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lunes, 25 de julio de 2016

Mujeres que enjabonan, enjuagan y echan cuento

Por Linda Esperanza Aragón

Quisiera comenzar con un relato que plasmó Eduardo Galeano en El libro de los abrazos, con el que me identifico; y hasta podría decir que me pasó lo que a Diego cuando vio la mar:

“Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla.

Viajaron al sur. 

Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando. 

Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura. 

Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:

— ¡Ayúdame a mirar!”