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miércoles, 28 de mayo de 2014

La primera vuelta demostró que las Farc siguen derechizando al país

Por John Acosta

El gran hallazgo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), en sus cincuenta años de lucha contra el estado colombiano, se vio evidenciado, una vez más, con los resultados electorales del pasado domingo 25 de mayo: la derechización del pueblo colombiano. Así es. Las Farc son las grandes culpables de que los primeros tres candidatos a la Presidencia de Colombia, que obtuvieron más votos, sean de tendencia derechista. Dicho de otra forma, este grupo guerrillero carga sobre sus hombros el enorme pecado de que la izquierda democrática no sea opción real de poder en Colombia.

En la primera vuelta de las elecciones presidenciales, ocupó el primer lugar, la dupla derechista conformada por los líderes regionales Óscar Iván Zuluaga (oriundo de un pueblo del departamento de Caldas) y Carlos Holmes Trujillo (oriundo de un pueblo del departamento del Valle del Cauca); el segundo lugar, otra dupla derechista, integrada por Juan Manuel Santos y Germán Vargas Lleras (ambos, de las antiguas estirpes oligárquicas de la capital del país; ambos, descendientes de ex presidentes de Colombia), y el tercer lugar, lo ocupó otra dupla derechista compuesta por Martha Lucía Ramírez (oriunda de una población del departamento de Boyacá) y Camilo Gómez Alzate (oriundo de Bogotá).

Ana Cuéllar, asesinada mediante collar bomba
Precisamente, Camilo Gómez Alzate, como Alto Comisionado de Paz del gobierno de Andrés Pastrana, fue el encargado del Estado para negociar la paz con las Farc, en un proceso en donde los colombianos pusieron todas sus esperanzas, que fueron minándose a pedazos con cada golpe que esta guerrilla daba en pleno proceso: el “collar bomba” que le explotó en su cuello a la campesina Ana Cuéllar Cortés, colocado, supuestamente, por las Farc porque ella se negaba a pagar una extorsión; el secuestro de un avión de Satena por parte del guerrillero Arnubio Ramos, que era trasladado de una prisión en Bogotá a otra de Neiva, y que hizo desviar hacia San Vicente del Caguán, municipio que hacía parte de la zona de 42.000 kilómetros despejada de fuerza pública para los diálogos de paz, donde, finalmente, Arnubio Ramos se refugió entre sus camaradas y escapó de prisión; el asesinato del presidente de la Comisión de Paz de la Cámara de Representantes, Diego Turbay Cote, de su madre y cinco personas más, cuando se desplazaban por una carretera en el departamento del Caquetá, en zona de influencia del Frente 14 de las Farc; el secuestro del ex gobernador de Meta Alan Jara, que fue sacado del vehículo de la ONU, con inmunidad diplomática, donde viajaba por parte de guerrilleros de las Farc; un comando de las Farc irrumpió en el edificio “Miraflores”, en Neiva, capital del departamento del Huila, y secuestró a la esposa y dos hijos del senador Jaime Lozada y a 12 personas más; las Farc cometen los secuestros del político Óscar Tulio Lizcano, del senador Orlando Beltrán Cuéllar y la representante a la Cámara por el Huila Consuelo González de Perdomo, en diferentes acciones armadas; guerrilleros de las Farc asesinan por la espalda a la ex ministra de Cultura Consuelo Araújo Noguera en zona rural de Valledupar; un frente de las Farc secuestró el avión de Aires, que salió de Florencia con destino a Neiva, lo hizo aterrizar en una carretera del municipio de El Hobo, en el Huila, liberó a la tripulación y a los pasajeros, menos a uno, que fue secuestrado: Jorge Eduardo Gechem.
El asesinato del congresista Diego Turbay Cote, su madre
y cinco acompañantes, hizo tambalear el proceso de paz de Pastrana

