![]() |
En la Plaza Alfonso López, de Valledupar, se conmemora todos los años la Leyenda Vallenata |
1. La Leyenda
Era una carrera desesperada contra el fuego que caía del cielo en partes del convento y trataba de extenderse hasta la iglesia. El joven indígena iba al patio del claustro religioso y venía hasta el altar de la iglesia con sus dos peroles de agua para vaciarlos encima de la imagen sagrada de la Virgen del Rosario, cuya mirada fija hacia abajo daba la apariencia de resignarse ante aquel ataque brutal con flechas encendidas. El nativo adolescente no se conformaba con tratar de salvar a la Madre de Dios hecho hombre, sino que también le echaba a los dos hombres piadosos que estaban al lado y lado. Nadie puede determinar aún cuántos viajes cortos hizo el “indiecito”, como lo llaman los cronistas de aquel momento esencial en la vida de la naciente Valledupar; sin embargo, ese esfuerzo colosal sería borrado de la historia por el cataclismo extraordinario que provocó.
Las tres imágenes divinas se salvaron del incendio, gracias al esfuerzo del joven indígena. En medio de su cosmología aborigen, no pudo ni siquiera suponer que ese acto conmiserativo causaría una grandiosidad providencial, preludio de la más importante fiesta de acordeones del mundo. Una guaricha (doncella) y dos piaches (ayudantes) empezaron a quitar de las manos las flechas en llamas que los indígenas disparaban. Ante la fuerza de esa determinación prodigiosa, los nativos, místicos de nacimiento, sintieron un temor terrible: desistieron del ataque y huyeron.
Al ver que los indígenas huían despavoridos, los españoles los persiguieron hasta las sabanas del Sicarare, donde había una laguna que los nativos envenenaron con una leche vegetal. Los tupes y chimilas (entre quienes estaban los Cariachiles, de El Molino), que se habían unido en aquella epopeya, se escondieron entre los arbustos. Sedientos por la jornada, los europeos se abalanzaron sobre el agua para beberla y cayeron moribundos; entonces, la tribu salió para dar el golpe de gracia, pero la misma guaricha y sus dos ayudantes del convento se los impidieron.
Capturados por los españoles que “resucitaron” del brebaje lechoso, los indígenas pidieron que los pasaran por la iglesia para agradecer a la Virgen del Rosario, a San Jacinto y a San Pedro Mártir por la protección recibida. Al entrar al templo, no podían creer lo que tenían ante sus ojos: la guaricha era la Virgen del Rosario y sus dos piaches eran San Jacinto y San Pedro.
2. La devoción a la Virgen del Rosario
![]() |
Sacerdote James Romero |
No obstante, la fuerza de la leyenda de la guaricha hace que, en Valledupar, se celebre a finales de abril, que fue cuando se dio el llamado milagro. “De ahí, se formó la tradición del milagro. Se hicieron las misas, se comenzó la tradición de las misas. Después, se hizo la escenificación”, cuenta el clérigo James Romero. Recuerda que la Iglesia enseñaba a los nativos “de tres maneras: canto, pintura y teatro”.
Y, obviamente, estaba el teatro; de acuerdo al Vicario General de la Diócesis, para que no desapareciera este milagro (“el milagro fue la paz; por eso, el Concilio Vaticano Segundo, llama a la Virgen del Rosario, la virgen de la esperanza”), se empezó a dramatizar: cómo la Virgen crea la paz entre dos culturas; “o sea, María es signo de encuentro entre las culturas, no de guerras, sino de paz y amor entre nosotros. El signo de este milagro, es el signo de paz entre indígenas y españoles”.
Para que no se olvide, se dramatiza, se escenifica en un contexto eclesiástico, en una fiesta religiosa, no pagana, explica el sacerdote. “Ya, después, con el tiempo, se une la parte cultural, pues la dramatización es cultural: se va escenificando, se van formando escuelas . Se forma la Congregación del Rosario, que es la encargada de salvaguardar que esto no se olvide, pues, lamentablemente, los jóvenes de hoy, no tienen ni la menor idea de quién es la guaricha. El 90% de la población valduparense ha olvidado esto, que es lo que nos hace a nosotros vallenatos, es el alma de lo que somos nosotros, una cultura de paz, de reencuentro, de gente linda, de amor”, dice el Vicario General.
![]() |
Virgen del Rosario, La Guaricha Milagrosa |
Y aclara que se le aparece a la gente sencilla: “a indígenas, a personas pobres. A los que se les apareció ahora les dice que haya reconciliación en la familia, que asistan a la eucaristía”. También se le aparece, de acuerdo a lo manifestado por el Vicario General de la Diócesis de Valledupar a la gente alejada de la iglesia, “que, quizás, por sus sufrimientos, se van de la iglesia porque tiene problemas económicos, familiares, intento de suicidio. A personas alejadas y, luego de la aparición de la virgen, regresan a la iglesia . Yo como sacerdote, quiero mucho a la virgen por eso”.
3. Y aparece el festival
![]() |
Descendientes de Cariachiles, que también participaron en el ataque a Valledupar (en abril de 1576), conmemoran esta fecha en El Molino, sur de La Guajira |
Valledupar. El sacerdote James Romero es, además, historiador. “En las confrontaciones venían indígenas de todas partes ; entonces, lógicamente, este milagro se fue reproduciendo y hoy se recuerda y se celebra en muchas partes; lógicamente, el centro es Valledupar”.
Al tiempo que la gente venía a la celebración del milagro de la virgen, en los patios de las casas hacían fiestas con los acordeoneros que venían de pueblos vecinos. “Lo que llamamos los juglares, que comenzaron a tocar en los patios y comenzaron a formarse las parrandas vallenatas”, cuenta el Vicario General.
- Le Puede interesar:
- El Festival de la Leyenda Vallenata nació en los patios de Valledupar y en los pueblos
![]() |
Tomás Darío Gutiérrez |
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Muchas gracias por su amable lectura; por favor, denos su opinión sobre el texto que acaba de leer. Muy amable de su parte