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jueves, 24 de julio de 2014

Uniautónoma conmemoró sus 47 años de fundada

En la noche del brindis, egresados llevan ofrenda floral a la estatua del
fundador, Mario Ceballos Araújo
Por John Acosta
Fotos: Aleidys Coll
Todos nos tomábamos fotos al lado del pudín (torta, la llaman en el interior del país) que representaba las figura del moderno edificio de posgrado: en grupo, individual. La cita había llegado por el correo institucional: era una invitación para estar a las cinco de la tarde en la plazoleta central de nuestra universidad. El motivo nos llenaba de orgullo a cada uno de nosotros: se le brindaría una sentida serenata a la Universidad Autónoma del Caribe, con motivo de los 47 años de existencia, que cumpliría al día siguiente. No había ni uno solo de nosotros que no tuviera razones poderosas para estar allí. La principal, que es la que nos une en este proceso de formar líderes que contribuyan a la transformación de la querida Colombia, es la causa que nos mueve a empujar para el mismo propósito: la refundación del Alma Máter que llevamos clavada en las profundidades de nuestras entrañas.

La Eucaristía, con  Monseñor Tamayo
Desde el oficio varios hasta el más alto directivo, desde el estudiante que,  aun estando en vacaciones, se enteró del acontecimiento y llegó también a la plazoleta, hasta el egresado agradecido: todos alzamos nuestra copa de vino para brindar por nosotros, que, juntos, somos la universidad. El delicioso pudín, por supuesto, fue disfrutado por los asistentes, mientras escuchábamos las interpretaciones musicales de los diferentes grupos artísticos, coordinados por Bienestar Universitario y compuestos por estudiantes motivados, que esa noche entonaban con el alma eufórica.

Un saludo del rector, Ramsés Jonás Vargas, para Monseñor Tamayo
En la mañana siguiente, el 24 de julio soñado, el de la efeméride, asistimos a la Eucaristía que el Monseñor Tamayo ofició para conmemorar el gran día. Otra vez cundía en el ambiente religioso la satisfacción de estar unidos, juntos en el mismo recinto, con el mismo orgullo por pertenecer a la gran familia educativa de la costa Caribe.

Atrás quedó la horrible noche que nos hicieron pasar unos directivos irresponsables, sin vergüenzas, que se aprovecharon de la bondad y de la nobleza de trabajadores y estudiantes para engañarnos con sus lentejuelas brillantes y con sus lágrimas de cocodrilo. Afortunadamente, fue un paso efímero, aunque hizo mucho daño.

Reconocimiento al egresado José David Name, actual Presidente del Senado
 del Senado de la República
El nuevo amanecer nos tiene con la frente en alto y los ánimos dispuestos. Pudo más la inteligencia y sensatez de una comunidad educativa por excelencia. El sol Caribe alumbra ahora con la claridad meridiana que nunca se debió perder.  Esos rayos intensos nos permiten ver el amplio sendero que transitamos: ahí oteamos nuestra esencia académica. Aquí está la universidad que el Caribe necesita, aquí estamos nosotros, limpios, puros, transparentes para participar de esta refundación.

El pudín que todos disfrutaron
Después de la misa, pasamos al salón del frente, en el mismo sexto piso del moderno Edificio de Posgrado, en donde se desarrolló el acto central de la conmemoración de los 47 años de fundada la muy querida Universidad Autónoma del Caribe. “Estamos listos para entregar lo mejor de nuestros esfuerzos para que el Caribe se inserte en los más altos estándares del desarrollo e, igualmente, nos sentimos dispuestos a acompañar al gobierno del presidente Juan Manuel Santos para hacer de Colombia el país más educado de América Latina al 2025”, dijo el rector de la universidad, Ramsés Jonás Vargas Lamadrid. En ese Encuentro Caribe por una Colombia educada, se hizo un homenaje al egresado José David Name Cardozo, recientemente elegido Presidente del senado de la República.


Como lo señaló Ramsés Vargas, en la Universidad Autónoma del Caribe nos llegó la hora de educar para el posconflicto y el cambio por una Colombia más igualitaria y justa.