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jueves, 21 de septiembre de 2017

Señores Bancoomeva: ¡no son los mangos, es la cerca! (IV)

Por John Acosta

La vieja Carmen Daría sintió que la sangre se le calentó en un santiamén, cuando salió esa mañana al inmenso patio de su casa y se encontró con que los muchachos del pueblo le habían tumbado otra vez parte del alambre de púa que tenía en su cerca. No era la primera vez que lo hacían: los palos de mango que tenía sembrados eran virtuosos en cosecha y los pelaos del caserío se pasaban la cerca para disfrutar de la sabrosura de esas frutas maduras. Entonces, la anciana Carmen Daría, mientras parapetaba nuevamente los alambres caídos, echaba mano de su arsenal de insultos y desahogaba su rabia echándoles lengua a los niños intrusos que osaban invadir su propiedad para saciar los deseos de comer. Sus  nietos le reprendían porque ella sobrevaloraba unos mangos que se podían regalar; la vieja Carmen Daría les aclaraba a gritos: “¡No son los mangos, es la cerca!”. Y proseguía con su retahíla. Esa historia me llega a la mente, a propósito de la respuesta que me da Bancoomeva, en la que, una vez más, insisten en su sucia estratagema de desviar el motivo de mi justa queja (sobre una negligencia de este banco) para encasillarla hacia una demanda (de esa entidad contra mí). Nunca he negado que esa entidad tiene el deber de recuperar su cartera vencida. Jamás he desconocido ese legítimo derecho que le asiste como entidad financiera. Mi queja ante Bancoomeva no es, pues, la demanda contra mí (que para el símil con la vieja Carmen Daría corresponde a los mangos) sino a la negligencia en que incurrió Bancoomeva al no informarle al juez a tiempo que yo había pagado la totalidad de la deuda (lo que corresponde a la cerca, en el símil con doña Carmen Daría): no son los mangos (la demanda), es la cerca (la negligencia en que incurrió), señores de Bancoomeva.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Gloria Álvarez, entrevistada por John Acosta

GLORIA ÁLVAREZ es Ingeniera Industrial. Estudió las licenciaturas de Relaciones Internacionales y de Ciencia Política en la Universidad Francisco Marroquín, un posgrado en economía y política en la universidad de Georgetown y una pasantía en el think tank Cato Insititute en Washington DC, así como una maestría en Desarrollo Internacional en la Universidad Sapienza de Roma. Autora de los libros El Engaño Populista (2016) y Cómo Hablarle a Un Progre (2017), Gloria se ha convertido en una referente de las ideas libertarias impartiendo más de 100 conferencias en Iberoamérica y Estados Unidos, después de haberse hecho conocida a través de la internet por su discurso que sobrepasó los 15 millones de vistas, denunciando al populismo como la principal causa del fracaso de nuestras repúblicas. Ella estuvo en la Universidad Autónoma del Caribe, Barranquilla, Colombia, en el marco de Pensando el Siglo XXI, que se desarrolló en la semana del 22 al 25 de agosto de 2017. Esta entrevista se hizo en el marco de este importante evento académico.



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sábado, 2 de septiembre de 2017

¿El nuevo partido y la disidencia guerrillera solo comparten la sigla Farc?

Lo que semeja el pistilo de la rosa en el
logo del nuevo partido, muchos lo
interpretan como la estrella del Partido
Comunista
Por John Acosta

¿La Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) solo difieren del número gramatical en sus nombres?; preguntado de otra forma, ¿estas dos fuerzas ideológicas no solo comparten la misma sigla? La primera es el resultado de la desmovilización de una de las más antiguas (y la más poderosa) guerrilla colombiana y la segunda corresponde a las diferentes facciones disidentes de ese mismo grupo armado ilegal, que no aceptaron el acuerdo firmado entre sus máximos dirigentes y el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos. Los desmovilizados prefirieron aprovechar el amplio nivel de conocimiento y de recordación que tienen los colombianos (y el mundo) de esa sigla para quedarse con ella: cambiaron el plural Armadas por el singular Alternativa; y remplazaron, además, el “de Colombia” por el “del Común”. Las disidencias no han dicho todavía si se quedan con la misma sigla y el mismo nombre. Es de suponerse que sí, si uno se atiene a otro proceso de paz en Colombia, con disidencia a bordo: la sigla EPL, tanto para los desmovilizados como para los que no acataron la decisión de sus líderes de cesar la vía armada con el objetivo de alcanzar el poder. En ese entonces, los que se quedaron en el monte echando plomo contra el estado colombiano se siguieron llamando Ejército Popular de Liberación y el nuevo partido, resultante de los acuerdos de paz, se llamó Esperanza Paz y Libertad.