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domingo, 5 de abril de 2015

La ventana marroncita y el fríjol de dulce mandaron la parada esta Semana Santa en La Junta

Por John Acosta
Fotos: Karolay Acosta

La segunda ventana que se ve en la foto de arriba es la
ventana marroncita
Disfruté los carnavales allá y quise regresar también en Semana Santa, pero mis hijas me armaron un complot por la viajadera y me tocó quedarme en la casa con ellas; sin embargo, a través del grupo de WhatsApp que mis paisanos tienen habilitados para mantener el diálogo permanente en la distancia, mantuve todo el tiempo enterado del enorme flujo de turista que llegó al pueblo, muy superior al que presencié con mis propios ojos en carnavales, que fue bastante. Me alegra mucho que La Junta esté de moda,gracias a la novela sobre Diomedes Díaz, que produce y transmite el canal detelevisión RCN. Todos hicieron cola para tomarse foto en la ventana marroncita, la de la vida real; pocos se la tomaron en la otra ventana marroncita, la de la novela. Ambas, por supuesto, quedan en La Junta.


Rosa Elvira Díaz, hija de Diomedes, de amarillo
a la izquierda, se toma fotos con los turistas
Afortunadamente, la hospitalidad juntera ha sido una constante de siglos, desde que los primerosespañoles llegaron a la zona a fundar sus hatos ganaderos. Esta vez, la gente aprovechaba también para tomarse foto con los protagonistas originales de la vida de El Cacique de La Junta. El río que separa al pueblo de su vecino Curazao, está seco por la inclemencia del clima: los turistas se perdieron de ese atractivo natural, que es el balneario El Salto, pero no les importó porque querían sentir el mismo aire que respiraron Diomedes y Patricia. “Ejooo, ese pueblo se va a hundí hoy”, me cuentan que dijo un habitante de San Juan del Cesar, que vive en la salida para La Junta, asombrado por la cantidad de carros que pasaban para la tierra del difunto cantante de música vallenata.

Izquierda: la verdadera ventana marroncita; derecha: la
ventana marroncita de la novela. Ambas están en La Junta
Fríjol de dulce juntero
Arriba, la iglesia de la novela (que es la de Badillo); abajo,
la iglesia de La Junta, que RCN no usó en su novela
Los junteros dispersos en los cuatro puntos cardinales del planeta vivimos, sin embargo, otros afanes en Semana Santa. Hay una tradición, que por muchos años pensé que era solojuntera; no obstante, la contundencia de los hechos me mostraron que esa costumbre se vive intensamente en todo lo que era antes la Provincia de Padilla. Se trata del fríjol de dulce. Y solo se comen (o se toman porque es una crema) en Semana Santa. Acabo de buscar en internet sobre esto y leo esta sorpresa:   “El caso es que, desde muy pequeña, sé de este delicioso platillo, principalmente consumido durante el Viernes Santo. A pesar de que no había celebración especial alguna a propósito de esa fecha, mi mamá siempre lo preparaba en grandes cantidades. La idea era comerlo en familia y también compartirlo con los vecinos”. No puedo creerlo, parece que lo hubiese escrito cualquier juntero, pero no, es una cubana residente en Miami:Los frijoles dulces a lo cubano — o frijol con dulce, al decir de mi madre— son un postre realmente diferente. Creo que surgieron en el Oriente de la isla, y digo creo porque cada vez que hablaba de ellos en La Habana la gente me miraba con desconcierto. Incluso, ya viviendo en Miami, he comprobado que sólo los orientales conocen esta receta”.  Solo habría que cambiar “La Habana” por “Barranquilla” o “Antioquia” o “Bogotá” para que uno pensara que fue escrito por alguien de la antigua Provincia de Padilla colombiana.


Una de las bromas que los junteros circularon en su grupo
La diferencia es que Migdalis Pérez, la autora cubana de esas líneas, dice que se debe usar habichuelas blancas: en el sur de La Guajira colombiana usamos fríjol rojo. Mi abuela nos los servía acabado de bajar de la olla. Y se tomaba humeante con cuchara: el que quedaba, se tomaba en la tarde al clima. Con la popularización de la nevera, se toma frío y también es delicioso.


No sé si los turistas que llegaron en esta Semana Santa a La Junta, atraídos por el éxito de la novela de RCN, tuvieron la oportunidad de probar esta placentera crema. Ojalá. Lo cierto es que, gracias a María Judith y a tía Vila, dos junteras de distintas generaciones, pude volver a disfrutar este año del tradicional plato, lejos de mi tierra, porque, como escribe la cubana Migdalis, “es que me gustan tanto que muchas veces, lejos de constituir un postre, son mi almuerzo o mi cena. Es que frente a este plato, pocas veces me puedo resistir”.