, me alegré mucho cuando me enteré, ya en estas tierras lejanas de la de ella, que había sido elegida gobernadora de Risaralda. La llamé unas dos veces para felicitarla: no me pasó al teléfono.

Como duré muy poco en los periódicos en donde ejercí, muy pocos colegas me conocen. Eso tampoco ayuda para ocupar cargos de cierto rango, donde se necesita el reconocimiento público que dan los medios a quien ejerce el periodismo. De manera que estoy felizmente condenado a no pasar de ser un desconocido docente, a quien le basta el cariño sincero de sus estudiantes. Sigo siendo, por supuesto, apático a los halagos del poder: llevo 12 años de profesor en la Universidad Autónoma del Caribe y todavía no conozco el Despacho de la Rectoría.

Afortunadamente, apareció internet. Y con él, los blogs. Ahora tengo mi propia tribuna, en donde nadie me dice qué debo escribir ni a quién. No hay en Comarca Literaria coqueteos alguno con el poder, en ninguna de sus dimensiones: tenderos, modistas, docentes rurales, estudiantes, campesinos, artesanos, indígenas, en fin, gente del común son los protagonistas aquí. Y lo serán por siempre.

Comentarios

  1. Gracias por compartir esta parte de tu vida. No te gustan los halagos, pero los méritos se deben reconocer y por eso, te felicito por tu ética profesional, no tendrás fama (que sabes que sí existe entre tus estudiantes y colegas, y es de las mejores, pero lo más importante es actuar conforme la conciencia le dicta a uno para poder estar satisfecho y orgulloso de lo que se hace. Bendiciones mi apreciado maestro.

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  2. Muchas gracias profesor Jhon por tus historias y por inculcar esa semilla de la ética profesional en los jóvenes periodistas. Tienes toda mi admiración y respeto.

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  3. Me alegra saber que optaste por este camino. A pesar de no haber terminado la universidad, yo también siento lo mismo, y ahora no me queda más que apatía por vincularme con algún medio 'importante'. A pesar de las tristezas que puede traer esta realidad 'narcoperiodista' 'farcperiodista' y 'corruptoperiodista', no me arrepiento de ser periodista!!!

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  4. Gracias a Dios me sucedió lo mismo y entendí que el camino es la independencia, más que dinero es el sabor a la libertad de expresión.
    Resalto algo que no pude poner en Twitter (por aquello de los benditos caracteres): “El poder siempre adula a los periodistas que está en los medios; una vez el periodista sale de los medios, el poder no lo vuelve a determinar para nada”.

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  5. De: Guadalupe Nieves

    El poder de los medios de comunicación es enorme en especial en estos momentos de apogeo digital que para poder llegar al público que se quiere manteniendo el lado que se inclina y que representa para cada medio beneficios inconmensurables se tiende a trabajar a favor de las noticias que circundan dicho lado. Lo que significa, desde un contexto de masas, una enorme influencia por parte del medio hacia estas en pro de un tercero. Es debido a esta realidad que envuelve aquellas herramientas que originalmente se usaron para la libertad de expresión que la presión en aquellos misioneros que hoy en día ostentan el titulo de periodistas se ven en un dilema entre ¿Preservar su ética así como su moral frente a la presión de conservar su trabajo frente a la crisis económica que aflora actualmente? Es decir, en tiempos de crisis se pone en juego toda la moral y la ética que el ser humano como persona y como profesional ha forjado a lo largo de su vida.
    La ética y la moral son dos puntos, dos miembros de una misma familia "Educación" que convergen aunque en distintos contextos de la vida.
    Podemos asociar a la moral como el conjunto de valores del ser humano en su vida cotidiana y a la ética como el estudio de estos valores en casos que ameriten un análisis profundo, en especial en hechos de la vida profesional de cada persona. Teniendo en cuenta lo anteriormente explicado procederé a analizar dos puntos de esta entrada del blog.

    La ética y la moral en el caso de El Heraldo:

    La presión hace que en el caso de El Heraldo el periodista ceda en un momento de debilidad; por ende, ante la disyuntiva del poder conservar su puesto vaya en contra de su moral y decida mentir en los datos exactos de la multitud reunida. Lo que deja entre dicho, si bien no su falta de moral, sino la debilidad dada para defender y estudiar la mejor forma de responder ante el caso puesto que la presión política y de altos mandos en el periódico ocasiona que el ser humano cometa, contra de sus principios y valores, actos que no lo representan en absoluto. En el caso de los terceros involucrados en El Espectador se deja ver la falta de ética en especial de un medio que debe ser imparcial puesto que su razón de ser es el comunicar información lo más verídica y certera posible.

