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viernes, 22 de agosto de 2014

Así se libra la guerra por el agua en La Junta, la tierra del Cacique Diomedes Díaz

Por John Acosta

Fotos: Fabián Acosta

Cuarenta años después de coprotagonizar las riñas de mi pueblo entre los dos bandos tradicionales, me vuelvo a encontrar con la sorpresa de que esos dos grupos están ahora enfrentados nuevamente, esta vez por culpa de la venganza de la naturaleza: la falta de agua. Cuando niños, nos levantábamos a piedra por cualquier motivo. Hoy por hoy, solo han llegado, gracias a Dios, a los señalamientos de lado y lado. Éramos, como ahora, los riberos contra los bajeros, o al revés. Lo curioso del asunto, por decir lo menos, es que en un pueblo tan pequeño como lo es mi querida La Junta todos somos familiares entre sí, pero nos dividíamos por la geografía: los que vivíamos en la parte de arriba contra los que vivíamos en la parte de abajo, o viceversa. Por supuesto, los muchachos de esa época inolvidable ya somos adultos y los recuerdos de esos tiempos idos los festejamos con borracheras monumentales cada vez que el destino nos hace el favor de reencontrarnos. Sin embargo, lo que pasa ahora es triste, no que el duelo continúe, sino lo que lo causa: la larga sequía.


La noticia me llegó, como siempre, por el grupo Junteros WhatsAppeando, que es por donde nos enteramos, a los que nos tocó desperdigarnos por el mundo entero, de los sucesos de nuestro pueblo: que si el capítulo de la novela sobre Diomedes Díaz lo grabaron anoche hasta tal hora de la madrugada, que ya Kim le dieron de alta de las quemaduras que sufrió en la empresa donde trabaja, que ya terminaron de instalar el gas, en fin.

Este mensaje resume el drama que padecen actualmente mis paisanos: “me acabo de encontrar al señor encargado del camión que reparte agua acá en La Junta, me dice que lo denunciaron en San Juan porque llenaba las albercas, ¿ustedes creen que eso es posible? ¡Por Dios,  ese señor le da agua a todo el mundo!, y, para colmo, la Alcaldía como que no va a mandar más agua para La Junta dizque porque acá es más lo que pelean que el beneficio que están brindando”. San Juan del Cesar es la cabecera municipal a la que pertenece el corregimiento de La Junta.

La cuestión es clara: la Alcaldía envía unos camiones a repartir agua a los pueblos. En La Junta, algunos inconformes se quejaron porque, al parecer, el señor del camión solo entrega agua en ciertos sectores. “Es que acá en La Junta son unos avispado. Quieren que les llenen a ellos alberca, tanques y de todo. Y los demás que esperen. Y no es justo. Mal hecho. El carro para acá sube es en la noche porque siempre el agua se le acaba allá bajo y nada más llenan un tanque y dos canecas. Y todos tenemos el mismo derecho”, se queja un juntero en el grupo. La entrada al pueblo es por abajo, de manera que quienes viven en este sector, son, de acuerdo a las quejas, los únicos beneficiados.

“Acá la gente tira para su lado y los demás que se jodan: arriba llega el agua es casi rogando;  allá abajo, si no hacen lo que ellos quieren, ya van a joder al señor del carro tanque, a injuriarlo, o, como pasó qué días, le atraviesan un camión”, dice otro juntero. “Pero vaya uno acá arriba a decirle algo a la gente de abajo: carajo, eso es para duelo a muerte, acá deben de saber que La Junta no es allá abajo solamente”, agrega más adelante.

Por supuesto, ese paisano aclara enseguida: “Y quede claro, no estoy peleando, solo que es injusto que personas acá arriba no agarren agua y allá abajo botándola, que quede claro que yo no tengo problemas con la gente de abajo, ni miedo tampoco, solo que, repito, que el agua es para La Junta no para que algunas personas de abajo la agarren para ellos y hasta la mal gasten”.

Otro juntero interviene en el chat del grupo. “Acá en mi casa sí están las piletas full, mi familia compró 4 carros tanques y llenamos;  además, tenemos turbina del río jalando agua, pero ¿las demás personas que no viven a orillas del río, que no tienen la posibilidad de comprar carro tanque? ¿Ellos qué? Debemos de concientizarnos y luchar juntos por La Junta no por un solo sector”.

“Pues si no dan agua, los que no viven a la orilla del río son los que más van a sufrir, el sector de Los Mangos, la Calle de los Romero, el barrio de bien abajo, donde está la ceiba, la Calle del Centro, desde donde Chente hasta Los Mangos, esas personas serían las más perjudicadas”, asiente preocupado una juntera aguerrida.

La conversación del grupo gira ahora en torno al estado del tiempo en el pueblo. Parece que ya va a llover, por fin. Alguien llama la atención, alarmado, de que no hay tiempo de lluvia en la cabecera del río. Otro se preocupa porque aparecieron unos arcoíris en el paisaje, pero enseguida renace el optimismo: “Primo, esos arco iris se van a mojar”, le responden. Uno de los participantes envía una foto del camión y escribe enseguida: “Ese es uno de los 3 camiones que le reparte agua a la comunidad, pero por el egoísmo, las malas lenguas y el bochinche, al parecer, no van a surtir más agua”.

Obviamente, surge otra vez la discusión. El remedio extremo para que no dejen de llevar agua al pueblo lo sugiere un juntero: “Vamos  a poner un camión preso y se suelta cuando llegue el otro”. De inmediato, se impone la sensatez: “No, primo, esa no es la actitud eso es vandalismo, debemos de cuadrar 3 sectores y que a cada sector le toque un día y así por turnos, y vera que todos tendremos agua”.

Y concreta su propuesta: “Sector 1, que salga de donde Bechi, llegue donde Poncho Barriga; luego, agarre de donde el señor Ciro Montaño, suba y termine  donde la señora Tobe. Sector 2, que parta desde la Casa Indígena y pase por la Avenida y termine en el barrio Los Mangos. Sector 3, que salga desde donde Chile, se meta por donde Luis Alfredo Sierra, pasa por donde el difunto Pillayo y termine donde Marciano Martínez. Que cada día sea solo para un sector y vera q se pone orden en esto”.

Mientras tanto, los políticos responsables de esta hecatombe, los que se han embolsillado la plata de las regalías (cinco billones de pesos), aprovechan ahora el presupuesto de emergencia que gira el Estado para mitigar esta crisis humanitaria que ellos crearon con su apetito desmedido de riqueza fácil. Son los mismos políticos que lanzarán sus candidaturas en las próximas elecciones y por los mismos por los que votarán los que hoy pelean por el agua en La Junta.

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