9 may 2011

Un corazón dentro del fusil

Obra Love and Peace, de Vasiliy Myazin
Por John Acosta

A
Yonaides,
claro.

"Aquel que camina una
sola legua sin amor,
camina amortajado hacia
su propio funeral",
Walt Whitman.

1
Era un hombre. Hecho y derecho: un hombre de verdad. Iba a ser grande. Sería el apoyo y el sostén de su vida cuando ya estuviera marchita. Lo vio con los ojos inundados de lágrimas, no por el dolor del parto, sino por la felicidad de quien ha cumplido con el sagrado deber de entregar al mundo un nuevo ser. Le vio su cuerpecito frágil y ensangrentado, sus piernecitas encogidas, su cabecita larga. Sintió el eco fino de su llanto tierno retumbar en todos los rincones del cuarto. Le pareció una melodía celestial. La más hermosa canción de amor. Miró cuando abrió sus ojitos. Entonces, recibió su mensaje de gratitud.

12 abr 2011

Riña estéril de un macho invertido

Por John Acosta


Poco después de cumplir su primer cuarto de siglo de existencia, Antonio María decidió ser marica. Su lucha por tratar de convertirse en el macho que debería comenzó con su adolescencia, cuando las necesidades fisiológicas propias de ese período lo obligaron a esconderse detrás del escaparate de su madre o a encerrarse en el baño de su casa para hacer que su parte varonil expulsara toda esa fuerza vital que se acumulaba en sus testículos.

12 mar 2011

Lengua y estilo del editorial

Atención estudiantes de sexto semestre de Comunicación Social-Periodismo de la Universidad Sergio Arboleda, sede de Santa Marta, consignen aquí sus comentarios sobre el artículo Lengua y estilo del editorial, del doctor Luis Alberto Hernando Cuadrado, Profesor Titular de Lengua Española
Facultad de Filología de la UCM. Deben ceñirse a los parámetros socializados en clases.

3 mar 2011

La noticia. Factores que la constituyen

Atención estudiantes de quinto semestre de Comunicación Social de la Universidad Autónoma del Caribe, aquí deben consignar sus comentarios sobre el capítulo 3 del libro Manual de estilo, de la autoría de la comunicadora Nubia Camacho ( por favor, haga click aquí para ir hasta el pdf del libro) . El mencionado capítulo se titula La noticia. factores que la constituyen. Deben ceñirse a los parámetros socializados en el correo electrónico que recibieron. Gracias por su atención

17 feb 2011

Características del lenguaje periodístico

Atención, estudiantes de quinto semestre de Comunicación Social-Periodismo de la Universidad Autónoma del Caribe: Después de leer el capítulo 2 del libro Manual de Estilo, de la autoría de Nubia Camacho Bustos, ( Haga click aquí para ir al pdf del libro) deben consignar sus comentarios aquí. El mencionado capítulo se titula Características del lenguaje periodístico. Los comentarios deben ceñirse a los parámetros socializados en clase.


16 feb 2011

Medios de comunicación en las organizaciones

Atención, estudiantes de noveno semestre de Comunicación Social-Periodismo, de la Universidad Autónoma del Caribe: aquí deben consignar sus comentarios sobre el capítulo 11 del libro La Comunicación en las organizaciones, de la autoría de Carlos Fernández Collado, publicado por Editorial Trillas, S. A. de C.V., México, D. F., en abril de 1995. El mencionado capítulo, titulado Medios de comunicación en las organizaciones, fue escrito por Roberto Hernández Sampieri. Los comentarios de los estudiantes deben ceñirse a los parámetros socializados en clase.

3 feb 2011

El Niño Dios, desde la hamaca

Por John Acosta

Esa noche, Aura Elisa Mendoza de Acosta (la vieja Aba) no pudo dormir. Desde que despidió la última visita rutinaria que le hacían sus vecinos, todos los días después de la cena, para reírse con anotaciones chistosas, ella empezó a preguntarse qué iba a ser si su hijo Alcides de Jesús no aparecía con los juguetes. Después de ponerle la tranca a la puerta de la calle, se paró frente al viejo cuadro del Sagrado Corazón de Jesús que colgaba en una de las paredes de barro de la sala, se llevó las manos a la cabeza en señal de súplica, miró fijamente a la imagen religiosa y desahogó con una sola frase el tormento espiritual que sentía en ese momento.

- Pobres mis muchachitos - dijo -. Dios mío, ayúdame.