    La ética y la moral en el caso de La Tarde:

    Un caso un tanto similar al anterior puesto que muestra la parcialidad del medio así como la influencia del poder frente a la labor de los periodistas colombianos en un ámbito tan importante para nuestro pueblo; puesto que, por historia, hemos estado bajo su sombra. El papel del periodista en este caso fue el correcto porque pese al haber perdido su empleo defendió su moral y su forma de laborar con ética su papel periodístico frente a terceros y contra organizaciones como La Tarde para así defender la razón de ser de su oficio, su profesión, que es la comunicación de la información bajo la enmienda de la Libertad de expresión que es universal en todos los rincones del mundo aunque se vulnere para eso nacieron medio como la prensa escrita.


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  6. Sobre el caso de esta joven con el heraldo pienso que en la parte ética fue muy correcta porque tenía conceptos como, las informaciones tienen que ser verídicas y reales y al ella darse cuenta que manipulaban la información dando números incorrectos, esas alteraciones a la verdad chocaron con su manera de ser. Eso muestra que esta joven es una profesional muy correcta y le gusta la veracidad en su trabajo Y moralmente en cuanto a el heraldo está mal hecho el cambiar la información dando una estadística incorrecta, la prioridad de los medios de comunicación son informar y mostrar información que sea real verídica y puntual, no hay que manipular la información para obtener beneficios.

    En el caso del párrafo de la tarde. Se muestra que esta persona tiene ideales muy firmes y no ve correcto dar preferencia o inclinarse por ningún partido político o de ningún índole porque piensa que los medios de comunicación deben de ser equitativos y al pedirle que muestre preferencia por alguno esta persona se niega rotundamente a hacerlo porque su ética no se lo permite, en cuanto a la tarde moralmente pienso que está mal inclinarse o tener favoritismo sobre algún partido político porque el deber de los medios de comunicación es informar y apoyar de una forma equitativa y justa

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  7. La ética profesional debe ir de la mano con el amor por tu carrera, y a pesar de esto el periodista ofrece cifras distintas a las reales, así mismo sus colegas de otros periódicos magnificaron los hechos al triple. Sin embargo, a pesar de que un grupo haya hecho esto mismo, no quita lo anti ético de la situación. Si bien todos alteraron los numero, el de El Heraldo lo hizo por un hecho que lo había afectado en el pasado.

    Por otro lado en el caso La Tarde, el colega periodista ejerce muy bien su rol como intermedio dentro de cualquier ámbito político. Su decisión de mantenerse firme y no escribir para enaltecer, ni mucho menos perjudicar a nadie fue la mejor, incluso si estas, lo dejarían en la calle.

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    Respuestas
    1. La ética y la moral en el caso de El Heraldo:

      Los medios de comunicación siempre han estado y seguirán estando manejados por las élites de nuestro país, y en muchos casos utilizan su poder en los medios para darles mayor cubrimiento mediático a ciertos eventos por encima de otros; a demás a las élites no les conviene que como pueblo salgamos de la ignorancia y por ende limitan la información que comparten; siguiendo el hilo conductor de lo expuesto anteriormente podemos establecer un símil entre esto y el mito de la caverna, en el que se estable como las élites manipulan los medios de comunicación para sumirnos en la ignorancia total compartiendo información incompleta. teniendo en cuento la anterior, y analizando el caso de el Heraldo podemos decir que el periodista en un momento de su estancia por el diario manipulo unas cifras de asistentes a un evento político esto debido a reiterados problemas que había tenido en veces anteriores por publicar noticias de políticos de otros partidos diferentes a los que el diario apoyaba; esto atento directamente contra su ética y moral valores realmente importantes en el ejercicio de esta profesión.


      La Ética y la Moral en el caso de La Tarde:
      En este caso particular, podemos observar como el periodista siempre tuvo claro sus principios, siempre trato hasta el final de ser imparcial publicando noticias de los políticos que realmente fueron noticiosos; teniendo en cuenta que como periodistas debemos ser imparciales, informando para que el lector saque sus propias conclusiones respecto a un tema tan polémico y controversial por estos tiempos como lo es la política; nuestra intención no puede ser la de manipular a los lectores con nuestras publicaciones para que voten o elijan al candidato que el diario apoye; por eso considero que el periodista hizo bien en renunciar, para el fue mucho más importante su tranquilidad y sentirse bien moral y eticamente.

