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jueves, 2 de octubre de 2014

En los 100 años de la Escuela Normal Superior La Hacienda, clases de informática sin computador y a 40 grados de temperatura

Promoción 1963
Por John Acosta

Los vi venir, con su andar pausado de hombres mayores, luciendo orgullosos la camiseta que ellos mandaron a fabricar para aquella ocasión. Se acercaron y pude ver lo que decía el letrero que tenían bordado en el bolsillo del pecho: “Ensudela”, en forma de media circunferencia, de color azul; “Promoción”, en línea recta, cerrando abajo, de color rojo; y más abajo, el año: “1963”, color azul nuevamente. Tal vez yo sea un emotivo empedernido, pero no pude evitar erizarme de sentimiento ¡Hacía 51 años, aquel grupo de canosos había salido graduado de ese colegio y regresaban ahora a celebrar los 100 años de fundada su institución educativa! Me saludaron con la mirada y siguieron su camino. Solo, en ese momento, entendí la respuesta que me dieron mis hijas cuando, al mudarnos de casa, les advertí de la necesidad de cambiarlas de escuela para buscar una que quedara más cerca al nuevo sitio donde residíamos. “No, papi, no importa que tengamos que madrugar más para llegar a tiempo a clases, pero nos quedamos en la Escuela Normal Superior La Hacienda”, me dijeron en ese entonces.


Salones sin aire acondicionado: un lunar negro
Cien años después de fundada, la Normal (así, a secas, como se le conoce) tiene algunas deficiencias urgentes que la Alcaldía de Barranquilla está en mora de superar. No es justo, por ejemplo, que con los tremendos calores padecidos en La Arenosa, sobre todo en la época de septiembre y octubre, los salones de clases tengan, apenas, dos ventiladores deficientes para un grupo de más de 30 estudiantes sudorosos. No podemos pretender que estos jóvenes rindan académicamente en semejante circunstancias  ¿Cómo es posible que, por el insoportable sopor, los estudiantes tengan, muchas veces, que salir a recibir sus clases bajo la sombra de alguno de los árboles del colegio? ¿Eso es justo con estos niños? Lo peor es que ya habíamos denunciado este grave tema hace un año aquí mismo (haga click aquí para leer esa denuncia). Y en la Alcaldía se han hecho los oídos sordos.

Niños de la Normal Superior La Hacienda con la alcaldesa Elsa Noguera
Otra urgencia es la sala de informática ¿Alguien razonable puede imaginarse dar una clase de sistemas sin computadores? Pues en nuestra querida Normal Superior La Hacienda es así. Los computadores fueron robados y no han sido repuestos. El profesor de Informática da las clases con dibujos en el tablero. Y, en un mundo sistematizado como el que vivimos,  los niños que no tengan computador en su casa, se quedan sin la posibilidad de poner en práctica la teoría que le ofrecen. Esto es inadmisible, pero está sucediendo. Mis dos hijas me dijeron que hace poco rifaron dos o tres tablets por curso para los estudiantes que no tenían equipos de ese estilo. Ellas, por supuesto, no participaron en la rifa. Una buena opción sería que dieran tablets a todos a crédito con facilidades de pago.

La nueva generación, que vendrá canosa a festejar los 150 años
El día que festejamos los 100 años de la Escuela, fue toda una emocionante muestra de convivencia. Los padres de familia de cada curso, nos pusimos de acuerdo para ir a cocinar allá. Comimos en los salones con nuestros hijos. Cuando pude rescatar una cámara fotográfica, me fui a la cacería de los adultos mayores uniformados. Los encontré con tremendo alboroto, mezclados entre los jóvenes. Me hicieron el favor de posar para la foto.
Preparando el sancocho de los 100 años
Después de todo un día en familia normalista, salí con mis dos hijas a dar una última vuelta por el extenso patio de La Hacienda. Entonces, lo vimos. Caminaba lento, apoyado en un bastón, que le aliviaba las angustias de un cuerpo cansado de su lucha para no doblegarse ante las penurias causadas por 86 años de existencia. Tenía un sombrero de alas cortas, incapaz de protegerlo de los rayos solares que se metían con furia entre las nubes amenazantes de dañar el festejo con un aguacero imprevisto. Nos dijo que se llamaba Jesús Álvarez. Hace 68 años, se graduó de bachiller en este colegio y no se podía perder la felicidad de visitarlo el día en que se celebraba el primer siglo de existencia. “Me lleva cuatro años”, nos dijo. Este bachiller de la Promoción 1928, llegó con la camiseta que lucía en su pecho el centenario de la institución. “Las cosas han cambiado mucho.  En esa época era un internado. Estaba cercado con alambre”, recuerda.

El señor Jesús Álvarez, con mis hijas Aura Elisa
e Isabella y Marcos, primo de ellas
El señor Jesús Álvarez es Licenciado en Idiomas de la Universidad de Tunja. Fue profesor de la Normal, su colegio del alma. Se jubiló a los 50 años de edad. De su vida de estudiante, recuerda mucho al padre Vargas. "Era, sobre todo, un excelente ser humano", nos dice.

El profesor de Artes, Gilberto Jiménez, preparó una exposición de fotografías, tomadas a la fauna de la Escuela. También expuso cuadros pintados por sus estudiantes y, en general, figuras elaboradas con entusiasmo en sus clases.


Los padres de familia no veían la hora en que el rector Germán Rivera se jubilara. Finalmente, eso se dio. La nueva rectora es Inmaculada Solano de Hernández. Hay mucha expectativa por lo que ella pueda hacer. Ojalá logre sensibilizar a los funcionarios de la Alcaldía para que estos muchachos de clase baja y media puedan estudiar en unos salones dignos, con aire acondicionado.  Y las clases de informática puedan darse como deben, con computadores. Esperamos volver a escribir para resaltar esos logros.

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