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viernes, 28 de noviembre de 2014

Farc, 32 años de diálogo con el Estado colombiano, de los cuales cinco son con el gobierno de Santos

En Casa Verde, en los tiempos del proceso con Betancur
Por John Acosta

El Estado colombiano lleva 32 años de conversaciones con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) para tratar de buscar una solución política al conflicto armado interno que desangra a nuestra nación desde hace más de 50 años. Y en ese período, el pueblo ha sufrido una serie de decepciones, en relación con su esperanza de vivir en paz, que lo han llevado a desconfiar, cada vez más, en el largo proceso de exploración para alcanzar la convivencia armoniosa. El asunto ahora no es buscar culpables por las distintas interrupciones de los diálogos, sino el de allanar el camino para recuperar y afianzar la confianza entre las partes (Estado y Farc) y, sobre todo, del pueblo en la determinación justificada de respetar las diferencias.

Desde el inicio de su gobierno, en 1982, Belisario Betancur planteó la necesidad de llegar a una solución negociada. Para ello, creó la Comisión de Paz y la Cumbre Política Multipartidaria. En este proceso de diálogo participaron las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército Popular de Liberación (EPL), el Movimiento 19 de Abril (M-19), algunos sectores del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y la Autodefensa Obrera (ADO).

Manuel Pérez, comandante del ELN; Manuel Marulanda, comandante de las
Farc, y Francisco Caraballo, comandante de la disidencia del EPL, en la
época de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar
El gobierno de Virgilio Barco logró, en marzo de 1990, la desmovilización del M-19, que se convirtió en el partido político Alianza Democrática M-19 (AD M-19). También hubo negociaciones con cada organización guerrillera, incluidas las Farc, por supuesto. En septiembre de 1987, se había creado la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (CGSB), de la que hizo parte el M-19, el EPL, el ELN, las Farc y los nuevos grupos Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y el Movimiento Indígena Quintín Lame. En mayo de 1990 culminó un exitoso proceso con el EPL, que logró la desmovilización de buena parte de los integrantes de esta agrupación, excepto la disidencia que encabezó un comandante del EPL: Francisco Caraballo, que fue capturado en 1994. La mayoría desmovilizada formó el movimiento político Esperanza, Paz y Libertad, para aprovechar el reconocimiento a las mismas siglas del grupo armado.

Barco logró la desmovilización del M-19 en 1990
En el gobierno de César Gaviria Trujillo se logró la desmovilización del PRT y del Quintín Lame. En junio de 1991, se iniciaron los diálogos de paz con las tres organizaciones guerrilleras que quedaban en la CGSB: las Farc, el ELN y la disidencia del EPL. Después de dos reuniones, y debido a los problemas internos de Venezuela –entre los que se destaca la intentona golpista de Hugo Chávez contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez-, los diálogos se trasladaron a Taxcala, México.

Durante el mandato de Ernesto Samper Pizano, en medio del escándalo del proceso 8.000, uno de los directores del Partido Liberal, Juan Manuel Santos, “habría participado en los acercamientos con líderes de las Farc en un encuentro en Costa Rica para el "diseño y concepción" de una zona desmilitarizada para llevar a cabo los diálogos”, según anota el diario El País, de Cali, en un especial multimedia. En todo caso, en la ciudad de Maguncia, Alemania, hubo unos diálogos destacados con el ELN y la disidencia del EPL. En 1998 se firmó el famoso acuerdo Puerta del Cielo, que quedó solo en buenas intenciones. Ya para finales de 1993, se había disuelto la CGSB: el ELN culpa a las Farc de querer imponer sus criterios con el argumento de que es una guerrilla superior.

El proceso con Pastrana, ¿última frustración?
El penúltimo diálogo formal de paz con las Farc, lo sostuvo el gobierno de Andrés Pastrana en la conocida zona de distensión, área conformada por cinco municipios de los departamentos de Meta y Caquetá, que fueron desmilitarizados para facilitar las conversaciones. En el gobierno de Álvaro Uribe, también hubo acercamientos con las Farc. (click aquí para leer la cronología que acabó con el proceso del Caguán) “Según fuentes de la Iglesia, en 2003 el presidente les solicitó a monseñor Luis Augusto Castro y al padre Darío Echeverri que se acercaran a las Farc. Tirofijo designó a Raúl Reyes, Fabián Ramírez y Joaquín Gómez como sus representantes y se reunieron con los enviados de Uribe en el río Caguán”, escribió Patricia Lara en el diario El Espectador.

Ahora con Santos: ¿esta vez sí?
El gobierno de Juan Manuel Santos ha llegado bastante lejos en el proceso de paz que adelanta con las Farc. Estos diálogos se iniciaron al comienzo mismo de la primera Presidencia de Santos, con el impulso del ex director del diario El Tiempo y hermano del presidente, Enrique Santos Calderón. Lo que pasa es que Juan Manuel Santos hubo de hacerlo público por la infidencia de Álvaro Uribe al exigirle, a través de sus famosos twitters, que admitiera que andaba en un proceso de paz secreto con las Farc; es decir, las conversaciones entre el gobierno Santos y las Farc no tienen dos años, sino cinco.

Por supuesto, quedan todavía secuelas en sectores de la sociedad colombiana que, por lo que ha pasado en estos 32 años de diálogos, desconfían de una posible culminación exitosa de este asunto prioritario para el futuro de la nación. Toca a ambos (gobierno y guerrilla) hacer gestos que devuelvan la confianza del “país nacional” (como diría Jorge Eliécer Gaitán para describir a la gente del común) en el proceso.