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  8. La ética y la moral en el caso de El Heraldo:

    En el caso de El Heraldo se ve afectado la integridad del periodista, no solo por el caso de que tenga que abandonar su trabajo y dejar de recibir ingresos, sino que también se ve afectada su ética como profesional al igual que su moral, al tener que mentir o contar un hecho omitiendo información valiosa para beneficiar a otros. La mejor opción para que acabe este tipo de casos es que todos los periodistas se mantengan al margen al respetar las normas morales de no mentir y defender su ética profesional como periodista ejemplar que siempre dice la verdad, así los medios estarían en la obligación de respetar la postura del periodista y se acabaría, aparentemente, la corrupción mediática.

    La ética y la moral en el caso de La Tarde:

    Es un caso donde el buen actuar del profesional resalta el como debe ser la ética de un periodista ejemplar, al no venderse al medio al que trabaja y no inclinarse por ningún partido político, ya que los medios están para informar, no para influenciar o persuadir, ni mucho menos manipular para generar el pensamiento del medio al publico que consume sus publicaciones. por tal razón, sin importar que el periodista perdiera su trabajo mantuvo su moral y ética en alto.

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  9. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  10. Adriana Ricardo González10:08 a.m., septiembre 25, 2019

    En el caso del Heraldo, podría decir que son uno de los temores de los periodistas de verdad: el de verse obligados a darle más relevancia a un político, gobernante, entidad, entre otros, por el hecho de ser del agrado o gusto del dueño y/o director del medio (como estudiante de periodismo es mi temor), sin embargo, la falta a la ética profesional no deja de verse cuando el periodista triplicó la cantidad de asistentes al evento con tal de darle una mejor vista al político ante la sociedad. El periodista fue una víctima más, sabiendo que si no hacía lo que hizo probablemente pondría en riesgo su trabajo.

    Por otro lado, en el caso de La Tarde, veo como acto heroico (aunque arriesgado) el presentar su carta de renuncia con tal de no acceder a eliminar una noticia que no dejaba de ser realidad por el hecho de que la omitieran y que a la vez los ciudadanos debían conocer. En este caso ganó la ética y el periodismo.

    Interesante artículo.

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  11. primero que todo cabe resaltar que los medios de comunicación son manipulados a conveniencia de los mas poderosos y quienes tienen el poder sobre estos y que un simple periodista le toca hacer lo que la editorial le exija, es decir no se ejerce un periodismo imparcial, objetivo y mucho menos con libertad de expresión.

    La ética y la moral en el caso de El Heraldo:
    la ética que tuvo para este caso fue la indicada porque las informaciones tienen que ser veraz, objetivas e imparciales y al ella darse cuenta que manipulaban la información esa acciones no eran éticas de un verdadero periodista y no se sentía bien con este proceder de la editorial. Por otra parte, esto nos muestra que es una joven con principios muy bien fundamentados y correcta y le gusta hacer las cosas bien en su profesión.
    Moralmente, en cuanto el heraldo me parece que es un medio que pierde credibilidad ya que siempre tiene que mostrar la verdad y no censurar la información que le dará a la opinión publica.

    La ética y la moral en el caso de La Tarde: se puede resaltar que el periodista tiene principios y valores que lo hacen ser imparcial y no se deja chantajear por ninguna editorial así sea que esto lo lleve a quedarse sin trabajo, hace lo correcto, no tiene preferencias por ningún partido político. moralmente pienso que esta mal porque los medios de comunicación y los periodistas deben ser imparciales y apoyar equitativamente no deben tener preferencias, ni pensar en un fin lucrativo para este.

