Por ANUAR SAAD (tomado del portal Hora en punto)
La Universidad Autónoma del Caribe vuelve a estar en el centro de una encrucijada histórica. Tras más de una década marcada por crisis financieras, disputas internas y un prolongado proceso de deterioro institucional, la elección del próximo rector —cuyo periodo iniciará en marzo de 2026— se perfila como una de las más determinantes de su historia reciente. No se trata sólo de un relevo administrativo, sino de una decisión que podría definir si la institución logra, por fin, salir del largo túnel en el que entró desde 2012.
El Consejo Directivo abrió formalmente la convocatoria para escoger al nuevo rector, en un escenario donde confluyen continuidades cuestionadas, aspiraciones internas y, por primera vez en años, una figura externa de peso nacional que irrumpe con fuerza: el exministro de Ciencia, Tecnología e Innovación y exrector de la Universidad de la Costa, Tito Crissien Borrero.
El peso del pasado y la sombra de la crisis
Tito Crissien: un candidato con peso propio
Es en ese escenario donde aparece con fuerza el nombre de Tito Crissien, una figura ampliamente conocida en el ámbito académico nacional. Exrector de la Universidad de la Costa, institución que logró llevar a la acreditación de alta calidad u oosicionada como de las mejores en el país, y exministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Crissien se presenta como un conocedor profundo del sistema universitario colombiano y de los retos de la educación superior en tiempos de crisis.
Su candidatura no es improvisada. En diálogo con medios regionales, Tito Crissien confirmó que su nombre será postulado ante el Consejo Superior y expresó su disposición de asumir el reto bajo una premisa clara: “cuando un familiar está enfermo hay que ayudarlo”, en alusión directa a la situación de la Autónoma del Caribe
El exministro ha planteado un proyecto denominado “La Universidad que Fuimos, la Universidad que Debemos Ser”, una propuesta de recuperación integral enfocada en tres ejes centrales: estabilidad financiera, orden institucional y reconstrucción de la gobernabilidad universitaria. Entre sus anuncios más llamativos está la decisión de donar su salario como rector para la financiación de becas, un gesto simbólico y político que ha generado eco en distintos sectores académicos.
Tito Crissien, en dialogo con el periodista Jorge Cura, también ha sido enfático en rechazar la idea de convertir a la Autónoma en una universidad estatal, calificando esa posibilidad como “un absurdo”, y defendiendo el carácter privado de la institución como parte esencial de su identidad y autonomía académica
Una decisión que marcará época
La elección del próximo rector no será un simple trámite administrativo. Para la Autónoma del Caribe está en juego algo más profundo: recuperar la confianza, recomponer su prestigio y definir si la institución será capaz de reinventarse tras años de turbulencias.
Entre la continuidad que representa Jorge Senior, la apuesta interna de Eduardo Arteta y la irrupción de un candidato externo con trayectoria probada como Tito Crissien, el Consejo Directivo tendrá en sus manos una decisión que marcará el rumbo de la universidad en la próxima década.
La Autónoma, golpeada pero aún viva, vuelve a enfrentarse a su propia historia. Esta vez, con la esperanza de que la elección de su rector no sea solo un cambio de nombre, sino el inicio real de su recuperación.

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