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miércoles, 10 de diciembre de 2014

Uniautónoma incentiva la creación de una cultura para la paz y el posconflicto


Ramsés Vargas instaló conversatorio Aprendiendo a hacer paz, con la
participación de David Steward, presidente de la Fundación FW DeClerck,
 en Sudáfrica,
 Ernesto Muyshondt, miembro del Consejo Ejecutivo del
 partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), de El Salvador, y 
Por John Acosta

En cualquier conflicto armado, hay una desconfianza obvia entre las partes. Precisamente, los procesos de paz deben, antes que nada, reducir al mínimo esa inseguridad que se tiene del otro. En el caso nuestro, el más de medio siglo de confrontación entre el Estado colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) ha incrementado el nivel de paranoia entre los dos. Lo contradictorio de todo esto es que los 32 años de conversaciones para tratar de buscar una solución política al conflicto armado interno que nos desangra, a cambio de limar esas asperezas, lo que ha hecho es incrementarlas, pues las sucesivas interrupciones de los procesos, en los diferentes gobiernos legítimos que han intentado acabar la echadera de balas por la vía del diálogo, ha levantado nuevas ampollas en ambos (haga click aquí para ver un recuento de esos 32 años de conversaciones de paz con los diferentes gobiernos). Lo peor del asunto es que, sumada a esa desconfianza natural entre los bandos enfrentados, ha surgido otra: la del pueblo hacia el proceso. Esas decepciones continuas, sufridas por la gente del común, que pone sus esperanzas de vivir en paz en cada inicio de conversaciones, lo han llevado a desconfiar, cada vez más, en el largo proceso de exploración para alcanzar la convivencia armoniosa. Se debe, por tanto, allanar el camino para recuperar y afianzar la confianza entre las partes (Estado y Farc) y, sobre todo, del pueblo en la determinación justificada de respetar las diferencias. La Universidad Autónoma del Caribe, bajo el liderazgo de su rector, Ramsés Vargas Lamadrid, ya está aportando esfuerzos para la reflexión en torno a este noble propósito.


David Steward, presidente de la Fundación  FW DeClerck,
en Sudáfrica, contó la experiencia del exitoso proceso de
paz en su país.
Desde que el gobierno de Belisario Batancur planteó en 1982 la necesidad de buscarle una salida política al conflicto armado para lo que creó la Comisión de Paz y la Cumbre Política Multipartidaria, se inició un proceso con todos los actores armados de izquierda de entonces. El gobierno de Juan Manuel Santos ha llegado bastante lejos en el proceso de paz que adelanta con las Farc. Quedan todavía secuelas en sectores de la sociedad colombiana que, por lo que ha pasado en estos 32 años de diálogos, desconfían de una posible culminación exitosa de este asunto prioritario. Es, precisamente, ahí, en la creación de una cultura de paz, a donde también apunta la Universidad Autónoma del Caribe.

La universidad ya se metió de lleno en esta iniciativa. Se creó el Centro de Altos Estudios para la Paz, del que hacen parte los directivos de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, del programa de Ciencias Políticas, de la Clínica Jurídica, del Centro de Desarrollo Pedagógico y del Departamento de Humanidades. Este Centro diseñó tres estrategias para ir formando entre los estudiantes y, en general, entre la comunidad ese espíritu de convivencia que permita la comprensión y el apoyo al proceso de La Habana e ir creando el escenario propicio para la vida después de la guerra.

La experiencia exitosa de El Salvador fue compartida por
Ernesto Muyshondt, miembro del Consejo Ejecutivo del
 partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), que
fue quien negoció la paz con la guerrilla de ese país. Aquí,
con el docente John Acosta, de Uniautónoma
La primera estrategia consiste en la inserción de un componente de paz y postconflicto en los cinco cursos transversales del área básica institucional que administra el Departamento de Humanidades. En este proceso, participaron todos los profesores de tiempo completo del Departamento de Humanidades. El componente del curso de Lenguaje y Comunicación es Visibilidad del conflicto y postconflicto a través de los medios de comunicación; el del curso Bioética y Medio Ambiente, Construcción de una paz sostenible con calidad de vida; el de Constitución y Democracia, El cumplimiento de la constitución es el mejor tratado de paz; el del curso de Emprendimiento es De qué manera los reinsertados pueden vincularse, mediante el emprendimiento, al aparato productivo del país; el de Deporte y Cultura, El Juego Limpio como aporte a la convivencia pacífica.

La segunda estrategia consistió en la modificación del syllabus del curso transversal del área básica institucional Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS), administrado también por el Departamento de Humanidades. Ahora se denomina Cultura y Sociedad para la Paz (CSP). La modificación se diseñó “para responder, académicamente, al compromiso de introducir a los estudiantes en la reflexión de los factores que generaron el largo conflicto  armado en Colombia, la dinámica de su fortalecimiento y sus consecuencias como obstáculo para el desarrollo económico, social, político y cultural del país. Y, sobre esta base, promover comportamientos para la paz y la convivencia ciudadana”, como quedó en la justificación del curso.

En la VI Semana
Internacional de las
Comunicaciones
participaron analistas de
la paz y el postconflicto
Salud Hernández compartió sus conceptos sobre
el proceso de paz colombiano. Aquí, con Jorge
Peñaloza y John Acosta, docentes de Uniautónoma
La última estrategia es la realización de un seminario semestral sobre la paz y el postconflicto, con conferencistas nacionales e internacionales, abierto a todos, pero de obligatoria asistencia para los estudiantes matriculados en el nuevo curso básico para la paz. Ya el primer seminario se realizó a principios de noviembre con una asistencia masiva; en el conversatorio “Aprendiendo a hacer paz” estuvo David Steward, presidente de la Fundación FW DeClerck en Sudáfrica, y  y Ernesto Muyshondt, miembro del Consejo Ejecutivo del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), de El Salvador. Ambos pertenecen a organizaciones políticas que fueron claves en los exitosos procesos de paz realizados en sus respectivos países.

Además, los programas académicos han realizado eventos en donde han propiciado la reflexión sobre la paz y el postconflicto. La VI Semana Internacional de las Comunicaciones, del programa de Comunicación Social-Periodismo, aglutinó a grandes figuras de la comunicación y del periodismo y a víctimas visibles del conflicto. Las conversaciones de alto nivel permitieron un intercambio sincero y cordial sobre el proceso de La Habana.