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jueves, 23 de febrero de 2017

Cultura, antropología y lingüística del Carnaval de Barranquilla, en Uniautónoma

Ana Sájer, docente del Departamento de Humanidades,
es la organizadora del evento
Por Karen Lizeth Niño

Este viernes 24 de febrero, desde las 8 a. m., estudiantes y profesores de la Universidad Autónoma del Caribe se darán cita en la Plazoleta principal de nuestra Institución para presenciar el evento Espacio Cultural-Antropológico y Las Distintas Manifestaciones Lingüísticas al Interior del Carnaval de Barranquilla, el cual es dirigido por el Departamento de Humanidades y la Biblioteca Benjamín Sarta y organizado por una de sus docentes, Ana Sájer Maldonado. 

El encuentro tiene como objetivo analizar el Carnaval de Barranquilla desde enfoques antropológicos, lingüísticos y sociológicos; para ello, cuenta con la ponencia de 5 académicos expertos en este tipo de manifestaciones socio-culturales.

martes, 14 de febrero de 2017

Revista PalaBrotas fue entregada en la Cumbre Mundial de Nobeles de Paz

Carlos Ramos Maldonado, decano de la Facultad de Ciencias Sociales y
Humanas, de la Universidad Autónoma del Caribe, entrega la revista
PalaBrotas a los nobeles de paz Rigoberta Menchú (1992), Jody
Williams (1997) y Steve Roose (1997)
Por Adaluz Trespalacios

En los últimos 4 años, la paz ha sido un tema relevante en Colombia, puesto que el país lleva, o mejor dicho, llevaba más de 50 años en guerra con los grupos subversivos; el gobierno de Juan Manuel Santos ha venido trabajando fuertemente para lograr la paz: el pasado 30 de noviembre se aprobó en el Congreso el nuevo acuerdo de paz logrado entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) y el Gobierno del presidente Santos, luego de ser rechazado el 2 de octubre del año 2016 por medio del voto popular.

sábado, 11 de febrero de 2017

El Pluma Blanca dejó a los Acosta solos por siempre

Tío Néstor (q.e.p.d.), ahora y antes
Por John Acosta
Me sorprendió la noticia de su muerte. Tenía unos cinco meses de estar luchando contra la terquedad de algunos de sus órganos, los cuales se negaban aceptar que él no estaba viejo. Supe, incluso, que se agravó en la última semana de su vida. Estuvo en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de una clínica de Valledupar, la capital del Departamento del Cesar (así, sin tilde en la e). La noche en que lo ingresaron, esperábamos lo peor. Todos sus sobrinos, hijos, primos y hermanos, que vivían en la ciudad, aguardaron en las afueras del recinto hospitalario los reportes médicos. Quienes vivíamos lejos de la ciudad, leíamos tristes, en el grupo de whatsapp de la familia, los informes de quienes estaban cerca. Yo lo había visitado en su casa una semana antes y me contagié de su optimismo y de la cantidad de planes que él tenía para el futuro.
Siempre disfrutaba al lado de su madre, hermanos, sobrinos y cuñados
Hoy se cumplen las nueve noches de su partida final. Los que viven cerca asistirán a la misa y, luego, acompañarán a su esposa y a sus hijos en la que fue su casa. Fue bastante gente a su sepelio: personas de sus dos pueblos del alma, La Junta, donde nació y pasó su niñez y adolescencia, y Casacará, donde vivió la mayor parte de su vida. A las cuatro y media de la tarde del martes de la semana pasada, sus órganos enfermos pudieron más que su férrea voluntad de vivir. Yo, ocupado con los vaivenes cotidianos de la inminente entrada a clases de los estudiantes en la querida universidad donde trabajo, no había leído los últimos mensajes en el grupo de la familia. Hasta que una hora después me llamó mi prima Arlett a contarme. No lo esperaba todavía, insisto.