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miércoles, 21 de enero de 2015

Valledupar no tiene ni un solo puente vehicular elevado y los necesita con urgencia

En la Glorieta de la María Mulata es donde se hace más urgente la
construcción del primer puente vehicular elevado. 
Por John Acosta

Fotos: Alfonso Hernández, el Negro

Enorgullece enormemente que la Ciudad de los Santos Reyes del Valle de Upar, más conocida como Valledupar, sea hoy una de las cinco ciudades intermedias que jalonan el desarrollo del país; sin embargo, sorprende sobremanera que esta importante urbe del Caribe colombiano no tenga todavía ni un solo puente vehicular elevado, siendo que necesita con urgencia, por lo menos, tres obras de estas, pues la caótico movilidad de los vallenatos exige una respuesta pronta y eficaz de la administración municipal. Hay que tener en cuenta que las glorietas son una solución transitoria, mientras se consiguen los recursos para los necesarios puentes elevados. No obstante, las de Valledupar se han dejado como solución definitiva.


En la glorieta de La Ceiba, donde está el
monumento de Los Músicos, también urge
un puente elevado vehicular. 
La ley 769 de 2002, expedida el 6 de agosto de ese año, conocida como el Código Nacional de Tránsito Terrestre define a la glorieta como intersección donde no hay cruces directos sino maniobras de entrecruzamientos y movimientos alrededor de una isleta o plazoleta central. También se les denomina rotondas o round point. “Históricamente se atribuye a los ingenieros ingleses la concepción por primera vez de una solución en forma de intersección giratoria para resolver los problemas que se han citado. Sin embargo parece que este mérito se debe al arquitecto francés Eugène Hénard (1849-1923), quien trabajando en el servicio de arquitectura de la ciudad de París, proyectó las primeras glorietas urbanas”, escribió Víctor Gallardo Darder en su Funciones de las rotondas urbanas y requerimientos urbanísticos de organización.

En Valledupar existen unas diez glorietas, de las cuales, por lo menos tres de ellas ya no dan abasto para el enorme flujo vehicular que se ha incrementado en la capital del departamento del Cesar.  “Para demostrar la escasa repercusión que hasta la fecha ha tenido este tipo de intersección en un país como Estado Unidos, que está acostumbrado a ir a la cabeza en materia de tráfico, hay que destacar que en 1997 tan solo había en funcionamiento 38 rotondas modernas en todo el territorio de los Estados Unidos, frente a las aproximadamente 15.000 con que contaba Francia en el mismo año”, agrega Gallardo Darder.

Los puentes vehiculares elevados han sido una efectiva solución para los problemas de movilidad. “El puente vehicular es una estructura de grandes dimensiones que surge como un elemento urbano que ayuda a hacer más eficiente el flujo vehicular en una determinada zona de la ciudad, librando vialidades o barreras naturales, conectando de manera directa un determinado punto con otro, disminuyendo significativamente los tiempos de recorrido”, escribe Jesús Palomares Franco, en su Hacia una definición de los espacios urbanos.

La glorieta de Mi pedazo de acordeón pide a gritos un puente elevado para
el paso de vehículos. 
“Los primeros puentes grandes que se construyeron con hierro forjado fueron el de Conway y el Britannia en los estrechos de Menai, dos puentes en viga de cajón de grandes dimensiones para ferrocarril. A finales del siglo XIX, cien años después de la iniciación de los puentes metálicos, se empezó a utilizar el acero para construir puentes”, escribe Alberto Villarino Otero en su Ingeniería civil. En un informe del diario El Nuevo Siglo, publicado el 17 de octubre de 2012, establece que Bogotá tiene 387 puentes vehiculares. “Entre 1980 y 1982 se construyen en Bogotá 17 puentes en trece intercepciones, siendo el de mayor envergadura el del anillo vial de Puente Aranda, conocido como el Pulpo”, dice el periódico. “De acuerdo con el Plan De Desarrollo Económico, Social, Ambiental y de Obras Públicas para Bogotá Distrito Capital 2012-2016, se construirán el 3,8 por ciento de puentes vehiculares a través del Grupo 2 y 3 del Acuerdo de valorización de 2005, es decir, 14 puentes nuevos”, agrega el informe periodístico.

La glorieta de La pelea de gallos debe ser
remplazada por un puente vehicular
elevado.
¡Qué envidia! Valledupar no tiene ni uno. Lo peor es que de los cinco candidatos a la Alcaldía que hubo en las pasadas elecciones, solo dos mencionaron, en forma específica, la construcción de puentes vehiculares elevados en sus planes de movilidad. El informe periodístico, publicado por el diario El Pilón el 9 de octubre de 2011, indagó a los aspirantes sobre sus planes de movilidad. Augusto Ramírez Uhía fue el más concreto: prometió la construcción de un puente elevado en la glorieta María Mulata;  Gonzalo Gómez Soto planeaba construir las vías y puentes necesarios; Omaira Herrera Miranda, optimizar el sistema vial del municipio con el objetivo de garantizar la movilidad; Miguel Morales Campo, construir una ciudad con fácil  conectividad y movilidad masiva, y Fredys Socarrás Reales, Construcción de un anillo vial que rodee la ciudad y que permita la  descongestión de vehículos.

Sobre esto de la construcción de puentes vehiculares elevados, de acuerdo al informe periodístico publicado por el portal elpaisvallenato.com el 27 de mayo de 2011, Álvaro José Soto, candidato a la Gobernación del Cesar en las pasadas elecciones, planeaba construir, de la mano con el alcalde elegido, los tres puentes urgentes que necesita la ciudad: puentes elevados frente al Terminal de Transporte, La Ceiba y la glorieta María Mulata.


Imploramos que la administración municipal actual tenga el buen juicio de ser la primera en construir los puentes necesarios que la Ciudad de los Santos Reyes del Valle de Upar clama con urgencia.