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miércoles, 20 de marzo de 2013

La negligencia de Movistar me obliga a irme para Claro o Une


Por John Acosta

Jamás pensé que en estos tiempos de la eficiencia en atención al cliente, una empresa de la talla internacional de Movistar Telefónica sobrepasara con creces mi capacidad de sorpresa ante la negligencia en la prestación de un servicio de calidad. El 18 de enero del presente año, fui con mi señora a la oficina de Movistar Telefónica, ubicada en la esquina de la calle 74 con carrera 46, a solicitarles la instalación de los servicios de internet, televisión y telefonía fija. Hasta hoy, 20 de marzo (dos meses y dos días después de haber firmado ese contrato), este operador no me ha cumplido, a pesar de que en reiteradas ocasiones he ido a suplicar a esas mismas oficinas para que se haga efectiva la orden de instalación.

Cuando se cumplió el primer mes de incumplimiento, y ante la impotencia de no lograr que Movistar Telefónica cumpliera con su compromiso, no obstante mis múltiples y constantes visitas a la sede, escribí un artículo que publiqué en este blog, en donde conté el viacrucis que me ha tocado padecer desde aquel fatídico 18 de enero (Haga clic aquí para leer ese artículo). Ni siquiera ese memorial desesperado ha conmovido los cimientos de acero en los que se encuentra afianzada la ineficiencia de este operador de telefonía móvil, fija, internet y televisión.

La verdad es que yo tenía razones para suponer que ese texto podría, por lo menos, agrietar ese muro metálico en donde se encierra la inoperancia de Movistar Telefónica. Ya había escrito un artículo en donde mostraba las molestias por un altercado con la Tarjeta de Crédito Olímpica (Click aquí para leer texto sobre Tarjeta Olímpica) y Serfinansa reaccionó para solucionar de inmediato el problema, cosa que resalté en otro texto (Aquí puede leer texto sobre reacción de Serfinansa). Con el operador Tigo (competencia de Movistar Telefónica) también tuve alguna vez diferencias con sus servicios (Aquí se puede leer artículo sobre Tigo) y también reaccionaron favorablemente (Aquí para leer sobre respuesta de Tigo a artículo). Incluso, una actitud de Liberty Seguros originó otro texto en este blog (Aquí puede leer artículo sobre Liberty), que ayudó a resolver con prontitud el impasse (Aquí sobre la respuesta dada por Liberty a artículo).

No obstante, la indolencia de Movistar Telefónica es tal, que ni siquiera se han inmutado con el escrito. Y eso que ya me cansé de colgarlo en las diferentes páginas de Facebook que ellos tienen en España, Latinoamérica, Colombia y Barranquilla: lo único que he logrado es una lacónica respuesta pública del administrador de la página en Colombia, que me pedía que le enviara mis datos en un mensaje privado para buscar resolver el asunto. Ya se los he enviado tres veces y nada, lo que muestra que lo único que les interesaba era quedar bien ante los usuarios inscritos en esa página. También envié el link del escrito a un correo que aparece en su página web. Tampoco hubo respuesta.

Fui con mi señora nuevamente a la sede en donde solicité los servicios. Les dije del escrito. La persona que me atendió lo miró en la web y le envió el link a su jefa. La jefa me llamó y me prometió que en tres días, esta vez sí, me instalarían los tres servicios que solicité ese aciago 18 de enero. Eso hace ya más de un mes. Aún estoy esperando que lo hagan.

Hace poco más de un mes, un medio día que fui a almorzar a mi casa, el portero del conjunto en donde vivo me llamó emocionado a la casa por el citófano. “Señor, John, por fin llegaron los de Movistar a instalarle los servicios”, me dijo. Feliz, hice seguir a los supuestos técnicos: eran, efectivamente, dos damas con camiseta de Movistar que habían ido al conjunto a ofrecer los servicios de telefonía móvil de este operador ¡Qué enorme decepción, la de ellas y la mía! No obstante, aproveché para contarles mi desdicha con unos servicios solicitados y no instalados.

Conmovidas por lo que les conté, las dos damas llamaron a un amigo de ellas, que es vendedor, en Movistar Telefónica, de los tres servicios que yo requería. Hablé con el hombre, quien esa misma tarde fue a mi oficina. Me hizo un nuevo contrato para la instalación, ahora sí, de lo que yo añoraba. “En tres días se los instalan”, me dijo.

En la noche, cuando llegué a la casa, ahí estaba el hombre. Me explicó que, de acuerdo a una tabla que maneja Movistar, yo no tenía capacidad para pagar los tres servicios. En vista de la situación, el señor me recomendó que tomara dos servicios a nombre mío y uno a nombre de mi señora. Así lo hicimos.

A los tres días instalaron el servicio de televisión, que es el que está a nombre de mi señora. Internet y telefonía fija, que son los que están a mi nombre, no han sido instalados todavía. La razón que ahora me da una dama con acento paisa que me llamó es que Movistar no tiene el “strip” telefónico instalado en el conjunto donde está mi casa. Y que me recomendaban, ¡qué desfachatez!, que yo fuera a la Administración del conjunto para que hicieran la solicitud a Movistar para instalar el bendito “strip”. La respuesta que me dan en la Administración es que es Movistar quien debe hacer la solicitud de instalación a la Administración, de la misma manera como lo hizo Claro y Une, otros dos operadores que sí cuentan con ese aparato en mi conjunto porque ellos, por iniciativa propia, hicieron la solicitud para ello.

Esta última información ya la tiene el señor que, en segunda instancia, me vendió los servicios. Él me dice, ¡por Dios!, que reúna a un grupo de personas en el conjunto donde vivo y que estén interesadas en adquirir los paquetes de Movistar, dizque para “ablandar” a esta empresa y se decida, por fin, solicitarle a la Administración que le permitan instalar el “strip” telefónico. ¿Acaso Claro y Une llenaron ese requisito? ¡No! Ellos instalaron el equipo porque sabían que había unos clientes potenciales ¿Por qué Movistar no puede hacer lo mismo?

Es obvio que, después de dos meses de inútil espera, deba, ahora sí, desistir de mi terquedad de que tiene que ser Movistar quien me preste esos tres servicios y los solicite a Claro o a Une, ante la negligencia de la compañía española. Para ello, es necesario cancelar, por justa causa, el contrato de televisión que mi señora tomó con movistar, pues no cumplieron con la segunda parte del compromiso, que era instalar internet y telefonía fija a mi nombre.

Veamos a ver si esta vez, con este nuevo escrito, Movistar tiene, ahora sí, la delicadeza de, por lo menos, disculparse oficialmente conmigo, ya que ni siquiera instalaron el “strip” telefónico en mi conjunto, con lo que pierden un gran potencial de clientes.

Ayer, 19 de marzo, fue mi cumpleaños. Y no he podido ingresar a Facebook para agradecer a quienes me felicitaron porque el sistema de la empresa donde laboro no permite entrar a esta red social y, obviamente, no tengo internet en mi casa por la irresponsabilidad de Movistar.