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  12. En el caso del El heraldo, genera muchísima tristeza, que nuestros jefes y superiores hagan mentir a un periodista, cuando en la academia nos enseñan que debemos hablar con la verdad, ser objetivos y pensar en una sociedad que necesita ser informada, comparto enormemente la decisión de usted profesor, ya que no se puede atentar contra nuestros propios principios, valores éticos y Morales, a lo largo de nuestra carrera siempre encontraremos este tipo de situaciones y es donde debemos ser fuertes en cuanto a nuestros principios.
    Por otro lado en el caso de La Tarde, ¿cómo un medio puede negar a un periodista publicar una noticia? Aunque tristemente es la realidad de muchos periodistas, siempre debemos perseverar por hacer valor nuestros derechos como periodistas y negar la publicación de una noticia es la peor ofensa que se le puede hacer un colega y el mayor atentado hacia nuestra integridad, porque simplemente nos quieren callar, gracias por compartir su experiencia con nosotros, le aseguro que nos servirá de mucho su ejemplo.

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  13. JESUS BOVEA

    La ética es una rama de la filosofía que se dedica a analizar la conducta humana y paralelamente, estudiar la moral y encontrar una manera de juzgar a la misma.

    Sabemos que la libertad de expresión es un elemento crítico para la democracia, el desarrollo y el diálogo – sin ella ninguna de estas palabras podría funcionar o prosperar. La libertad de expresión es un derecho universal que todo el mundo debe gozar. Todos tienen el derecho a la libertad de opinión y de expresión; éste incluye el derecho a mantener una opinión sin interferencias y a buscar, recibir y difundir información e ideas a través de cualquier medio de difusión sin limitación de fronteras, tal como lo establece la Declaración Universal de los Derechos Humanos

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  14. JESUS BOVEA

    La ética es una rama de la filosofía que se dedica a analizar la conducta humana y paralelamente, estudiar la moral y encontrar una manera de juzgar a la misma.

    Sabemos que la libertad de expresión es un elemento crítico para la democracia, el desarrollo y el diálogo – sin ella ninguna de estas palabras podría funcionar o prosperar. La libertad de expresión es un derecho universal que todo el mundo debe gozar. Todos tienen el derecho a la libertad de opinión y de expresión; éste incluye el derecho a mantener una opinión sin interferencias y a buscar, recibir y difundir información e ideas a través de cualquier medio de difusión sin limitación de fronteras, tal como lo establece la Declaración Universal de los Derechos Humanos

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  15. El periodismo no es fácil y más cuándo el poder quiere estar por encima de él para alcanzar todos los objetivos corruptos.

    En el Heraldo vemos como se perdió la responsabilidad ética que debieron tener con la audiencia y con ellos mismos, es decir todo su equipo de trabajo. Aquí no solo la moral se puso a prueba , sino también la ética que es aún peor. ¿Cómo es posible un periódico qué tiene la responsabilidad de informar la verdad, informe todo lo contrario? Para esto solo hay una respuesta y es que no hay ni sombras de  la ética periodística y solo hay personas que se dejan llevar por el poder.
    Pero lo vivido le enseñó a usted, que honestidad y libertad no tienen precio y al final eso es lo verdaderamente lo hace un buen periodista.

    En el caso de la Tarde,  vemos como no hay legalidad en los medios, sino una lucha de poderes que debería ser independientemente del periodismo, pero lastimosamente no es así.  La ética no se ve presente en este medio porque sino, si existiría objetividad .
    Se debe dar información veraz y oportuna, al periodista le debe garantizar la libertad e  independencia profesional para que este desarrolle adecuadamente su trabajo y el he ho de que le digan que debe o no escribir demuestra la falta de libertad y verdad que aquí se manejaban.

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  16. La ética y la moral en el caso de El Heraldo:
    En caso de el Heraldo se puede ver como se está viendo afectado la integridad del periodista, el simple hecho de que este tenga que abandonar su trabajo y dejar de recibir los sustentos para poder sobrevivir lo cual es grave también se ve afectada su ética profesional lo cual es peor, ya que este es obligado a mentir un hecho omitiendo información valiosa pero que de esa forma puedan beneficiarse otros a costilla de él. La opción más óptima para que se acaben estos tipos de casos es que los periodistas se mantengan al margen, respetando las normas, las reglas y sobre todo su ética profesional como un periodista ejemplar, el cual siempre dice la verdad.


    La ética y la moral en el caso de La Tarde:
    El periodista ejerce un excelente trabajo como intermedio dentro de cualquier ámbito político. La postura y decisión de mantenerse siempre firme y no escribir para beneficiar a otros y ni muchos menos para perjudicar a terceros fue la mejor decisión que pudo tomar, teniendo en cuenta que pudo perder su trabajo pero a este sin importarle mantuvo su moral y ética en todo momento.

