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martes, 26 de julio de 2016

Mi pedacito de vida en los 40 años del Colegio Luis Giraldo, de Casacará

Por John Acosta

Fue la primera vez que estuve tras unos barrotes, en una cárcel. Y, hasta ahora, la última, gracias a mi Dios. Todavía no habían pavimentado la carretera e íbamos pateando las piedras que aún quedaban de los camionados que habían echado, quizás cuándo, los ingenieros contratistas del Estado para volver transitable la vía. Éramos los del grupo de siempre, que vivíamos por los mismos lados: Jorge Valencia, Orlandito Dangond, Rafita Polo, Alberto Vega, Germán Ramírez, Eduardo Martínez y yo. Salíamos de clases en el colegio Cooperativo Luis Giraldo y nos íbamos juntos, carretera abajo, abrazados por el sol tropical del medio día. La mejor manera de paliar en algo el tormento del solazo que nos martirizaba, era mamarnos gallos entre nosotros: eso que hoy los psicólogos llaman bullying. Casi 40 años después, no recuerdo sobre qué  jodíamos ese día. Lo cierto es que uno de ellos (tampoco recuerdo quién fue) me dio un manotazo en la cabeza y mi reacción inmediata fue tirarle la pepa del mango que acababa de comerme. El compañero de estudios la esquivó muy bien y la semilla le cayó con fuerza a un agente, pues justo estábamos pasando frente a la Estación de Policía, que quedaba a una cuadra del colegio, antes de que las Farc obligaran a retirar a los policías del pueblo.

lunes, 25 de julio de 2016

Mujeres que enjabonan, enjuagan y echan cuento

Por Linda Esperanza Aragón

Quisiera comenzar con un relato que plasmó Eduardo Galeano en El libro de los abrazos, con el que me identifico; y hasta podría decir que me pasó lo que a Diego cuando vio la mar:

“Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla.

Viajaron al sur. 

Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando. 

Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura. 

Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:

— ¡Ayúdame a mirar!” 

sábado, 23 de julio de 2016

Un indígena wayuu que fue supervisor en el Cerrejón

Fermín Ipuana Epiayú, en su época de empleado de Intercor
Por John Acosta
Fue en una época de cosecha de mango. Los estudiantes del Liceo Padilla correteaban felices por los pasillos del colegio. Con sus camisas empapadas de sudor y sus mo chilas de fique cargadas de cuadernos atrasados. Se ponían sobrenombres. Algunos jugaban fútbol en el patio cercado, envueltos en el fuego fastidioso del sol peninsular. Otros preferían quedarse en pequeños grupos debajo de la sombra protectora de cualquier trupillo casual, comentando con sarcasmo las incidencias ocurridas en clases con algún profesor exigente. Estaban en la hora del descanso.
Entonces sucedió. Los muchachos más traviesos del tercer año de bachillerato habían llevado una mano de mangos maduros. Ahogados en el turbulento mar de la euforia juvenil, la pandilla de estudiantes disfrutaba el sabor tropical de la fruta de moda. Caminaban por los corredores del segundo piso. A alguien del grupo se le ocurrió lanzar al aire la pepa de su desgracia. Ese arrebato repentino, motivado en un instante fugaz, se convirtió en la idea más impertinente del mundo: la semilla cayó justo en el centro de la calva del rector, que nunca antes en su vida académica había salido de su oficina en recreo.

viernes, 15 de julio de 2016

Las humanidades y las artes se revitalizaron en simposio organizado por Uniautónoma

La Universidad Autónoma del Caribe, a través de su Departamento de Humanidades, organizó el Primer Simposio de Formación Humanística en la Educación Superior, con el objetivo de compartir los distintos enfoques que las facultades y departamentos de Humanidades de la ciudad de Barranquilla están desarrollando con respecto al quehacer humanístico al interior de cada Alma Mater. 


El Simposio se convirtió en un espacio de reflexión en donde se socializaron los distintos enfoques humanísticos aplicados en el campo de la enseñanza en cada una de las universidades de Barranquilla. Por lo tanto, también se estableció la proyección de las Humanidades en relación con los cambios culturales para el desarrollo de la región. El simposio se desarrolló en dos jornadas de ponencias: Martes 24 de mayo,  de 8 a 12 m y de 2- 5pm. Y miércoles 25,  de 8 a 12 m y de 2-5 pm.

Aquí están los links en donde usted podrá ver los vídeos de cada una de las conferencias:

jueves, 7 de julio de 2016

Las anécdotas que viven en la memoria de Henry Julio

Henry Julio
El pasado y el presente han tocado la existencia de la humanidad,  de las ciudades, de los pueblos; quizás, por eso, existen mundos repletos de historias y de ratos inolvidables para los mortales. Entrevista.

Por Linda Esperanza Aragón

"Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos, sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir". Esta frase cabal pertenece al novelista portugués José Saramago, y asumo que fue reflexionada en un instante de plena conexión con la realidad. Evocar, exudar y otorgar recuerdos a otros es amasar y consentir a la memoria para que no se nos escape. Andar por la vida sin repasar el contexto, las personas, los problemas, las victorias y las épocas es como andar desmemoriado; es caminar sin dejar huellas, y cuando se quiere regresar, hay descarrío.