Así fueron los inicios del M-19 en la democracia

Por John Acosta


La tarima estaba montada. La gente llegaba en grupos y solos. Una pareja de novios bajó de una buseta, se coló entre las personas y se ubicó en las barandas metálicas que habían puesto alrededor del escenario. Algunos prevenidos llevaron sus paraguas: el tiempo amenazaba con unos nubarrones negros que se la habían pasado todo el día dando vueltas en el cielo de Barranquilla. Nadie repartía banderas: cada uno llevaba la suya. Ni camisetas. Y, sin embargo, la gente llegaba.

Los tradicionales buses repletos de personas de todos los barrios de la ciudad, contratados siempre para transportar a los animadores fugaces de las manifestaciones políticas, no aparecieron por ningún lado. Un vendedor de «raspao» adornó las botellas que contenían las esencias de su producto con los tres colores del movimiento que esa noche proclamaba la candidatura de Gustavo Bell Lemus a la Gobernación del Atlántico: azul, blanco y rojo. Y en el centro, con letras negras, el nombre: “AD M-19".

Alicia Barros: cómo se forja una líder wayuu

Por John Acosta


Alicia Barros Velásquez, líder wayuu

La pequeña Alicia Barros Velásquez aprendió a tejer para hacerle honor a su carácter indomable: porque le dio la gana. Había quedado huérfana a los cinco años de edad y su hermana mayor se hizo cargo de ella para criarla con el rigor de las leyes indígenas. Desde que nació, Alicia vivió en la ranchería ware-waraw y muchas veces dejó de ir a jugar con las demás niñas para quedarse viendo, con un interés inusual para su corta edad, la maestría con que las mujeres del lugar tejían sus corotos de uso. Su imaginación infantil no le permitió percatarse, entonces, de lo mucho que le costaría a ella aprender a realizar esos trabajos artesanales.

La Luna dio a luz en La Guajira

Por John Acosta



Tenía razón el Jefe de Alberto Girado Caballero: si no se ponía las pilas, su trabajador recién llegado no le duraría mucho. No soportaría la soledad de un campamento tan distante del bullicio citadino a que el nuevo empleado estaba acostumbrado y se iría en poco tiempo. El «patrón» debía de hacer algo urgente para poder retenerlo. Se empeñó, entonces, en buscarle novia a Alberto Girado para que se amañara en aquel lugar solitario. Esa determinación le causaría el dolor de cabeza más largo de su vida porque no contó con que su trabajador de estreno tenía un corazón sediento de amor, capaz de sucumbir enseguida ante los remezones que le propinara la actitud hogareña de una dama bonita.

Bell cerró campaña a bordo de un helicóptero

Por John Acosta


Gustavo Bell Lemus
El campero llegó al edificio de la calle 80 a las nueve de la mañana. Carlos Escobar, el coordinador de la campaña, fue hasta la portería para timbrar en uno de los apartamen¬tos. «Ya baja», dijo después de volver al carro. Hacía sol. El día empezaba a calentar. EL ruido de una aeronave invadió de pronto el sector. Era un helicóptero que repartía unos volantes desde el aire.

En la calle, la gente salía corriendo para coger su mensaje. Carlos Escobar sonreía satisfe¬cho: eran hojas que contenían un llamado de Gustavo Bell Lemus, candidato a la Gober¬nación del Atlántico. La figura del primer aspirante al cargo público del departamento apareció sonriente detrás de los cristales de la puerta del edificio. Saludó a sus compañeros de viaje y subió al carro.

1 feb 2011

La gota fría en Navidad

Por John Acosta

El Niño Dios se tardó 16 años para cumplirle los deseos al pequeño Emiliano Antonio Zuleta Baquero. El muchacho había nacido el 11 de enero de 1911 en la entonces remota y desconocida aldea de La Jagua del Pilar, una población perdida entre la exótica vegetación de las estribaciones de la Serranía del Perijá, en una época en donde no existían las tiendas y los cerdos valían por su contenido de manteca, mas no por la carne que tenían. El pequeño tuvo que esperar más de década y media para obtener lo que sería el encanto su vida: un acordeón.

Recuerdos navideños de una infancia feliz

Por John Acosta


La noche se anunciaba con el sonido de los animales montunos. La mancha negra se desprendía de las ventanas, de las puertas y de cualquier hendija para esparcirse por la inmensidad del campo.
En la casa, los niños esperaban impacientes el paso de los minutos. Todos rodeaban el arbolito de Navidad con su base llena de regalos. Así, juntos y en compañía de los grandes no se asustaban con sus propias sombras.

