Buscar este blog

jueves, 8 de noviembre de 2012

Liberty Seguros fue consecuente con mi caso


Por John Acosta

A raíz de un texto que publiqué en este blog, en donde contaba detalles de una situación que estaba padeciendo con la compañía Liberty Seguros Colombia (http://comarcaliteraria.blogspot.com/2012/10/liberty-seguros-s-me-ha-bailado-el.html), un funcionario de esta compañía me llamó, a la semana de haber publicado la queja, para darme la buena noticia de las alternativas de solución que se habían diseñado para mi caso. Recuerdo que iba yo subido en un bus urbano, en medio del infierno que producía el sol tropical de las dos de la tarde en el Caribe colombiano, a donde me habían confinado los ocho meses sin carro propio.

El bochorno de esa tarde no alcanzaba a ser aliviado ni siquiera por la brisa caliente que entraba por las ventanillas abiertas del bus. Sin embargo, debo reconocer que las palabras que pronunciaba el funcionario que me llamó, lograron amainar bastante el calor angustiante de ese día: el alma feliz es capaz de aliviar los tormentos del cuerpo.

El funcionario me dijo que me iban a girar el 70% del valor del carro, que había sido declarado pérdida total, después de los daños recibidos en el accidente.  El 30% restante me lo pagaban cuando se solucionara la parte penal de los afectados en el siniestro. Además, Liberty Seguros Colombia me pagaría los cinco meses de parqueo, pues el abogado que me asignó el seguro para lograr la entrega provisional de mi vehículo fue negligente y se demoró mucho más del tiempo estipulado para estos menesteres. Liberty también me reconocería los gastos de transporte ocasionados para trasladarme con mi familia, desde el sitio del accidente hasta mi lugar de residencia y que me tocó asumir en ese momento porque la chica del call center, que me contestó ese fatídico día, jamás envió el carro en que debería culminar mi viaje.

Me pareció una posición sensata de la compañía. El único inconveniente consistía en que mi carro todavía permanecía pignorado al banco que me había prestado la plata para comprarlo. No era mayor problema, pues desde hacía más de un año pagué la última cuota de ese crédito afortunado, pero mis ocupaciones laborales me hicieron olvidar de hacer los correspondientes trámites que liberaran al vehículo de cualquier deuda. De manera que tan pronto me bajé del bus urbano, esa misma tarde fui al banco a buscar el correspondiente paz y salvo, que escanee y envié al funcionario del seguro por correo electrónico.

No solo me enviaron la notificación del recibido sino, además, un documento que yo debía diligenciar para autorizar la transferencia electrónica del dinero a mi cuenta. Así lo hice. El funcionario me prometió que en dos días me consignaban.  Esos dos días coincidieron con la cuarta fecha de conciliación con una de las dos familias afectadas por el accidente.

La buena noticia no es solo que hubo conciliación, sino que, también, Liberty Seguros Colombia me transfirió el monto esperado.  Ahora falta el proceso conciliatorio con la otra familia. Estoy convencido de que también culminará pronto y, con ello, la transferencia del 30% restante por el valor del vehículo accidentado.