Este último golpe, dado en medio de las conversaciones, como todos los enumerados en el anterior párrafo, colmó la paciencia del gobierno de Pastrana y decidió romper los diálogos. El mismo Fidel Castro, ex presidente de Cuba, en su libro de 265 páginas, titulado “La paz en Colombia”, revela que su hombre de confianza José Arbesú, responsable de los vínculos cubanos con la izquierda de América Latina, fue su emisario durante los diálogos de paz entre el gobierno de Pastrana y las Farc. En uno de esos encuentros con el enviado cubano, Manuel Marulanda, máximo jefe de las Farc en ese entonces, le confiesa a Arbesú el “Plan Estratégico Militar” de las Farc para la “ofensiva final” de la toma del poder.

El asesinato de Consuelo Araújo, alma del  Festival
de la Leyenda Vallenata, conmovió al país
"En el Plan Estratégico Militar trabajarán por continuar la guerra y los combates lejos de los municipios despejados e ir acercando los frentes guerrilleros a las grandes ciudades, activando el accionar de la propaganda armada en las ciudades, a la vez que preparan una fuerte ofensiva militar en el curso de estos meses para continuar golpeando a las fuerzas armadas e ir creando las condiciones para una ofensiva final. Eso explicaba la ausencia de otros miembros del Secretariado en la reunión con Nosotros", le reportó Arbesú a Fidel. Es decir, las negociaciones de paz eran una fachada.

El daño estaba hecho en la conciencia de los colombianos: la desesperanza cundía por doquier, en el mundo nos miraban como un país fallido, se sentía la impotencia de las Fuerzas Armadas ante los certeros golpes de las Farc, las horrendas “pescas milagrosas”, en las que comandos de las Farc hacían retenes ilegales en las carreteras para secuestrar personas que tuvieran capacidad de pagar su liberación, nos confinaba a todos a vivir encerrados en nuestros pueblos y ciudades. Ante el miedo, el pueblo se derechiza.

El aterrizaje obligado del avión de Aires en una carretera para secuestrar
al senador Jorge Eduardo Gechem, rebozó la copa que acabó con el proceso del Caguán
En medio de ese panorama desolador, surge la figura de Álvaro Uribe Vélez, que la gente elige como presidente de Colombia, precisamente,  porque sabe que tiene deseos de vengar la muerte de su padre, asesinado por las Farc. Germán Vargas Lleras se convirtió en uno de los líderes opositores al gobierno de Andrés Pastrana, especialmente por el frustrado proceso de paz con la guerrilla de las FARC. En octubre de 2001, el en ese entonces senador convocó a un fuerte debate donde mostró pruebas sobre los abusos de los guerrilleros en la zona de distensión: denunció la presencia de campos de concentración de secuestrados, cultivos ilícitos, construcción de pistas clandestinas y adiestramiento de terroristas. Esta oposición al proceso de paz con la guerrilla terminó por acercar a Vargas Lleras y a Álvaro Uribe Vélez. Fue así como para las elecciones de 2002, Vargas Lleras tomó la decisión de apoyar la candidatura de Uribe y abandonar el Partido Liberal cuya postulación estaba, en ese entonces, en manos de Horacio Serpa.

Una vez en la Presidencia, Uribe nombra a Martha Lucía Ramírez como la primera mujer en ocupar el Ministerio de la Defensa. Ramírez acomete una exitosa reingeniería a las Fuerzas Armadas y las prepara para revertir el enfrentamiento con la, hasta entonces, triunfante  Farc. Uribe reemplaza a Ramírez por Juan Manuel Santos, que encuentra unas Fuerzas Armadas fortalecidas y puede ejecutar con éxito el propósito de recuperar el país para los colombianos. No obstante, el ministerio de Juan Manuel Santos se vio empañado por los "falsos positivos".


Esos son los mismos nombres que el pueblo colombiano premió con su voto en la primera vuelta de las elecciones para la Presidencia de la República: no hubo ninguna sorpresa, a pesar de la "guerra sucia" que hubo en las últimas semanas de la campaña política. Son los mismos nombres de la nueva derecha colombiana.