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martes, 8 de septiembre de 2015

El don de escuchar el silencio con las manos solo lo tienen personas con alta sensibilidad espiritual

Por John Acosta

El emotivo aplauso de los más de 500 asistentes se pudo ver en todo su esplendor. Mis ojos se deleitaron con aquella singular muestra de gratitud por parte del público al tiempo que mis oídos escucharon el silencio sepulcral de aquella ovación muda. Entonces, recordé de nuevo que sí es posible hacerse escuchar sin emitir palabra alguna. El auditorio de postgrado, ubicado en el sexto piso del bloque K de la Universidad Autónoma del Caribe, era esa mañana la más hermosa evidencia de cómo derrotar la exclusión. Los que aplaudían alborotadamente en medio de su eterno sigilo eran personas con discapacidad auditiva que festejaban el más reciente chiste contado en el 2° Festival Nacional del Humor Sordo.


Los espectadores aplaudían esa mañana como lo manda su lenguaje de señas: batiendo sus dos manos a lo alto. Y con esa sonrisa sincera en sus rostros. Todos respiraban agradecimiento hasta por los poros: agradecían aquella oportunidad de estar juntos, de compartir esos momentos de éxtasis; agradecían a los organizadores del evento el que le dieran la oportunidad de escuchar con sus ojos cada uno de los actos que, con inmenso amor, allí se desarrollaban; se agradecían ellos mismos por esa infinita bondad y sensibilidad que los caracterizaba y que les permitía vivir más intensamente lo que esa mañana les brindaban. Era imposible entrar a ese recinto y no contagiarse con el derroche de emoción que invadía el ambiente.

Los protagonistas eran, por supuesto, los asistentes: para ellos fue diseñado el Festival Nacional del Humor. Obviamente, detrás de la tarima, hubo personas que hicieron posible aquella mañana mágica. María Esther Salcedo Narváez, presidenta de la Fundación Con Justicia Social Sí Se Puede, no cabía de la dicha. “Estos es algo majestuoso, la gente tiene que venir y hacer parte del evento porque es indescriptible”, dijo. Ella contó que la idea de organizar el evento surgió por un compañero de trabajo, Hugo Montoya Franco, que, en la Institución Educativa Distrital Salvador Suárez Suárez, él vio a unos chicos sordos contando chistes con sus manos y de ahí nació el asunto. Le contó a María Esther el proyecto que se le acababa de ocurrir. “Apenas me dijo así, yo le dije  claro, fenomenal”.

María Esther, Dual y Hugo: alma, corazón y vida del evento
Y junto con su compañero Dual Bolaño armaron el 1er Festival Nacional del Humor Mudo. Se hizo en la antigua Gobernación del Atlántico. “En estos festivales participan colegios inclusivos con jóvenes sordos, fundaciones, en fin. Por ejemplo, en este segundo festival, hay una delegación de Pereira”.

Hugo Montoya Franco, el hombre al que se le ocurrió la idea de hacer ese festival, es licenciado en Ciencias Sociales y Económicas. Su labor de docente la ejerce en paralelo con su actividad de gestor cultural, que desarrolla hace 26 años. “Tengo alrededor de 15 años, aproximadamente, trabajando con sordos. Cuando inicié, era cuentero. Veía que los niños les gustaba los cuentos y también producían”, afirma. Recuerda que el festival es oficial, según el acuerdo 0016 de 2014 del Concejo municipal de Barranquilla.

Kike El Mimo, en plena acción
Las instituciones que participan son el Centro de Educación y Rehabilitación de la Audición y el Lenguaje CERAL, institución de servicio social que pertenece al Club de Leones, de Barranquilla; la Institución Educativa Técnica Industrial, de Sabanalarga; Fundación Arte con Amor, de Sabanalarga; Institución Educativa Inobasol, de Soledad; Fundación Social y Artística Estación de los Sueños, de Soledad; Sordos Magos, de Sabanalarga; Los Vasos, de Santa Marta. “Hay una delegación de intérpretes de Bogotá”, concluye orgulloso Hugo Montoya.

Jean Carlos Barrios, Bleydys Blanco, Alexander de Armas, acompañados del
intérprete
El show central este año fue un homenaje que los sordos del Atlántico le hicieron al comediante mexicano Roberto Gómez Bolaños.  Fue enriquecedor ver a los niños interpretando con sus señas a El Chavo del Ocho. Henry González Guerra, Kike El Mimo, director de la Estación de los Sueños, lleva varios años trabajando con sordos. “El homenaje al Chavo se hace porque ese personaje ha representado mucho para varias generaciones”, dice. Sobre los jóvenes que participan en la obra, agrega que “uno se sorprende de lo que son capaces de hacer. No tienen el domino de la palabra, pero tienen una imaginación que la expresan con todo su cuerpo”.

Bleydys habla de su baile y baila
Alexander de Armas es el alma de la Fundación Devolver, de Barranquilla, Fundeb. “Nosotros trabajamos todos los días la inclusión. Sabemos, por conciencia, que todos ellos son muy productivos. Estamos proyectando, desde su discapacidad entre comillas, a la potencialización del ser, dándoles oportunidades de emprendimiento para que se desarrollen, autónomamente y de manera individual”.

Alexander llevó al 2º Festival nacional del Humor a Bleydys Blanco, quien ha ocupado primeros y segundos lugares en los campeonatos nacionales de salsa, a pesar de su ser una niña sorda. Ella estudia en el Salvador Suárez Suárez. “Allí hay un 62% de población sorda y el 38% son oyentes”, dice Alexander. “Bleydys siempre tuvo esas cualidades artísticas.

A través de un intérprete, hablamos con Bleydys Blanco. “A todos los seres humanos nos gusta la música. Sin embargo, como no podemos escuchar, la percibimos por las vibraciones que vienen a través del suelo. Además, hemos recibido entrenamiento, hemos practicado. Antes no sabía, pero he recibido entrenamiento para ser lo que soy hoy en día, una gran bailarina”, dice feliz.


Jean Carlos Barrios es un joven sordo que también participó en la segunda entrega del Festival. Hay un video en youtube sobre la prevención del embarazo que él protagoniza. “Esa fue una experiencia increíble”, recuerda. “Siempre he creído que los sordos tenemos habilidades tanto como los oyentes. Todas las limitaciones están en nuestra mente.  El video muestra cómo los jóvenes debemos ser más responsables con el uso de nuestra sexualidad, no tratar a las mujeres como un objeto o maltratarlas”, afirma.

En la Universidad Autónoma del Caribe es común que en los salones de clases haya estudiantes sordos, tomando clases en compañía de sus intérpretes. Se integran con facilidad al resto de compañeros y realizan con entusiasmo los trabajos en grupo. El 2º Festival Nacional del Humor Sordo se desarrolló, precisamente, en el auditorio de postgrado de esta universidad. Y ya el rector, Ramsés Jonás Vargas Lamadrid, está empeñado en aumentar los lazos de cooperación con las fundaciones que trabajan con esta comunidad.