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miércoles, 13 de junio de 2012

Oreganal: ¿primer pueblo reasentado en Colombia?



Continúa en firme la investigación, desarrollada por dos profesores de la universidad Autónoma del Caribe (John Acosta y Anuar Saad) y patrocinada en su totalidad por Cerrejón, sobre la historia del proceso de reasentamiento de Oreganal, población del departamento de La Guajira, que tuvo que ser reubicada por la dinámica propia de la producción minera en gran escala.


Es realmente fascinante ver cómo los adultos mayores de esta comunidad se sientan gustosos a contar la misma historia que le escucharon a sus antepasados, mientas iban al corral a ordeñar las vacas o mientras iban a la rosa a sacar la mata de yuca para la cena, los hombres; o mientras iban al río a lavar la ropa, las mujeres.


La plaza del nuevo Oreganal es motivo de orgullo para los habitantes de esta comunidad. Frondosos árboles le dan sombra y frescura al ambiente. Además, una cancha multifuncional invita a practicar un deporte. Y en unas de las orillas, se erige imponente la tarima, que tiene el nombre que tenía que tener: Berta Caldera, en homenaje a la mujer de Oreganal que inmortalizó Bienvenido Martínez en una canción ( http://www.youtube.com/watch?v=dotk-ciwx0k ) que le sacó y cuya letra dice:



Ay, si fueras pa' Oreganal

me saluda a Berta Caldera (Bis)


Esa que vive en la sierra

y no la puedo olvidar (Bis)

Ay a Berta, le ofrecí una casa

en Fonseca y se fue con Daza

ay caramba, que vamos a hacer

ay con Berta, si es buena mujer

Ay hombe (8 veces)

El paseo de Berta Caldera

quien me lo quiere robar (Bis)

Ay, que me lo toque el que quiera

pa' ver si lo toca igual (Bis)

Ay a Berta, le ofrecí una casa

en Fonseca y se fue con Daza

ay caramba, que vamos a hacer

ay con Berta, si es buena mujer

Ay hombe (8 veces)

Ay del Atico, pa' Fonseca

de Fonseca pa' el Atico (Bis)

Se la pasa Bienvenido

buscando el amor de Berta

buscando el amor de Berta
se la pasa Bienvenido

Ay a Berta, le ofrecí una casa

en Fonseca y se fue con Daza

ay caramba, que vamos a hacer

ay con Berta, si es buena mujer

Ay hombe (8 veces)



A un costado de la misma plaza, está el colegio que lleva el nombre del hombre más venerado y respetado de esta comunidad, después de San Francisco de Asís, el patrono de la población: el profesor Obardo Enrique Pinto Romero, el cuarto profesor que llegó al pueblo. En cada curso hay una profesora failitando clases a sus alumnos.

Como en toda población que se respete, también alrededor de la plaza, está la iglesia, donde se encuentra la figura del santo patrono, San Francisco de Asís. Por supuesto, a las tres de la tarde, en medio de la reverberación del sopor tropical, la iglesia está sola: se nota a leguas que no es la fecha de las fiestas patronales.  Los dos profesores posan frente a la iglesia y se toman la foto de los recuerdos.

Ahí cerca de la plaza, por la calle de atrás, está el puesto de salud, al lado del colegio. En el nuevo Oreganal todo es cerca. El joven médico atiende a una paciente, mientras la enfermera le toma los datos a otra. El odontólogo se prepara a revisar la boca a una paciente que llegó: ¿no se enferman los hombres en Oreganal?

Es curioso, pero uno ve a la gente en el nuevo Oreganal adaptada al pueblo. El reasentamiento es una situación difícil, claro. Lo dice Camila Osorio Avendaño en La Silla Vacía: "Se espera que con la explotación del carbón o el oro, las grandes mineras se conviertan en fuente de empleo y utilidades para el desarrollo. Pero si recibir los beneficios de la minería implica tener que mudar a pueblos enteros, para el país un debate nuevo está en el cómo hacerlo. Y llevarlo a cabo no es fácil. Pueblos del Cesar y La Guajira, donde están las principales minas de carbón, llevan años sufriendo el reasentamiento". Oreganal, posiblemente, ya superó, en parte, el trauma del proceso.

"Antes de exigir un reasentamiento -que es una medida extrema por su complejidad- se espera que las empresas lleven a cabo todas las medidas necesarias para garantizar un ambiente sano a las comunidades que colindan con la explotación", sigue diciendo Ososrio Avendaño en su citado artículo.

Y ella misma trae a colación una guía de reasentamiento que formuló el banco mundial en 2002: "El reasentamiento involuntario debe ser considerado como una oportunidad para mejorar los niveles de vida de las personas afectadas y se debe ejecutar con arreglo a esta premisa".

"La mayoría de estos pueblos en La Guajira y el Cesar son pobres, sus casas son de bahareque y casi nadie tiene títulos de propiedad sobre la tierra, ni acceso a servicios públicos como salud o educación. Lo que espera el Ministerio de Medio Ambiente para las comunidades del Cesar que deben reasentarse, o lo que promete el Cerrejón para las de la Guajira, es que el reasentamiento termine siendo la oportunidad para que las comunidades tengan una mejor calidad de vida de la que tenían: que tengan títulos, servicios, proyectos productivos y educación", continúa Camila Osorio.

Lo cierto es que Oreganal era así. Cuando se dio el proceso de reasentamiento de esta comunidad, el cual fue iniciado por una minera colombiana sin nada de experiencia en estos casos, no se conocía un manual que entregara luces sobre cómo serlo menos traumático. Uno tendería a pensar que lo más seguro es que para los adultos sea más difícil adaptarse a las realidades de la nueva población física.

"Un reasentamiento colectivo es largo y difícil en su trámite: hay que establecer qué predio es el mejor, qué material para construir, cómo distribuir casas y tierra para cultivar, en qué momento tiene que arrancar, cómo garantizar que los viejos se sientan cómodos en un lugar extraño o que las costumbres se mantengan. Está lleno de detalles, porque se trata de una nueva casa, la comunidad no quiere dejar de participar en la discusión de cada punto", agrega Osorio.

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