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  17. Daniela De Jesús

    El Heraldo: En la sociedad se tiene el imaginario que todo hecho que cuentes o reportes es mejor, más bonito si lo exageras un poco, como caribeños, como colombianos muchos hemos aplicado la estrategia a nuestro favor. Como personas nadie podría refutar nuestra postura, nadie esta presente, pero como periodista, se deja entrever el arrastre que este se maneja y el desprestigio que se le da al nombre de la persona que osa tergiversar la información cometiendo una falta de ética profesional.

    La Tarde: Los periodistas, sus valores y lo que se les enseña en la academia debe hacerse notar, la pasión y el compromiso es con la sociedad, no con el medio que nos envuelve con limitaciones y reglas escabrosas, el periodista se fundamenta por su entrega y la posición de su nombre, su paso por la tierra y que hace para merecer estar en el recuerdo de las personas, Profe John, es muy bonito haberlo conocido en esta clase, precisamente en ética profesional, dejándome en bandeja cuales son mis responsabilidades como periodista.

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  18. En un medio tan importante como es el caso del heraldo, es bastante preocupante ver estos episodios en el cual queda claro la falta de etica y moral por parte de la entidad, que en ves de proteger la autenticidad de la información, lo que en realidad estan haciendo es ocultar las fuentes para promover un mensaje que beneficie al poder y no a la sociedad.

    es de valientes afrontar la verdad ante todo, sin importar la consecuencias, este debe ser la labor que todos los medios periodísticos deberían perseguir, es una lastima que La Tarde no apoye este oficio como es debido, pero si este de dispuesto a manipular información y aun peor negar la publicación de un articulo por miedo a la verdad.



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  19. ALEJANDRA ACOSTA GALAN.

    Mis párrafos 1 de resumen y el 2 de opinión.

    En este articulo se ve a lo largo del relato que el profesor John Acosta las dos veces que intentó hacer periodismo le tocó retirarse de los medios de comunicación antes de los 6 meses por desacuerdo en el manejo político de estos mismos medios, fue discriminado porque la familia Santos que en ese entonces eran la Élite, simplemente por ser de ciertas características físicas, hubo diversos percances en todo este mundo del periodismo pero los fue sorteando y manejando de la mejor manera que pudo.

    Yo opino que en Colombia siempre hubo y habrá manipulación de los partidos políticos y familias pudientes, de ellos hacia los medios, es imposible como periodista poder controlar todo este tipo de peticiones, que uno como profesional se pone en conflicto consigo mismo y se pregunta seriamente si faltar a sus principios éticos profesionales, debemos mantenernos firmes en nuestra posición y der objetivos con respecto a algún tema, pero no faltar a nuestros principios, ya que las leyes que cobijan a los periodistas dan la libre libertad de que si alguna situación esta en contra de dichos principios y etica tiene el derecho de hacerse a un lado.

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  20. Daniela Méndez

    El deber del periodista es el de informar, entretener y enseñar eso recarga de manera gigante los hombros de cada persona que trabaja día a día para mantener a las personas del común cada día más cerca de la verdad, especialmente cuando se trabaja bajo un régimen corrupto y te encuentras en la encrucijada de actuar por el bien personal o el bien común sin saber de desenlaces.

    Con respecto al caso del Heraldo, es entendible haber tomado una decisión premeditada al contemplar la situación del poco éxito del evento y las preferencias personales de su jefe, y aunque mentir o exagerar el número de asistentes al evento no fue algo correcto, las acciones que se tomaron al ver como en realidad se manejaban los asuntos, no tanto en el Heraldo, sino también en La Libertad, a pesar de haber quedado mal, la decisión de renunciar era necesaria, porque nada se compara con tener la tranquilidad de saber que se actuó correctamente después de aceptar los errores cometidos.

    Y con respecto al caso de La Tarde, excelente ejecución de las facultades éticas para respetar la libertad a informar de manera igualitaria, sin tener ningún tipo de censura o filtro para comunicar, muchas veces la frustración del trabajo periodístico no reside en quien comunican, si no en quienes se empeñan por ejercer poder en un servicio de masas, más que todo en Colombia que es un país que sufre mucha violencia, corrupción y que siempre ha tenido manipulación de medios por parte de la política y las familias de poder en el país.

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