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martes, 3 de junio de 2014

¿El Fiscal Montealegre y los medios de comunicación asimilaron el golpe de la primera vuelta?

El fiscal Eduardo Montealegre
Por John Acosta

Es indudable que los colombianos castigaron en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2014 a la intromisión (indebida, por supuesto) en política del fiscal General de la Nación, Eduardo Montealegre y de los medios de comunicación nacional, a favor de una de las cinco candidaturas a la Presidencia de la República. Esa impertinencia se les convirtió a ambos (fiscal y medios) en un bumerang que golpeó al candidato ungido y favoreció al atacado. Más de una semana después de la primera vuelta, parecía que el Fiscal había aprendido la lección, pero los medios no tanto.


El Fiscal Montealegre bajó un poco la guardia (vaya uno a saber si por instrucciones del candidato protegido por él) y, como por arte de magia, todas las espectacularidades y suciedades de la otra candidatura, que se intensificaron en golpes constantes de la Fiscalía y que fueron resonados en los medios en forma descarada en los días previos a la primera vuelta, desaparecieron de la noche a la mañana, cuando los resultados electorales de la primera vuelta mostraron la repulsión de los colombianos hacia esos, para nada ortodoxos, métodos judiciales e informativos.

Los medios nacionales, sin embargo, repuestos un poco de la confusión que les generó ese jalado de oreja de sus receptores, no han dejado sus criticables prácticas informativas. Mostraremos un solo ejemplo: con las adhesiones obvias que se generaron para enfrentar la segunda vuelta, de las tres candidaturas que quedaron fuera del juego electoral, dos no se inclinaron por ninguna de las dos campañas y solo una se unió a uno de los dos candidatos que quedan en contienda. Como resulta que la campaña favorecida no es la de los afectos de los medios nacionales, había que minimizar el impacto positivo que podría generar en los electores el refuerzo llegado al candidato estigmatizado: los medios presentaron, como una noticia reciente, una división interna en el partido que se adhesiona, lo cual no es cierto. Los votos que obtuvo la candidata del partido que se unió al candidato contrario a los medios, los logró sin la ayuda de los congresistas que se unieron al candidato favorecido por los medios. Es decir, los congresistas en mención nunca apoyaron a la candidata de su partido en primera vuelta, pues estaban untados hasta los tuétanos de la mermelada que les dio a tutiplén el candidato de los medios. La supuesta noticia, entonces, de la división del partido que se unió, periodísticamente, no era noticia, pues ese hecho se había dado desde antes de la primera vuelta, pero los medios la presentaron, sin el más mínimo rubor, como si la división fuera de ahora.

Juan Gossaín, periodista en uso de buen retiro, se refiere al papel de los medios en esta campaña. Recuerda cuando él llegó como reportero a El Espectador: “empezó la campaña electoral de 1970, que es tal vez la más difícil, la más compleja que hemos tenido en muchos años; por lo menos la más difícil que me tocó a mí. Rojas Pinilla versus Misael Pastrana Borrero, cuando terminó el presidente Lleras mandando dormir a la gente a las 8 p.m. y el país en estado de sitio, la legislación marcial. Ni siquiera en aquel momento la prensa se portó como esta vez. Fue mucho más ponderada. Es que lo que yo he visto ahora no lo había visto nunca”.

“Cuando llegué a RCN en 1984, estábamos en la mitad del período presidencial de Belisario Betancur. Venía la elección del 86: Barco y Gómez Hurtado eran los dos contendores fundamentales. Un día anuncié por radio públicamente que Noticias RCN no tenía candidato ni promovía candidaturas. Fue la expresión que usé, me acuerdo. Entonces, los alvaristas, empezando por el propio doctor Gómez Hurtado, protestaron. En ese entonces, El Tiempo, El Espectador, Caracol Radio, eran barquistas, liberales todos. El único medio conservador que había era RCN, porque Carlos Ardila es conservador, y fueron donde Ardila con esa historia y Ardila les dijo: “Vayan y hablen con el director, yo no me meto con las noticias”. Esa fue su respuesta, me lo contaron los mismos que fueron a verlo. Pero no sólo eso. Entonces endurecimos la cosa: quitamos la publicidad política del noticiero”, cuenta Gossaín.

En una columna reciente, titulada “¿Por qué perdió Santos?”, publicada en El Tiempo, la periodista Salud Hernández-Mora, señala, en el  punto ocho de su enumeración, que una causa fue “el teflón protector de los medios de comunicación, el periodismo militante sin medida, causó rechazo. Igual que la actuación sesgada de la Fiscalía y del CNE. Le echaron una manito al cuello”.

El periodista Omar Rincón, en una columna que publicó en El Tiempo, bajo el título de “No más matoneo mediático”, dice que “el papel de los medios de comunicación y del periodismo en esta campaña electoral es para reflexionar. ¿En qué momento abdicamos de nuestro rol periodístico y nos convertimos en la cancha donde se juega al matoneo político, a la estrategia sucia, a la táctica del todo vale?”

El analista político Rafael Guarín publicó en la revista Semana una columna que tituló “La mano de la Fiscalía”. En ella, escribe: “¿Qué tenemos? Un candidato que ante la inviabilidad en las encuestas y la inevitabilidad de una segunda vuelta, decidió que lo único que lo podía salvar era que el rechazo a su competidor fuera superior al propio. La cosa es elemental: dejar sin opción a los ciudadanos para que en las urnas tengan que elegirlo, así el país repudie su gobierno. ¿Cómo hacerlo? Convirtiendo al oponente en un monstruo capaz de todo, al punto de que el candidato-presidente y su perversidad posen de inofensivos ante el tamaño de la nueva amenaza. Bastaba montar una oscura operación y una mano diestra y servil que la implementara. ¿Qué tengo además de los partidos políticos, la burocracia y los carteles de contratación? Los organismos de inteligencia, la Fiscalía General de la Nación y los medios de comunicación, entre otros recursos de poder real. Todos alineados esperando desempeñar el papel que les asigne el guionista”.


Pasada la semana de las alianzas entre los políticos, parece ser que ha llegado otra orden a la Fiscalía de Montealegre: el caballito de batalla ahora es la deportación de la ex directora del extinto Departamento Administrativo de Seguridad, DAS. Los medios, por supuesto, están haciendo su parte en esta nueva andanada. Nuevamente, el pueblo colombiano tendrá la oportunidad de decidir si  vuelve a castigar o no el comportamiento de estos entes o, si, por el contrario, decide irse también, lanza en ristre, contra el candidato en la mira.