Además, esa noche los cuentos del abuelo no fueron sobre brujos o aparecidos. Sino sobre el Ni¬ño Dios. Eran las 11:45 de la noche del 24 de diciembre.

El niño Juan Guillermo Ángel Mejía era el más impaciente para que llegaran las 12:00. Un diminuto paquete, envuelto en papel de regalo, tenía una tarjeta con su nombre. ¿Qué podría ser aquello tan pequeño? ¿Por qué los paquetes de sus primos eran más grandes? ¿Qué había hecho él para que lo castigaran con un regalo tan pequeño como ese? ¿Acaso ese año no se había portado bien, precisamente para merecer un gran regalo? Miró el enorne reloj de cuerda que estaba en la pared. Nada: todavía no eran las 12:00.

En Colombia, sería mejor nacer adultos

(Tomada de El Mundo.com)
Por John Acosta


Jaime Orlando Popayán salió a comprar carne. La brisa helada que bajaba de vez en cuando de lo alto del cerro donde está incrustado el barrio, mermaba el encanto de aquella tarde soleada. No era la primera vez que hacía un mandado.

Las circunstancias trágicas de la vida se encargarían de que fuera la última.

Elizabeth de Popayán, su madre, lo vio salir con la alegría de costumbre. Le acababan de entregar el billete con el que debía comprar la carne. "Cuidado con los carros", le dijo. Se lo decía siempre. "Bueno", era lo único que podía responderle un niño de nueve años a su mamá protectora. Eran las dos de la tarde.

En Pereira, detrás del brillo de un par de zapatos

Por John Acosta


El cepillo pasaba una y otra vez. En cada ir y venir dejaba el brillo de los 54 años de experiencia. El resplandor aparecía poco a poco, como un milagro de orfebrería en medio de la rapidez del tiempo. Hasta que parecía un espejo de cuero, por más increíble que sonara.

Venía entonces el golpecito en la suela: lánguido, casi imperceptible. No por falta de ánimo, sino por prudencia. Aparecía enseguida el billete de quinientos pesos. Podría ser de mil. Pero ese era de quinientos.

11 abr 2010

El carnaval en La Junta, esbozos de un desorden admitido

Por John Javier Acosta Rodríguez

Escena clásica en una verbena de carnaval en La Junta
Resumen:En este artículo se hace una breve reseña sobre la población de La Junta, antes de hacer una rápida exposición sobre la íntima relación entre los carnavales de la región Caribe colombiana con el espíritu fiestero, alegre y bullanguero del costeño. Se llega así al carnaval en La Junta y su evolución de la mano con el lento desarrollo de esta población. Finalmente, se hace especial mención de la única tradición que ha permanecido en los carnavales de La Junta: la mojadera, un desfile de desorden, en donde la gente va por las calles para mojar a todo el que encuentre en el camino.

Palabras clave: Cultura, tradición, desorden, alegría, fiestas

3 feb 2010

Radio Cerrejón, 15 años comprometidos con la seguridad

Por John Acosta

Esa madrugada no hubo luna llena, ni de ningún tipo. Afuera, una brisa seca y fría movía las ramas de los árboles de la Unidad Residencial Mushaisa y, mediante la proyección de la luz emanada de los postes de concreto, las sombras oscuras formaban figuras en movimiento en la tierra. Dentro de los recién instalados estudios de Radio Cerrejón, la imagen minúscula de un locutor contrastaba con su enorme voluntad de infundirle ánimo a su voz para lograr cautivar a una audiencia esquiva, que, por primera vez, escuchaba a un profesional de la comunicación social dirigirse a ella. Después de haber tratado el tema que había preparado con rigor durante el día anterior, el joven periodista colocó una canción vallenata y le alzó el volumen a su radio UHF para escuchar los comentarios de sus oyentes. Hubiera sido mejor no haberlo hecho porque la frase que escuchó le taladró con furia su alma de luchador y le desmigajó por completo su orgullo de periodista.

21 sept 2007

Las primeras punzadas de la muerte

Al viejo Tone,
allá donde esté,
si es que se encuentra en alguna parte.

I

Estoy muerto. Desde el interior oscuro de mi ataúd oigo las risotadas de los asistentes a mi velorio. Siento el ardor consecutivo de las múltiples miradas de curiosos que se disputan a empujones disimulados el privilegio de ver mi rostro a través del pedazo de cristal que tiene la caja en la tapa. "El pobre: quedó igualito", escucho. Y trato de imaginarme la rigidez de este cuerpo inerte. Los ojos cerrados, claro. La clásica tira de trapo negro amarrada desde la barbilla hasta la cabeza, como el cordón que sujeta el sombrero de los vaqueros, para cerrar mi boca, abierta por el estupor de la muerte. Los cuatro topitos de algodón, untados de formol, tapándome los orificios de la nariz y los oídos. La misma indumentaria de los muertos de este pueblo.

Son las diez de la mañana. Lo sé por el ambiente de bochorno que circunda en la atmósfera. El calor se hace más espeso a medida que entra la gente a la sala. Los gritos de Elisa, mi mujer, exaltando cada una de mis cualidades de marido ejemplar, en medio de su llanto desconsolado, ahogan el alboroto de las mujeres voluntarias que llegaron a preparar el tinto y la bebida de hierbas medicinales en el fogón de leña roja que está en la mitad del patio. El intenso olor a formol que quedó impregnado en el ambiente, después de que prepararon mi cuerpo, se disipó en el aire, a donde ascendió tal vez en busca de mi alma para impedirle que llegara al cielo.

31 ago 2007

Radio Cerrejón como cafetería para debatir temas cotidianos y culturales

Con Carlos Donoso, el famoso humorista venezolano
Palabras claves: Cultura, folclor, comunicación, seguridad industrial, ilegalidad, trabajo, parranda, emisora, narcotráfico, minería, lo legal.

Resumen: En la mina carbonífera de Cerrejón, en La Guajira colombiana, se implementó un canal de radio para contribuir con el objetivo de lograr una operación con cero accidentes por sueño o por fatiga. Radio Cerrejón ya tiene más de diez años y su éxito ha sido tal, que muchas otras minas han decidido utilizar una estrategia similar con la misma meta.

30 ago 2007

Nadie asesinará la alegría del pueblo

Por John Acosta

Rosa Elvira se desmayó cuando los dos disparos de fusil hirieron de muerte al silencio de la madrugada. “¡Dios mío: la mataron!”, alcanzó a gritar antes de caer al piso. Desde que se llevaron a su hija, media hora antes, se había aferrado a la esperanza de que no le harían nada: solo la reprenderían y la obligarían a que no tuviera esa clase de relaciones amorosas. Sin embargo, tuvo la precaución de ponerse a rezar en medio de sus sollozos para que Dios le ayudara a conservar viva a su hija. Pero los dos tiros que retumbaron en el ambiente frío de esa hora le truncaron de un sólo tajo sus esperanzas. Cuando la vio caer desvanecida por la tristeza, su nieto de cuatro años volvió a soltar el llanto: había despertado con el escándalo que se armó cuando vinieron por su tía y había llorado a todo pulmón hasta que Toño, su papá, lo consoló en sus brazos. Entonces, el niño se metió el dedo pulgar a la boca, que era su forma de calmar sus requiebros desenfrenados, y se quedó tranquilo en los brazos redentores de su padre.

23 ago 2007

Libardo ganó seis granos de maíz

Por John Acosta

Libardo contó los granos de maíz que tenía sobre la mesa: once. Respiró tranquilo porque iba ganando uno. Sus tres contendores le acababan de pagar de a dos cada uno por haber ganado él el partido anterior. Menos mal porque apenas tenía cinco, de los diez con que cada jugador inicia la jornada. Después de verificar sus granos, Libardo empezó a revolver las 28 fichas del dominó. “De todas formas, a Yayo lo mataron por una acusación injusta”, prosiguió con otras de las tantas conversaciones que había entablado con sus compañeros de juego desde que iniciaron el partido, cuatro horas y media antes. “Es cierto. Le pusieron palabras en su boca que él jamás dijo”, le replicó Saúl, mientras agarraba sus siete fichas. “Es que él era muy dicharachero, ocurrente, animado, pero no era mentiroso”, agregó otra vez Libardo. Miró a sus siete fichas: tres dobles y un pequeño juego de dos cuatro, más el doble cuatro. “La verdad es que le inventaron esas cosas para poder justificar su asesinato. Bueno, Libardo, sal rápido, que este partido me lo gano yo”, inquirió Antonio, confiado en el juego de cincos que le salió.